El consumo masivo volvió a mostrar señales de enfriamiento en el quinto mes del año. Según el informe de Canasta de Consumo de la consultora NielsenIQ correspondiente a mayo de 2026, el bimestre abril-mayo registró una caída de 0,8% frente al mismo período del año anterior. El dato confirma que, aun con una inflación más moderada que en 2025, el bolsillo sigue ordenando las decisiones de compra y los hogares continúan administrando con cautela sus gastos cotidianos.

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El relevamiento muestra una dinámica de dos velocidades en la medida en que la facturación todavía crece, impulsada por una suba interanual del precio promedio ponderado de 25,3%; sin embargo, los volúmenes vuelven a quedar bajo presión. Es decir, las empresas venden más en pesos, pero no necesariamente más unidades. Esa brecha entre facturación y consumo físico es una de las señales más claras del deterioro persistente del poder de compra.

Dentro de la canasta, el desempeño fue dispar. Alimentos logró sostenerse en terreno positivo, con una mejora de 0,8% en el bimestre, apoyado principalmente en golosinas y alimentos básicos. En cambio, bebidas cayó 1,4%, afectada tanto por bebidas no alcohólicas como alcohólicas. La peor performance se observó en cuidado personal y limpieza, que retrocedió 3,2% interanual, con bajas tanto en cosmética y tocador como en limpieza del hogar y de la ropa.