El bailarín y coreógrafo Alberto Velasco detectó hace tiempo una necesidad que partía de numerosas experiencias con las que, como persona gorda, ha tenido que lidiar a lo largo de su vida: ver un escenario lleno de cuerpos gordos. El performer ha elaborado su propia respuesta a estas heridas culturales y sociales, que van desde ser considerado “un animal mitológico” en las compañías de danza normativas, o solamente poder participar en obras si era en solitario. Además de por supuesto, ni por asomo aspirar a formar parte de una compañía como la Nacional.
El resultado es su espectáculo Sacresize, que llega este miércoles a los Teatros del Canal de Madrid, donde recodifica los signos del ballet clásico y contemporáneo glorificando la sensibilidad y belleza de la gorditud. Lo hace al ritmo de La Consagración de la Primavera de Stravinski, en una rabiosa celebración.
¿Qué es un cuerpo gordo?
Cuando lanzamos la convocatoria dijimos que era para personas que se identificaran como gordas y que hubieran tenido algíun tipo de relación con la danza, ya fuera amateur o profesional. Hubo quienes mandaron vídeos que desde mi lectura no entendía que fueran gordas, pero ellas se percibían como tal.
Un cuerpo es gordo siempre en comparación a algo. Es un constructo, que está barnizado por el sistema, el capitalismo y todos los que les conviene mantener esta narrativa de que los cuerpos gordos son enfermos, y poner un cuerpo gordo siempre en continua evolución de ser otro que nunca alcanzará. Ese deseo de ser otro constante hace que nunca estés a gusto en tu cuerpo y que hagas lo que sea, desde Ozempic, operaciones.










