NoticiaAutoridades de la Gobernación del Atlántico y operarios de Aqualia realizan el levantamiento de tuberías ilegales que desviaban el agua potable hacia predios privados en zona rural de Manatí. Foto: Gobernación28.05.2026 14:01 Actualizado: 28.05.2026 14:01
El servicio de agua potable en el sur del Atlántico enfrenta una presión creciente que no responde a una sola causa. A las dificultades en la infraestructura eléctrica se suma un problema ampliamente reportado como el robo masivo de agua en zonas rurales, que estaría consumiendo cerca del 40 % del recurso que debería llegar a los usuarios. LEA TAMBIÉN La advertencia la hizo Aqualia, empresa encargada de la operación del acueducto en varios municipios del departamento, en medio de cuestionamientos por las fallas en la prestación del servicio en localidades como Manatí y Galapa.Según explicó el subgerente de la compañía en conversación con Emisora Atlántico, Luis Alfredo Galán, el sistema enfrenta una doble limitación con la inestabilidad en el suministro de energía eléctrica y la pérdida significativa de caudal por conexiones ilegales.Energía inestable, menos agua disponibleEl primer problema es que el funcionamiento del sistema de acueducto depende directamente de la energía eléctrica para operar los equipos de bombeo. Sin voltaje suficiente, simplemente no hay capacidad de mover el agua.En muchas zonas rurales hay conexiones fraudulentas. Foto:GobernaciónDe acuerdo con el directivo, durante las noches se registran caídas de voltaje que afectan directamente la operación. Mientras los equipos requieren una tensión cercana a los 440 voltios, en la práctica están recibiendo niveles que oscilan entre 370 y 390, con fluctuaciones constantes.Esa inestabilidad no solo reduce la eficiencia del sistema, sino que obliga a activar generadores y asumir interrupciones en las fases de bombeo. El resultado es un servicio irregular, con cortes intermitentes y dificultades para mantener la continuidad en varios municipios.El problema, según Aqualia, no se limita a un punto específico. Afecta a todo el sur del Atlántico y está ligado a la capacidad de la infraestructura de Air-e, la empresa encargada del suministro eléctrico, que —según la compañía— no está entregando la energía necesaria para sostener la operación.Un sistema en el límiteLa situación se agrava en zonas como Manatí, donde la infraestructura del acueducto se encuentra al final de la red eléctrica. En términos técnicos, esto significa menor estabilidad y mayor exposición a fallas.Municipio de Manatí, Atlántico. Foto:Alcaldía ManatíEl circuito, que inicia en Campo de la Cruz y atraviesa varios municipios, pierde capacidad a medida que avanza. Para cuando llega a poblaciones más alejadas, las variaciones de voltaje son más marcadas.En ese contexto, la capacidad de bombeo se reduce y la empresa no logra enviar el volumen de agua necesario para suplir la demanda. Mientras tanto, los usuarios perciben cortes frecuentes, lo que ha generado inconformidad y reclamos de autoridades locales, como ocurrió recientemente con la alcaldesa de Manatí.El agua que se pierde antes de llegarHay un segundo factor que, según Aqualia, está incidiendo de forma directa en la prestación del servicio: el hurto de agua. La empresa asegura que en distintas zonas rurales del sur del Atlántico se han detectado conexiones ilegales, principalmente en fincas, que están desviando una cantidad considerable del recurso.Aroximadamente 1.500 metros cúbicos de agua se roban al día. Foto:GobernaciónLa dimensión del fenómeno es que cerca del 40 % del agua que debería distribuirse se pierde en estos puntos. En la práctica, esto implica que casi la mitad del caudal no llega a los usuarios finales.La empresa ha intentado intervenir el problema mediante cortes a las conexiones ilegales. Sin embargo, el control resulta complejo. Según explicó Galán, las zonas donde se presentan estas defraudaciones son extensas, y las reconexiones ilegales suelen darse en cuestión de horas o días.Este ciclo mantiene una pérdida constante que limita cualquier esfuerzo por estabilizar el servicio. Ante la situación, Aqualia anunció que trabaja de manera conjunta con la Gobernación del Atlántico, la Secretaría del Interior y la Fiscalía para adelantar operativos y acciones judiciales contra los responsables.Un sistema presionado por dos frentesLa combinación de estos dos factores —energía insuficiente y pérdidas masivas de agua— deja al sistema en una situación compleja.Por un lado, la empresa no puede bombear todo el volumen que requiere por limitaciones eléctricas. Por otro lado, una parte significativa de ese recurso se pierde antes de llegar a su destino. LEA TAMBIÉN En ese escenario, el margen de maniobra se reduce y el resultado es un servicio que depende no solo de la infraestructura, sino de variables externas que hoy están condicionando su funcionamiento.También te podría interesar:#ElTiempo #Chile #Exfutbolista #UltimaHora Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.














