Por Juan David Mosos |

Redacción Deportes (EFE).- España bordó su primera estrella mundialista en Sudáfrica 2010 tras derrotar a Países Bajos en una prórroga agónica, recordada como una gesta liderada por Andrés Iniesta, Iker Casillas y compañía, pero marcada también por la extrema fricción de un compromiso que estableció el récord histórico de 14 tarjetas en una final.

Aquel compromiso disputado en el estadio Soccer City de Johannesburgo puso a prueba la autoridad del árbitro inglés Howard Webb, que inmerso en una batalla de desgaste, tuvo que contener la severa propuesta física de la escuadra neerlandesa buscando con frecuencia las cartulinas en su bolsillo.

La tarjeta roja por doble amarilla a John Heitinga coronó el castigo para la ‘Oranje’, que acumuló nueve amonestaciones en total, mientras el combinado español sumó cinco tarjetas en un choque de pulsaciones altas.

Detrás del partido líder en amonestaciones