Cuando arrancó el juicio por la operación Kitchen, hace casi dos meses, sobrevolaba la duda en la Audiencia Nacional de si la excúpula del Ministerio del Interior durante el gobierno de Mariano Rajoy -con Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez al frente- terminaría a puñaladas para no colgarse la X de la trama parapolicial, financiada con fondos reservados, para robar información comprometedora para el Partido Popular a su extesorero Luis Bárcenas.Con el precedente del careo entre ambos durante la fase de instrucción, lleno de acusaciones y reproches (“idiota, del todo, no soy”), no parecía descabellado presenciar en la fase final de la vista oral un sálvese quien pueda. Pero hoy, tras más de 150 testigos, se ha esfumado esa opción al materializarse el pacto de no agresión que se intuía: el ministro ha asegurado que nunca, “ni por arriba, ni por abajo”, escuchó hablar de Kitchen, mientras que su ex número dos, para tratar de salvar a su exjefe, ha obviado durante toda su declaración los SMS que llevaron a Fernández Díaz al banquillo de los acusados.-Al final, la verdad prevalecerá, le ha dicho Fernández Díaz a Martínez, mientras le estrechaba la mano, al terminar su declaración.Ninguno de los dos ha querido responder a preguntas de la Fiscalía Anticorrupción, quien solicita para ambos 15 años de prisión por su presunta implicación en el operativo parapolicial orquestado en 2013 para espiar al extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas con el objetivo de que la información comprometedora que pudiese guardar acabase en manos del juez que en aquellos momentos investigaba la financiación irregular de Génova, 13. Cada uno, a las cuestiones de sus respectivos abogados, se ha desvinculado de la operación Kitchen, pese a los indicios que recabó la instrucción para situar el origen en lo más alto del Ministerio del Interior.Lee tambiénLa principal prueba de cargo contra Fernández Díaz son los SMS que Martínez llevó ante notario. En ellos, el ex secretario de Seguridad le habría informado, en octubre del 2013, que la operación se habría “realizado con éxito”, en referencia al volcado de los teléfonos móviles que la trama robó al extesorero.Para Anticorrupción, esto evidenciaría que el máximo responsable de Interior estaba al tanto del dispositivo ilegal. El problema es que, a lo largo de las semanas de vista oral, principalmente a través de los propios notarios o peritos informáticos, ha quedado evidenciado que esos SMS pudieron ser manipulados por el propio Martínez, ya que no se comprobó que el contacto al que se enviaron se correspondiera realmente con el extitular de Interior.Pese a que esa “manipulación” partiría del propio Martínez, su defensa no ha dedicado ni un solo segundo a este asunto. Ni una sola mención durante las más de dos horas de declaración a los SMS que él mismo protocolizó, que implicarían a su exjefe. Por su parte, el abogado de Fernández Díaz sí ha ahondado en ellos: ¿reconoce este mensaje? ¿remitió este otro?. “Yo he dicho antes, me ratifico ahora con todo respeto, que yo entre el año 2013 y 2015 yo no sabía nada de eso [por Kitchen], ha insistido el exministro, quien también ha aclarado que nunca utiliza la letra “K” en vez de la “Q” para acortar palabras, como aparece en alguna frase de esos SMS. La defensa de Fernández Díaz no ha querido hacer sangre con la manipulación de los SMS.En lo que sí ha habido contradicción es sobre si Fernández Díaz estaba al tanto de que el exchófer de Bárcenas, señalado como el topo de la trama, era un colaborador de la Policía Nacional. Martínez ha narrado que a mediados de julio del 2013 el exministro lo llamó para saber si existía “un colaborador” próximo a los Bárcenas. Un extremo que le confirmó. Sin embargo, el exministro ha negado -”en absoluto”- que estuviese al tanto de que el chófer fuese un confidente.-En el año 2013 yo no sabía nada, nada de nada, de esa operación.Fernández Díaz ha situado en una línea temporal entre finales del 2015 y principios del 2016 la primera vez que escuchó hablar de la operación Kitchen, una vez empezaron a salir en prensa los primeros titulares. El exministro cedió la cartera de Interior a Juan Ignacio Zoido a finales del 2016.Cuando durante ese año, tal y como ha recordado, sus compañeros diputados le preguntaban por las primeras informaciones sobre la trama, les pedía que no le hablaran de ello porque eran cuestiones “sensibles, secretas y reservadas”.Y es que si la operación parapolicial se orquestó para tratar de que información comprometedora para el Partido Popular no acabase en manos del instructor de Gürtel, a él era algo que no le incumbía porque, según ha asegurado, ni aparecía su nombre en los papeles de Bárcenas, ni tampoco nadie de su formación política le transmitió que había “inquietud” por lo que tuviese en su poder el extesorero. “A mí, desde luego, no me transmitieron ninguna preocupación ni interés particular”, ha zanjado.Joaquín VeraPeriodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo Ver más artículos Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo