La consultora Scentia volvió a encender una señal de alarma sobre la evolución del consumo en el país al difundir su último relevamiento correspondiente a abril de este año, donde registró una caída interanual del 3,8% en las ventas de productos de consumo masivo. El dato confirmó que la desaceleración inflacionaria observada durante ese mes todavía no logra traducirse en una recuperación del poder de compra de los hogares ni en una mejora sostenida de la actividad comercial vinculada a alimentos, bebidas, limpieza e higiene personal. El informe también marcó un retroceso mensual del 4,7% frente a marzo y una contracción acumulada del 3,3% en el primer cuatrimestre del año.
El trabajo difundido por la consultora dirigida por Osvaldo del Río mostró que el deterioro del consumo se mantuvo prácticamente generalizado en todos los canales de comercialización tradicionales. Las grandes cadenas de supermercados volvieron a ubicarse entre los sectores más afectados, con una baja del 4,5% interanual y un descenso idéntico en la comparación mensual. Los autoservicios independientes retrocedieron 3%, mientras que kioscos y almacenes barriales sufrieron una caída del 4,8%, consolidando el deterioro de los comercios de cercanía que dependen del gasto cotidiano de las familias. Los mayoristas, históricamente utilizados por consumidores para abaratar costos mediante compras de volumen, también registraron una baja del 4,5%, reflejando que incluso las estrategias de ahorro comenzaron a perder dinamismo.












