El PSOE no gana para disgustos y sobresaltos. Con esta frase abríamos nuestro editorial del pasado jueves, tras conocerse la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. Hoy reproducimos dicha frase, tal cual, como primera línea de este editorial. Porque ayer, siguiendo órdenes de la Audiencia Nacional, agentes de la unidad central operativa (UCO) de la Guardia Civil acudieron a la sede central del PSOE con el propósito de requerir información sobre “una trama para desestabilizar procedimientos judiciales que afectaban al partido o al Gobierno”.Esta “trama”, a cuya investigación el juez Pedraz da ahora una nueva dimensión, tiene su origen en el caso de la exmilitante socialista Leire Díez, detenida en diciembre por su relación con un supuesto in­­­tento de desacreditar a figuras de la escena judicial o a mandos de la Guardia Civil, y en concreto de la UCO, unidad que dirige in­­­vestigaciones como las de la esposa o el hermano del presidente Pedro Sánchez.El juez Pedraz ha decidido agrandar el grupo de investigados, imputando a Ana Fuentes, gerente del PSOE; a Santos Cerdán, ex secretario de organización del PSOE; a Gaspar Zarrías, que fue vicepresidente de la Junta de Andalucía, y al empresario Javier Pérez Dolset, ordenando registros en las casas de los tres últimos. También anunció que investigaba a otras figuras del ámbito socialista. Y envió a la UCO a la dirección general de la Guardia Civil para requerir información sobre una presunta filtración relativa al caso.Desde Roma, donde se reunió con el papa León XIV, Pedro Sánchez reaccionó con aparente tranquilidad ante la noticia judicial. El presidente no se amilana ante una ofensiva que el PP quiere “total”. Sánchez defendió la presunción de inocencia de Zapatero. Dijo que el PSOE colaborará con la justicia y que será contundente con las irregularidades. Avaló a la gerente Ana Fuentes, añadió que su partido no tenía nada que ocultar e insistió en que no adelantará elecciones.Sánchez reitera su confianza en Zapatero, Feijóo insiste en pedir elecciones inmediatasLa reacción de los conservadores fue otra. Su líder, Alberto Núñez Feijóo, repitió en los pasillos del Congreso su conocido diagnóstico –“estamos en una situación agónica”– y el subsiguiente tratamiento –“ no queda más remedio que dar la palabra a los españoles de forma inmediata”–. A su vez, el secretario general popular Miguel Tellado dio renovadas muestras de su gracejo al comparar al Gobierno con una barbacoa “porque está lleno de chorizos”. Más allá fue el líder de Vox, Santiago Abascal, quien pidió la detención y juicio de Zapatero y de Sánchez. La idea que tiene Vox de los procedimientos judiciales es, según se ve, más expeditiva que garantista.El PSOE afronta el fin de curso político hostigado desde varios frentes judiciales. A la espera de la declaración de Zapatero ante la Audiencia Nacional, pospuesta al 17 y el 18 de junio, y determinante para el futuro de la causa, el PSOE contiene el aliento. También lo contiene ante el desarrollo de casos como el de Santos Cerdán, cuya investigación avanza. O como el de las Mascarillas, en el que José Luis Ábalos y Koldo García, con peticiones fiscales de 24 y 19 años, podrían ser sentenciados en junio.Hay más. David Sánchez, hermano del presidente, declarará hoy en la Audiencia de Badajoz por el caso de su supuesto enchufe, que también afecta a Miguel Ángel Gallardo, expresidente de la Diputación de dicha provincia y exlíder de los socialistas extremeños. Sin olvidar el caso de Begoña Gómez, esposa del presidente, a la que el juez Peinado ha vuelto a convocar, el 9 de junio, después de que la UCO concluyera que no hay irregularidades en sus cuentas.Esta sucesión de casos tiene sobre el buen nombre del PSOE los efectos del ácido sulfúrico. Aunque su gravedad y su base son diversas, el PP confía en que su acumulación, ampliada con ruido mediático, baste para desfondar a los socialistas en las urnas. Quizás sea así. Pero presentar ya como condenados a imputados cuyas investigaciones siguen no se ajusta a la verdad ni respeta la presunción de inocencia. Solo la justicia puede resolver cada uno de estos casos, una vez reunidas, o no, las pruebas suficientes.La prisa del PP por volver a la Moncloa se entiende, pero hay que esperar al trabajo de la justiciaOcho años lejos del poder son muchos: los que lleva el PP desde que lo apartara una moción de censura tras ser condenado como beneficiario a título lucrativo de la trama Gürtel. Su prisa por recuperar la Moncloa se entiende. Pero todos deben mantener la calma y evitar que el trazo grueso declarativo contribuya a corroer la confianza en las instituciones.