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Durante décadas, los diminutos brazos del Tyrannosaurus rex han sido uno de los mayores misterios de la paleontología. A pesar de que el dinosaurio es uno de los depredadores más temidos de la historia, sus extremidades delanteras parecían demasiado pequeñas para el enorme tamaño de su cuerpo, lo que generó diversas teorías y debates científicos.
Los brazos del T. rex medían cerca de un metro de largo, mientras que el dinosaurio podía superar los 12 metros de longitud total. A lo largo de los años, algunos expertos sugirieron que estas extremidades servían para sujetar presas o atraer parejas durante el apareamiento.
Otros estudios indicaban que podrían haberse reducido para evitar lesiones durante ataques grupales o simplemente porque ya no tenían una función importante.
Ahora, una investigación publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B propone una nueva teoría basada en el análisis de 85 especies de dinosaurios. Según el estudio, los brazos pequeños serían el resultado de un intercambio evolutivo: mientras el cráneo crecía y se hacía más fuerte, las extremidades delanteras perdían importancia y tamaño.














