Israel ha aprovechado los ataques lanzados por Estados Unidos en los últimos días contra Irán para ampliar la operación militar israelí en el Líbano más allá de la línea amarilla que hasta ahora limitaba sus acciones en este país. Ambos Ejércitos, el estadounidense y el israelí, ignoran así las endebles treguas vigentes, con Irán desde el 8 de abril y con el Líbano desde el 16 del mismo mes, para presionar a Teherán a aceptar las condiciones de la Casa Blanca y para conseguir nuevas "zonas estratégicas" anexionables en lo que se refiere a Israel. Pero el Gobierno iraní no se da por aludido, sabedor de que, mientras mantenga el cierre del estrecho de Ormuz, es quien, en realidad, dicta el ritmo de las negociaciones.PublicidadPor eso este miércoles, y mientras los israelíes ampliaban su frente bélico con nuevas matanzas en el sur del Líbano (solo el martes las tropas sionistas asesinaron a una treintena de libaneses) y el presidente de EEUU, Donald Trump, reunía a su Gabinete para ver qué paso dar ante tanta incertidumbre en torno a las estancadas negociaciones de paz, los iraníes ignoraban las acciones militares estadounidenses, lanzaban alguna amenaza de vuelta y, sobre todo, se cernían a su propio guion, con el que Irán apuesta por salir reforzado de una guerra que, aunque le ha debilitado, puede reafirmar su protagonismo en Oriente Medio y asegurar su recuperación militar.Si la diplomacia de la Casa Blanca oscila en las últimas semanas como un péndulo entre las amenazas a Irán y el intento contrarreloj de parar una guerra cada día más costosa para EEUU y que dura ya tres meses, el afán del régimen iraní es sacar tajada de las prisas de Trump y de sus acciones más confusas. En los papeles que tienen ya los iraníes del supuesto preacuerdo con Washington, Irán parece dispuesto a permitir el tráfico naval por el estrecho de Ormuz y EEUU a levantar el bloqueo impuesto a los puertos del país chií en el Golfo Pérsico.La prioridad, Ormuz. Del tema nuclear, ya se hablaráSegún dijo este miércoles en Moscú el subdirector de Política Exterior y Seguridad Internacional de la Secretaría del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Baqeri, el tema nuclear no encabeza la agenda de los actuales contactos con Washington y sus intermediarios.Tal apunte deja en mal lugar a la Casa Blanca y más aún al propio Trump, que sigue insistiendo en que es clave la negociación sobre el destino del uranio enriquecido iraní, que según EEUU e Israel puede ser usado para armar bombas atómicas, y que fue utilizado como argumento para desatar la actual guerra. Los iraníes insisten en que no es esa la prioridad y que el asunto atómico puede quedar para una segunda fase de la negociación, dentro de dos meses.PublicidadEn el tira y afloja del concurrido teatro de las negociaciones entre iraníes y estadounidenses, con las comparsas mediadoras de gran parte de los países del Golfo más Egipto, Turquía y sobre todo Pakistán (representante también de los intereses chinos), cada día que pasa el nerviosismo se intensifica en la Casa Blanca, de ahí las contradicciones que emergieron el pasado fin de semana entre Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio. De estar casi listo un acuerdo de paz con los iraníes se pasó a alargar más el proceso y a que el presidente estadounidense afirmara que la negociación no corría prisa.EEUU se está quedando sin tiempo por los efectos del cierre del estrecho de OrmuzEn realidad, Estados Unidos se está quedando sin tiempo, como los muchos países que sufren los efectos de la interrupción del transporte de crudo a través del estrecho de Ormuz, con los precios del petróleo disparados y las economías cada día más renqueantes por esta crisis y por la hecatombe que se avecina si se prolonga mucho más el cierre de ese paso de navegación crucial para el comercio mundial.Por eso, en una repetición de la estrategia de Israel, país que lleva violando la tregua del Líbano desde el mismo día en que se acordó, el Pentágono lanzó el martes ataques contra lanzaderas de misiles iraníes y sus posiciones en el sur de Irán, y bombardeó algunos de los pocos buques de minado que aún posee el país persa. La Casa Blanca denominó estas acciones "maniobras de autodefensa" para las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio. Irán las calificó como una descarada violación del alto el fuego, pero, como si hubiera esperado que EEUU fuera a dar ese paso en cualquier momento, condescendió con que las negociaciones siguieran. Las cartas le eran muy propicias, claro está.PublicidadLa invasión israelí del Líbano ya sin frenosIgualmente condenó la decisión de Israel de profundizar su invasión del sur del Líbano más allá de la llamada "línea amarilla", que en estos momentos le permite controlar cerca de un 8% del país vecino, pero esta vez no lo consideró como un paso intolerable para seguir negociando con EEUU.A Irán lo del Líbano tampoco le es prioritario y, aunque quiere que cuando se firme una paz con EEUU se haga lo mismo en ese territorio, de momento ese frente bélico permite que Israel desvíe allí sus ansias destructoras. De hecho, por si no se hubiera entendido de qué va la última acción israelí, con el ataque a 120 objetivos en el este y sur del Líbano, el primer ministro Benjamín Netanyahu reconoció sin pudor que el Ejército judío está intensificando su ofensiva bélica en ese país.Es decir, Netanyahu estaba proclamando su enésima ruptura de la tregua, sin que nadie en EEUU o Europa la condene y se atreva a chistar al Estado hebreo.El estrecho de Ormuz es, y será, la espada de DamoclesEl régimen de los ayatolás lanzó otro desafío desde Moscú, donde altos cargos iraníes participan en un foro internacional. En la capital rusa, el subsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Beghani Kani, advirtió de que, incluso si se vuelve a abrir el estrecho de Ormuz, "las condiciones y la regulación de paso" ya "no serán como antes". Beghani advirtió que será con Omán, el otro país sobre ese estrecho, con quien Irán negociará las nuevas condiciones de paso y no tanto con EEUU ni otros países ajenos a la región.Irán había propuesto en sesiones anteriores de negociación que podría imponer cuotas a los barcos que crucen el estrecho de Ormuz. Tal opción, rechazada por EEUU y por toda la comunidad internacional, fue apartada de momento por los negociadores iraníes. No obstante, Teherán no ha descartado que, una vez se recobre la normalidad a la zona, pueda elevar las tarifas petroleras, a las navieras, armadores y a todo aquel que quiera seguir beneficiándose de su petróleo y su gas.La intención es sanear cuanto antes los cerca de 12.000 millones de dólares que hasta este momento, y según cifras iraníes, ha supuesto la guerra para Irán. Con esta perspectiva, parecería incluso comprensible que muchos en EEUU, incluso en la fila del Partido Republicano de Trump, comiencen a elevar la voz sobre quién está perdiendo realmente la guerra de Irán, especialmente si, como afirma Teherán, un acuerdo de paz incluirá el levantamiento de sanciones, el desbloqueo de los activos financieros iraníes en el extranjero (24.000 millones de dólares) y, como ocurrió en el acuerdo de 2015 con el presidente Barack Obama, la entrega de una notable suma de también miles de millones de dólares en compensación por la renuncia al programa nuclear iraní.El coste de la guerra en EEUUEstas perspectivas no gustan en EEUU, donde solo los gastos militares de la aventura persa de Trump se acercan a los 30.000 millones de dólares, mientras que los costes energéticos y la elevación de los precios rondan para los estadounidenses de a pie los 40.000 millones de dólares. No es de extrañar que un 71% de los compatriotas de Trump crean que esta guerra fue un disparatado error.PublicidadY encima, como publicó la agencia AP este miércoles, citando un análisis especializado, los fabricantes de armas estadounidenses necesitarán al menos tres años para reponer los arsenales de tres sistemas de armas clave utilizados intensamente en la guerra con Irán: los misiles de crucero Tomahawk, contra objetivos en territorio enemigo, y los sistemas Patriot y THAAD, interceptores de misiles y drones."EEUU cuenta con municiones suficientes para cualquier escenario plausible en la guerra con Irán, pero el agotamiento de las reservas ha creado una vulnerabilidad ante un posible conflicto en el Pacífico Occidental", es decir, contra China, indicó el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Trump ha propuesto un presupuesto de 1,5 billones de dólares para 2027, una suma que tiene cierto consenso incluso entre los legisladores demócratas. El problema, según subraya el estudio, "no está en el dinero, sino en el tiempo". Trump y EEUU no disponen de ese tiempo para acabar con esta guerra y rearmarse para la siguiente.Estados Unidos necesitará al menos tres años para reponer los arsenales de tres sistemas de armas claveY todo ello con las elecciones de medio término a la vista ya, en noviembre, cuando el país deberá elegir la Cámara de Representantes del Congreso y buena parte del Senado. Trump no lo tiene fácil, pues de facilitador de acuerdos de paz, como prometía al llegar al poder, se ha convertido en el principal peligro para la estabilidad y seguridad en el planeta.PublicidadHacia un nuevo Orden regionalPor eso ahora está poniendo sobre la mesa, como prólogo de un acuerdo con Irán, un llamamiento a sus aliados musulmanes en Oriente Medio para conseguir ampliar los llamados Acuerdos de Abraham firmados ya en años pasados entre Israel y algunos de los aliados árabes de EEUU por presión de la Casa Blanca.Lo que quiere Trump es que, como colofón de la paz, se adhieran a los acuerdos de Abraham países como Arabia Saudí, Catar, Pakistán, Turquía, Egipto o Jordania con el objetivo de normalizar las relaciones con Israel. Ese sistema de acercamiento ya ha sido firmado por Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos, Sudán y Kazajistán. Según la nueva fantasía geopolítica de Trump, el invitado de honor al nuevo club de amigos de EEUU e Israel en Oriente Medio sería Irán.Es decir, Trump trata de pasar página sobre todo lo que ha pasado desde que desató, junto a Netanyahu, la guerra contra el régimen iraní el 28 de febrero, que todos los países que han sufrido en el Golfo Pérsico los ataques de Irán lo olviden también, y que el odio sin barreras que se tienen israelíes e iraníes se disipe de la noche a la mañana para crear un nuevo "orden" en Oriente Medio. Es lógico que cunda el nerviosismo en la Administración estadounidense, en el Congreso y en el resto del planeta.
La ruptura de la tregua por EEUU e Israel evidencia la debilidad de Trump ante un Irán que blinda Ormuz
La ruptura del alto el fuego por EEUU e Israel evidencia la tensión de Trump, incapaz de evitar que Irán dicte el ritmo de las negociaciones gracias a su pinza en Ormuz....










