De una silla de oficina al podio en los Juegos Paralímpicos de París 2024: la historia de superación de la esgrimista Judith Rodríguez
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Septiembre de 2024. Juegos Paralímpicos de París. El majestuoso Gran Palais acoge la competición de esgrima y observa expectante el asalto por el bronce en la categoría A de florete individual femenino. En una silla, la viguesa Judith Rodríguez. Frente a ella, Chui Yee Yu, leyenda de este deporte, con siete oros en su palmarés. En esos momentos de tensión, la española no piensa en el currículum de su rival. Solo repite una palabra gallega que se ha convertido en su mantra para seguir adelante: “lume, lume, máis lume”. Fuego, fuego, más fuego.
Ese fuego interior, unido al apoyo de quienes están a su lado, es lo que la empuja a superarse día a día, tanto en la pista como fuera de ella. “Lume es una palabra que me transmite fuerza, que me impulsa a ir a por más”, nos dice Judith. Una palabra que tiene tatuada en su brazo y en su forma de entender la vida. Y fueron precisamente esa energía y su talento los que hicieron que aquel día subiera al pódium en la capital francesa. Una vez más demostró que nunca se da por vencida.
Para Judith Rodríguez no hay dudas, cuando uno es deportista “lo es todos los días, tanto los que descansas como los que entrenas”










