¡Buenos días, querido lector! Espero que estés teniendo una buena semana.Hay algo que he notado mucho últimamente. Ahora que llevo casi dos meses nadando, haciendo yoga y yendo al gimnasio, siento que me está resultando más fácil sostener estos hábitos de lo que me había resultado en otros momentos de mi vida. Y no creo que sea solo por mí. Creo que tiene mucho que ver con las personas que me rodean.Mis papás salen a montar bicicleta. A veces me cuentan sus rutas o cómo les fue y eso me recuerda que el movimiento es parte de la vida, no una obligación temporal.Con mi mejor amiga nos levantamos temprano para ir a nadar. Hay días en los que una tiene más ganas que la otra, pero siempre hay alguien enviando el mensaje de “ya me levanté”. Aunque parezca un detalle pequeño, muchas veces es suficiente para salir de la cama.Con mi novio también hemos cambiado muchísimo nuestros hábitos. Comemos de forma más consciente, hemos ajustado nuestros horarios para priorizar el sueño y constantemente estamos compartiendo información sobre salud, ejercicio o bienestar, porque queremos alcanzar nuestro “prime” o mejor estado posible. Muchas veces pensamos que la motivación es una fuerza individual, cuando en realidad también es algo social.La psicóloga social Wendy Wood, una de las investigadoras más importantes en formación de hábitos, ha explicado que gran parte de nuestros comportamientos están determinados por el contexto y el entorno que nos rodea. No tomamos decisiones en el vacío. Lo que vemos, lo que escuchamos y lo que hacen las personas cercanas influye mucho más de lo que creemos.De hecho, un estudio clásico de Nicholas Christakis y James Fowler, investigadores de Harvard, encontró que ciertos comportamientos relacionados con la salud tienden a propagarse a través de las redes sociales y familiares. No porque alguien te obligue, sino porque las conductas terminan normalizándose dentro de un grupo.Cuando a tu alrededor las conversaciones giran en torno a cómo dormir mejor, qué ejercicio te está gustando o cómo te estás sintiendo físicamente, cuidar de ti deja de sentirse como una lucha solitaria.No significa que todos tengan que hacer exactamente lo mismo. Tampoco que necesites cambiar de amigos si tus intereses son distintos. Pero sí me parece valioso preguntarnos: ¿qué tipo de comportamientos estamos reforzando entre nosotros?Hay personas que te acercan a la versión de ti que quieres construir, y tú también puedes ser esa persona para alguien más.Quizás por eso estos meses se han sentido distintos, porque las personas que quiero también están apostando por cuidarse. De alguna manera, todos nos estamos ayudando mutuamente a sostenerlo.¿Hay alguien que te esté ayudando a construir mejores hábitos? Escríbeme a samanta.alva@comercio.com.pe y cuéntame tu experiencia. ¡Nos leemos la próxima semana!
NEWSLETTER | Sanar en Espiral | Samanta Alva
¡Buenos días, querido lector! Espero que estés teniendo una buena semana.Hay algo que he notado mucho últimamente. Ahora que llevo casi dos meses nadando, haciendo yoga y yendo al gimnasio, siento que me está resultando más fácil sostener estos hábitos de lo que me había resultado en otros momentos de mi vida. Y no creo que sea solo por mí. Creo que tiene mucho que ver con las personas que me rodean.Mis papás salen a montar bicicleta. A veces me cuentan sus rutas o cómo les fue y eso me recuerda que el movimiento es parte de la vida, no una obligación temporal.Con mi mejor amiga nos levantamos temprano para ir a nadar. Hay días en los que una tiene más ganas que la otra, pero siempre hay alguien enviando el mensaje de “ya me levanté”. Aunque parezca un detalle pequeño, muchas veces es suficiente para salir de la cama.Con mi novio también hemos cambiado muchísimo nuestros hábitos. Comemos de forma más consciente, hemos ajustado nuestros horarios para priorizar el sueño y constantemente estamos compartiendo información sobre salud, ejercicio o bienestar, porque queremos alcanzar nuestro “prime” o mejor estado posible. Muchas veces pensamos que la motivación es una fuerza individual, cuando en realidad también es algo social.La psicóloga social Wendy Wood, una de las investigadoras más importantes en formación de hábitos, ha explicado que gran parte de nuestros comportamientos están determinados por el contexto y el entorno que nos rodea. No tomamos decisiones en el vacío. Lo que vemos, lo que escuchamos y lo que hacen las personas cercanas influye mucho más de lo que creemos.De hecho, un estudio clásico de Nicholas Christakis y James Fowler, investigadores de Harvard, encontró que ciertos comportamientos relacionados con la salud tienden a propagarse a través de las redes sociales y familiares. No porque alguien te obligue, sino porque las conductas terminan normalizándose dentro de un grupo.Cuando a tu alrededor las conversaciones giran en torno a cómo dormir mejor, qué ejercicio te está gustando o cómo te estás sintiendo físicamente, cuidar de ti deja de sentirse como una lucha solitaria.No significa que todos tengan que hacer exactamente lo mismo. Tampoco que necesites cambiar de amigos si tus intereses son distintos. Pero sí me parece valioso preguntarnos: ¿qué tipo de comportamientos estamos reforzando entre nosotros?Hay personas que te acercan a la versión de ti que quieres construir, y tú también puedes ser esa persona para alguien más.Quizás por eso estos meses se han sentido distintos, porque las personas que quiero también están apostando por cuidarse. De alguna manera, todos nos estamos ayudando mutuamente a sostenerlo.¿Hay alguien que te esté ayudando a construir mejores hábitos? Escríbeme a samanta.alva@comercio.com.pe y cuéntame tu experiencia. ¡Nos leemos la próxima semana!






