EntrevistaEl candidato presidencial habla sobre la jornada electoral de este domingo. Abelardo de la Espriella en entrevista con EL TIEMPO. Foto: Sergio Cárdenas EL TIEMPOANALISTA SÉNIOR27.05.2026 23:01 Actualizado: 27.05.2026 23:01
A días de las elecciones, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella habla de lo que ha sido esta campaña y plantea las que, según él, son las soluciones a los problemas del país.Si usted pasa a segunda vuelta al igual que Iván Cepeda, ¿qué hará para garantizarse el apoyo de Paloma Valencia y de sus seguidores? ¿Qué mensaje enviará? ¿Hablará con el expresidente Uribe para acercarlo?Mauricio, la que ya está garantizada es la alianza con el pueblo y eso está por encima de todo. El único pacto que importa es ese. El fervor en las plazas, el voz a voz en las calles, las métricas internas, la interacción y las charlas en redes sociales, todo indica que es posible ganar en primera vuelta y sé que las bases están conmigo. A esas bases las invito a marcarle la raya al Tigre este 31 de mayo. Siempre honraré, consultaré y escucharé al presidente Álvaro Uribe. Él es una figura fundamental para mí y para Colombia; eso nadie puede ponerlo en duda. Su voz es necesaria. De la misma forma, siempre la doctora Paloma Valencia ha sido bienvenida a sumarse a mi proyecto. Es una mujer valiosa para el país. Sus seguidores, naturalmente, se unirán a la manada del Tigre en caso de que sea necesaria una segunda vuelta, aunque estoy convencido de que ellos ya están en nuestras filas y el 31 de mayo harán lo necesario para que la extrema coherencia se imponga en primera.Abelardo de la Espriella en un acto de campaña. Foto:Prensa Abelardo de la EspriellaCuénteme, no desde un plano político sino más bien personal, ¿qué ha sido lo mejor y qué lo peor de su experiencia en esta campaña?Muy al contrario de mis contendores, esta campaña ha sacado lo mejor de mí. Si bien han sido meses frenéticos recorriendo toda la geografía colombiana, cada abrazo, cada aplauso, cada ilusión del pueblo colombiano me ha alimentado y ha cambiado mi forma de entenderlo todo. Esta campaña ha sido toda una fiesta. Lamento que termine. El fervor de los ciudadanos ha sido un regalo que siempre llevaré conmigo. Dios ha sido muy generoso al darme esta oportunidad. Podré contarles a mis hijos cómo se siente cuando todo un pueblo te abraza, la responsabilidad que eso conlleva y el deber de corresponder a tanto amor y confianza.¿Se arrepiente de alguna declaración por la que le hayan dado palo? ¿Siente que en algún momento metió la pata, o mejor dicho, pecó por algo que dijo?No hay nada de qué arrepentirse. Todo lo dicho y todo lo hecho fue producto de la autenticidad, la sinceridad y la importancia de que un candidato no finja según los vientos o el escenario en el que esté. Estoy a punto de ganar la Presidencia de la República en primera vuelta porque soy yo mismo y eso transmitió confianza a los colombianos. Yo no vine a esta carrera presidencial a hacer la política de siempre, vine a cambiar la política para siempre. Si en algún momento hice sentir incómoda a alguna persona con alguno de mis comentarios, ofrezco disculpas, pero jamás tuve la intención de ofender. No se trata de haber pecado. Pecan los que se roban el dinero público, pecan los gobernantes que le dan la espalda al pueblo. Pecan los que ponen a los violentos por encima del ciudadano trabajador. Lo mío es una forma de ser. Soy el que soy siempre. Sin puestas en escena calculadas, políticamente incorrecto, alegre, amigo de mis amigos, directo, sincero, frontal y, quizá, polémico. De mí no esperen algo que no sea la verdad.¿Cómo piensa usted que logró, en menos de un año, pasar de ser un desconocido para el 90 por ciento de los colombianos a convertirse en uno de los favoritos para ganar la presidencia?Mauricio, creo que estás equivocado en esa pregunta. Yo no era ningún desconocido para el 90 por ciento de los colombianos. Tengo una carrera pública desde niño. A los 12 años era presentador de televisión y locutor de radio. Después, me gradué de abogado y pasé décadas litigando. Mis casos tuvieron relevancia nacional y algunas de mis victorias trascendieron a que se reforzara la garantía de derechos fundamentales en el país, como en los procesos de Rosa Elvira Cely y Natalia Ponce de León. Eso ha impactado positivamente a millones de mujeres, por ejemplo. Cuando empecé la campaña, hace 10 meses, me conocía el 35 por ciento de mis compatriotas. Un porcentaje alto para un abogado y empresario que jamás ha tenido cargo público alguno. Desde luego, ese reconocimiento se ha potenciado en los diez últimos meses y hoy Dios y el pueblo colombiano decidieron que sea favorito para ganar las elecciones en primera vuelta. Me conocen en este momento el 91 por ciento de los colombianos. Ellos me van a hacer presidente. Colombia necesitaba un liderazgo real y diferente. Un candidato que hablara el mismo idioma de los que nunca vivieron del Estado, de los que nunca se aliaron con los de siempre para robárselo todo. El pueblo estaba ávido de una esperanza que se pudiera convertir en realidad, de una identidad, de una causa común, de una voz fuerte y del carácter para poner en su sitio a los bandidos, a los corruptos y a los parásitos.Cierre de campaña de Abelardo de la Espriella Foto:Jaiver Nieto Álvarez / El TiempoDos preguntas sobre eventuales opciones de futuro: si pierde, ¿volvería a intentar una candidatura presidencial en 2030? Y si gana, ¿hay algún escenario que lo haría pensar en buscar una reforma constitucional para intentar ir tras la reelección?No se me pasa por la cabeza opción distinta a la victoria. El pueblo me dijo que seré el próximo presidente. Mi tarea será de cuatro años y, una vez concluya, me retiraré de la vida pública para siempre. Las propuestas constituyentes distraen a los presidentes de sus responsabilidades. Hay mucho trabajo por hacer.El Pacto Histórico, del candidato Iván Cepeda, está promoviendo una constituyente. ¿Usted se considera defensor de la Constitución del 91? ¿Evaluaría, como ha hecho Petro, promover una constituyente?Soy abogado de formación, alumno del doctor Álvaro Gómez Hurtado, uno de los padres de la Constitución de 1991. Juré ante su busto en mi universidad que defendería ese legado y yo cumplo mis promesas. La defensa de la patria comienza con la defensa de nuestra Constitución y esa será otra batalla que el pueblo colombiano, unido, le ganará a Gustavo Petro y a Iván Cepeda. Ellos desean aferrarse al poder como sea y cueste lo que cueste. La propuesta de constituyente termina siendo otra de sus estrategias para hacerse tiranía. Creo que la Constitución del 91 sigue siendo eficiente y garantiza orden institucional y derechos fundamentales para los colombianos. Sus actualizaciones han resultado acertadas. No se debe seguir perdiendo el tiempo en aventuras constituyentes, se debe aplicar la Constitución vigente en defensa y para beneficio de los ciudadanos.La crisis de seguridad que lega el gobierno de Gustavo Petro es una de las mayores preocupaciones de millones de colombianos. Dígame cinco medidas que tomará en ese campo en sus primeras horas o días de gobierno.Gobernaré desde cada uno de los departamentos de Colombia, y la primera tarea para las Fuerzas Militares y de Policía en cada región será capturar o dar de baja a los líderes narcoterroristas que operen en su jurisdicción. Sin excusas, dudas o dilaciones, atacaremos las cabezas del crimen. Vamos a destruir 330.000 hectáreas de coca, pues ese veneno es el combustible de la guerra. Vamos a recuperar el control territorial, vamos a desmontar los poderes armados paralelos, vamos a tomarnos parques, calles y servicio público para que nuestros niños y jóvenes puedan vivir sin miedos. Crearemos un bloque de búsqueda antiextorsión que yo mismo dirigiré, y haremos todo lo que sea necesario para que regrese la seguridad a los barrios y las familias puedan disfrutar en sus hogares sin angustias o presiones. Vamos a recuperar la inteligencia estatal, voy a bombardear los campamentos terroristas, vamos a poner orden en los comercios y a someter a los criminales. Vamos a arrinconar a los bandidos que hoy se creen dueños del país y los vamos a encarcelar en lugares donde nunca más podrán volver a hacer daño. Sin celulares, sin prebendas, sin fiestas. Voy a defender a los colombianos. Yo sí seré comandante en jefe de nuestras Fuerzas Armadas y haré lo que sea necesario para que nuestros soldados y policías cumplan su heroica misión. Cesará el 7 de agosto la horrible noche en que las tropas no tuvieron un jefe. Durante cuatro años, quien debía cumplir esa misión lo que trató fue de destruirlas.Abelardo de la Espriella en Barranquilla. Foto:Redes sociales.Muchos expertos coinciden en que detrás de esta crisis de seguridad está el empoderamiento de las bandas criminales, gracias en gran medida al narcotráfico, impulsado por la multiplicación del área sembrada de cultivos de hoja de coca. Y muchos coinciden también en la necesidad de volver a la fumigación aérea. ¿Cómo hacerlo si la jurisprudencia de la Corte Constitucional sugiere que las comunidades afectadas con esa aspersión deben ser consultadas y esas comunidades, influidas o incluso amenazadas por las mafias, se oponen?Mauricio, es importante tener en cuenta que los criminales solamente son exitosos en estados en los que los gobiernos son sus cómplices, y ese es el caso de Gustavo Petro en Colombia. Cepeda busca continuidad. Bajo mi mando, todo se hará nuevamente al derecho. El crimen será combatido sin pausa. Frente a la fumigación, es necesario precisar que lo que la Corte Constitucional prohibió fue la aspersión con glifosato, pero existen muchos otros compuestos, herbicidas y bioherbicidas. Si bien son más costosos, también más efectivos para destruir dichos cultivos, evitando cualquier tipo de controversia con la decisión de la Corte. Para fumigar, nos vamos a valer de las herramientas que nos da la ley y de los recursos tecnológicos necesarios. Voy a hacer realmente efectivos el proceso de erradicación manual y la persecución a capitales. Así se logra frenar el crecimiento de cultivos ilegales.La otra gran crisis es la de los servicios de salud. ¿Cuál es su diagnóstico y cuál su receta para afrontarla y revivir el sistema de salud?Esta es una de las prioridades y hemos hecho un diagnóstico para no perder un solo día desde el 7 de agosto. En los primeros 90 días de mi gobierno se ejecutará un plan de choque para estabilizar el sistema y garantizar atención, tratamientos y entrega de medicamentos. El plan de fondo se ejecutará una vez el paciente esté estable. Hoy, ante la negligencia del Gobierno, las EPS acumulan deudas que superan los 50 billones de pesos, mientras millones de usuarios son los afectados al no recibir atención oportuna, tratamientos efectivos ni medicamentos. El modelo actual no da para más y por ello cuando sea presidente de la República, convocaré un gran acuerdo nacional entre el Gobierno, las EPS, los hospitales, las clínicas, las farmacéuticas y los usuarios para salvar el sistema, con un corte de cuentas y una liquidación definitiva de la deuda que será pagada mediante la emisión de deuda pública, acordada según las posibilidades financieras del Estado. Es deber del Gobierno garantizar el fortalecimiento de la atención primaria, de la red hospitalaria, dignificar la labor del personal de salud, hacer realidad que nunca más un niño o un anciano fallezca en una sala de espera por falta de atención. El nefasto gobierno de Gustavo Petro dejó una verdadera crisis humanitaria en el sistema de salud. Lo que hicieron fue criminal. Poco a poco mataron a los colombianos al privarlos de atención.Y otra crisis más: la delicadísima situación fiscal, con un déficit que supera el 6 por ciento del PIB. No le pregunto por el diagnóstico porque ese está más o menos claro, un gobierno que gasta mucho más de lo que ingresa. Pero hablemos de la receta: ¿subir impuestos? ¿Rediseñar el sistema tributario? ¿Hacer grandes recortes y en qué sectores?No subiré impuesto alguno. De hecho, eliminaré algunos que son injustos y absurdos como el de 4x1000. Ningún Estado puede cobrarles a los ciudadanos por manejar su propio dinero. La economía colombiana debe crecer al 7 por ciento como consecuencia de una reducción de los gastos del Estado, la desaparición de burocracia innecesaria, el fin del despilfarro por parte de quienes gobiernan y sus pequeñas cortes. La estrategia es un programa de ajuste fiscal, logrando en un corto plazo superávit fiscal primario y reduciendo la carga tributaria. Tras la torpe e ineficiente gestión de Petro, nunca más Colombia volverá a tratar sus finanzas con semejante irresponsabilidad. Debemos estabilizar y refinanciar la deuda pública, incentivar la inversión privada, invertir, invertir y volver a invertir en vivienda. Deseo que la prosperidad llegue a todos los hogares colombianos. Una economía fuerte en el país hace fuertes los sueños de los habitantes y traza el camino para que estos se hagan realidad.Abelardo de la Espriella. Foto:Prensa Abelardo de la EspriellaLa inversión en vivienda de interés social, que había sido clave en las políticas públicas en los años anteriores a la llegada de Petro a la Casa de Nariño, se derrumbó. ¿Cómo recuperarla? ¿Reviviría programas como Mi Casa Ya o le daría a esa política otro enfoque?Este tema me emociona también. Una de las primeras cosas que haré como presidente será el inicio de la implementación del programa ‘País de propietarios’ para que los colombianos puedan comprar vivienda propia con intereses de 2 por ciento a 30 años. No será obligatoria una cuota inicial y las cuotas deben ser lógicas, similares al pago de arriendo. El sueño de un hogar propio dejará de ser de algunos pocos, y para ello, debemos sentarnos con constructores, empresarios y la banca para armar un gran acuerdo nacional. Deseo que los colombianos me inviten a almorzar en sus casas propias y me cuenten que no están endeudados de por vida e hicieron el sueño realidad.Algunos analistas vieron la designación del exministro José Manuel Restrepo como un mensaje de tranquilidad a los empresarios. ¿Qué tareas asumirá el vicepresidente si ustedes ganan las elecciones? ¿De qué campos se hará cargo?La elección de José Manuel como fórmula vicepresidencial es una de las decisiones más acertadas que tomé en esta campaña. Él será el responsable de manejar los asuntos del país en el escenario internacional mientras yo gobierno desde las regiones. Ya he dicho que no saldré de Colombia en cuatro años. El vicepresidente obrará como una especie de Marco Rubio; sus responsabilidades serán transversales y de liderazgo pleno. Dios no lo permita, pero si a mí llegara a ocurrirme algo, tengo la tranquilidad de que José Manuel tome mi lugar como presidente. La figura vicepresidencial es muy relevante y algunas campañas aún la toman como juego.La Corte se ha pronunciado ya sobre temas que involucran la libertad individual, las creencias y las costumbres, como el matrimonio entre parejas del mismo sexo, la adopción de menores por parejas del mismo sexo, el aborto y las dosis mínimas en consumo de drogas como marihuana y cocaína. ¿Cuál es su opinión frente a esos temas? ¿Cuál cree que es el rol del presidente de la República frente a ellos?No es legislar, desde luego, pero sí promover políticas públicas en defensa de la vida, la familia y los niños. No estoy de acuerdo con lo que llaman “drogadicción recreativa”. No estoy de acuerdo con la pretensión de disolución del modelo de familia tradicional con papá y mamá, y mucho menos estoy de acuerdo con el aborto. En mi gobierno, Dios regresa a las aulas de clase y la ética será fuente primaria del modelo de educación.Si gana las elecciones, como presidente tendrá que entenderse con la mandataria de facto de Venezuela, Delcy Rodríguez. ¿Se reunirá con ella?Espero que el regreso de la democracia a Venezuela se consolide pronto. Cualquier relación con la presidenta encargada se canalizará a través del Departamento de Estado de los Estados Unidos, desde donde se controla y ejecuta el proceso de transición.La ola rosa que llevó a que la izquierda ganara hace unos años la mayoría de las elecciones de la región amainó y mucho, y hemos asistido a triunfos en línea de candidatos de derecha en varios países. ¿Con cuál de los mandatarios de esa corriente que se ha venido imponiendo se identifica más usted: el chileno Kast, el boliviano Paz, el ecuatoriano Noboa, el argentino Milei o el salvadoreño Bukele?Colombia es un caso único y el Tigre es el líder que los colombianos quieren para este momento histórico. Cada pueblo, cada país, cada coyuntura histórica son únicos e incomparables. Dicho lo anterior, de José Antonio Kast admiro la convicción para imponer autoridad por la razón o la fuerza, como reza el escudo chileno. El presidente Rodrigo Paz afronta con gallardía retos que se gestaron hace décadas en Bolivia y confío en que hará claudicar a las fuerzas ideologizadas. Junto al presidente Daniel Noboa debemos trabajar de la mano para someter a la criminalidad en zona de frontera con Ecuador y establecer rutas de comercio equitativas y eficientes. Los presidentes Bukele y Milei establecieron nuevos y mejores parámetros para gobernar de la mano del pueblo y para el pueblo. Demostraron que la autoridad no es una elección para un primer mandatario. Cerraron el puño ante una izquierda que estaba desbordada en la región y devolvieron el orden a sus sociedades. Mi propósito es hacer sentir orgullosos a todos los colombianos que el próximo domingo me elijan como su presidente y traer a la manada del Tigre a todos aquellos que voten por otras opciones y que descubran en mi gobierno al mejor presidente que haya visto la historia colombiana.MAURICIO VARGASEspecial para EL TIEMPO Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











