Banco Sabadell ha descontado este miércoles el dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción que se comprometió a repartir una vez formalizase la venta de TSB, su negocio en Reino Unido. El pago se hará efectivo este viernes, 29 de mayo, e implica un desembolso de 2.500 millones de euros. El banco da carpetazo así a su aventura británica y limita su ámbito de actuación a España con el foco puesto en los próximos pasos de David Martínez. Una parte del mercado descuenta la salida del accionariado del empresario mexicano, que con un 3,8% del capital figura como máximo accionista individual del grupo y el tercero por detrás de BlackRock (8,4%) y Zúrich (4,9%). El apodado como 'fantasma de Wall Street', presente en el Sabadell a través de su vehículo inversor Fintech Europe, ha sido uno de los pocos que han apoyado abiertamente la OPA fallida de BBVA, algo que le llevó incluso a chocar con el resto del consejo de administración del grupo catalán. Su participación, valorada en alrededor de 600 millones, le daba acceso a una silla en el máximo órgano de gobierno corporativo de la entidad en calidad de consejero dominical, cargo al que renunció el pasado noviembre después de doce años. La posibilidad de una colocación acelerada de ese 3,8% gana enteros tras recibir el pago extraordinario.Las desavenencias públicas entre ambas partes comenzaron cuando Martínez se desmarcó del informe remitido por el consejo del Sabadell en el que rechazaban la oferta y aconsejaban a los accionistas no acudir. La diferencia de opiniones derivó en un enfrentamiento verbal ante el que el inversor azteca, poco dado a apariciones públicas, llego a difundir una carta en la que afeaba la actitud hacia él por parte del presidente del banco, Josep Oliu, y del consejero delegado, César González-Bueno. Sin embargo, el tono se rebajó una vez que la operación no salió adelante. Una de las claves del resultado de la operación, que sumó poco más del 25% de apoyo, se encuentra en el porcentaje de clientes que poseen acciones del banco. El 40% del capital está en manos de usuarios de los cuales menos del 3% respaldaron el plan de crear el tercer mayor banco de Europa por valoración bursátil. En más de una ocasión, el Sabadell ha sacado pecho de que esta base accionarial representa su mejor "núcleo duro". Una de las características que definen al capital es su elevado grado de atomización. Descontado de la capitalización bursátil esos 2.500 millones de dividendo, la entidad catalana encara esta nueva etapa con un valor en bolsa de 14.623 millones, equivalente a 2,9 euros al cierre de los mercados el miércoles, niveles del pasado julio. Esto le da un potencial de revalorización de casi el 20%, el mayor de los seis bancos que integran el Ibex 35. En este sentido, el presidente no ejecutivo, Josep Oliu, ha 'aconsejado' a los accionistas la opción de reinvertir ese dividendo en títulos del propio banco, porque en su opinión, continúa estando "barato" y presentan recorrido para subir. Sin fusiones a corto plazoEn esta nueva etapa, uno de los mensajes más repetidos ha sido su rechazo a participar en fusiones, al menos en el corto plazo. El nuevo consejero delegado, Marc Armengol, considera que la banca española dispone en estos momentos de proyectos en solitario que son "saludables" y ocupan un espacio con sentido, que genera valor. "La banca sigue siendo un negocio que requiere costes fijos más elevados y tiene valor para cuando piensas en consolidación, siempre que excluya a los tres grandes", considera el primer espada en alusión a BBVA, Banco Santander y CaixaBank.En la junta de accionistas que le respaldó como CEO en sustitución de César González-Bueno, Armengol ofreció algunas pinceladas que marcarán su mandato. Entre ellas, su preferencia por reforzar la banca de cercanía, centrada en el cliente y la adopción de la inteligencia artificial, tecnología que impactará en el trato con los clientes, la toma de decisiones y el procesamiento de la información.
El megadividendo del Sabadell pone el foco en los próximos pasos del accionista 'díscolo' David Martínez
La posibilidad de que el tercer mayor accionista del grupo y el máximo a título individual se desprenda del 3,8% del capital que ostenta gana enteros una vez reciba el pago extraordinario.







