La industria de defensa surcoreana ha ofrecido a Marruecos un catálogo variado de sistemas de armas, incluyendo submarinos avanzados. Se trata de una nueva propuesta que se acumula a los de la industria rusa y francesa, convirtiendo la compra de submarinos por parte de la marina marroquí en un rumor recurrente que agita las redes sociales desde hace una década. No es para menos. De concretarse esa compra, los planificadores de la Armada se van a encontrar con nuevas reglas de juego en las aguas españolas y un nuevo panorama estratégico en el Mediterráneo. La oferta surcoreana El año pasado, el ministro de Industria y Comercio marroquí, Ryad Mezzour, participó en un encuentro bilateral en la capital de Corea del Sur donde tuvo oportunidad de expresar el interés de su país por los productos de la industria de defensa local. Las fuerzas armadas de Marruecos están diversificando sus proveedores, tras décadas dependiendo fundamentalmente de las industrias de Francia y Estados Unidos, junto con compras puntuales de un puñado de países europeos (que incluyen a España). Dentro de esos planes de diversificación, hemos visto a Marruecos recibir en los últimos años sistemas de armas y material militar de China, Israel e India. La industria de defensa surcoreana ha quemado etapas rápidamente en el siglo XXI gracias al elevado gasto de defensa que ha sostenido la perenne amenaza de Corea del Norte y al desarrollo tecnológico del país. Ahora produce productos propios que compiten —y ganan concursos— en el ámbito de la OTAN. Entre los productos por los que el ministro Mezzour mostró interés se encuentra el submarino clase KSS-III, un sumergible de guerra oceánico que desplaza 3.705 toneladas bajo el agua. Se trata del submarino más avanzado que produce Seúl. Está dotado de un sistema de propulsión independiente del aire (AIP) y alberga tubos verticales para disparar misiles balísticos, que en el caso de la armada surcoreana portan únicamente cabezas de guerra convencionales. Actualmente están operando tres ejemplares. Está previsto que un segundo lote evolucionado (Batch II) de otras tres unidades entre en servicio a partir de 2027, incorporando baterías ión-litio, y puede que un tercer lote más avanzado para 2030. TE PUEDE INTERESAR La saga/fuga del S-81 Isaac Peral: semblanza con todos sus grises del primer submarino español Enrique Andrés Pretel Formato: Laura Martín Formato: Marina G. Ortega Formato: Luis Rodríguez Formato: María Mateo El interés marroquí por el submarino surcoreano KSS-III reapareció en 2026 tras la publicación de un informe de una institución financiera que evaluaba las perspectivas de la industria de defensa surcoreana. Entre las ventas potenciales aparecían tres submarinos KSS-III para Marruecos en 2027. Esta información generó, como toda la relacionada con compras potenciales o firmes de las fuerzas armadas marroquíes, gran revuelo en redes sociales y medios especializados. Y generó la paradoja de que la atención dada por los medios españoles fue registrada en Marruecos, alimentando más el impacto informativo. Pero como señalan las voces más temperadas desde el mismo Marruecos, el informe de la institución financiera sólo refleja la existencia de una actividad comercial en marcha en torno al diseño KSS-III del primer lote. El coste señalado, 900 millones de dólares por unidad, elevaría la factura final a una cantidad que supone una inversión muy seria para Marruecos. Basta recordar que en el pasado Marruecos tuvo que recurrir a un préstamo de la banca privada francesa para comprar misiles franceses por valor de casi 200 millones de euros. De momento, los expertos señalan que la existencia de los contactos con la industria surcoreana en torno al submarino KS-III sirven de herramienta de presión diplomática frente a terceros, como Argelia o la propia España. Mientras, ambos países también negocian otros acuerdos en materia de transporte ferroviario e industria naval. El pretendiente ruso El interés marroquí por productos de defensa de otras naciones, incluyendo una posible oferta por submarinos de ataque, está lejos de ser novedosa. El interés ruso por ofrecer submarinos a Marruecos se remonta, al menos, a 2013. En aquel entonces, las autoridades rusas anunciaron que, en caso de que Rabat abriera un concurso internacional, su industria ofertaría el submarino Amur 1650, un modelo de una familia de diseños de distinto tamaño para la exportación. El Amur 1650 cuenta con un sistema de propulsión independiente del aire (AIP) y capacidad de disparar misiles de crucero. Desde la prensa rusa se mencionaba que los potenciales candidatos a proporcionar un submarino a la marina marroquí procedían de Alemania y Rusia. La visita del rey Mohammed VI a Moscú en marzo de 2016 fue precedida de informaciones sobre la existencia de una complicada negociación para la compra de submarinos con financiación saudí que sería anunciada durante el viaje oficial. Al final no hubo ninguna novedad al respecto. Después del viaje oficial, medios marroquíes publicaron noticias del supuesto interés por productos de la industria de defensa rusa, como los aviones de ataque Sujoi Su-34 y submarinos Amur 1650. Desde Moscú se señalaba que ese interés reflejaba el impacto global alcanzado por los sistemas de armas rusos en la guerra de Siria, convertida para el Kremlin en campo de prueba y escaparate de su industria militar. Años después se constata que los retrasos y problemas de la industria de defensa rusa para cumplir expectativas con sus programas de defensa fue enfriando el interés de países como India o Marruecos por el Amur 1650, que a día de hoy no ha logrado ningún cliente. Así, habrían aparecido nuevos candidatos a dotar de su primer submarino a la marina marroquí desde de la industria francesa y alemana, además de ofertas de segunda mano desde las armadas de Brasil y Grecia. Una piraña cambia el juego Las noticias desde Corea del Sur sobre una oferta comercial por varios submarinos a la marina marroquí han seguido el mismo recorrido que la oferta rusa. La magnitud del volumen de noticias generadas supera con creces la magnitud de los hechos constatados y la profundidad de las negociaciones comerciales. Pero el revuelo en medios y redes sociales en España se explica por el impacto que tendría que la marina marroquí adquiriera un puñado de submarinos. Un submarino es una peligrosa arma ofensiva que tiene como principal misión negar al enemigo la libertad de uso del espacio marítimo. La peligrosidad del submarino surge de su carácter furtivo y la inmensidad del medio en que se mueve. Un submarino convencional de última generación dotado de un sistema de propulsión independiente del aire es más silencioso que la generación anterior dotada de motores diésel y no requiere de subir periódicamente a la superficie para captar aire con el que alimentar sus motores. Además de aprovechar la inmensidad del océano, un submarino se escuda en que en el mar se superponen capas de agua a distinta temperatura que distorsionan la propagación del sonido ocultando así su huella sonora. Un submarino es, por tanto, un depredador escondido que usa el sigilo y el entorno oceánico para acechar a sus presas. Como hemos visto en los recientes conflictos en el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, un grupo armado o una fuerza armada no necesita hundir o abordar un gran número de buques para bloquear el tráfico marítimo. Basta la existencia de la amenaza para que armadores, tripulantes y empresas aseguradoras concluyan que es mejor no tentar la suerte en atravesar un espacio marítimo. Así, una armada no necesita una gran cantidad de submarinos, ni que esos submarinos ataquen muchos barcos en caso de conflicto. Basta la percepción de amenaza para generar un gran impacto, provocando restricciones a la navegación y forzando el empleo de un gran número de fuerzas en patrullar el mar y asegurar el tránsito en convoyes. Es como soltar una sola piraña en un estanque. Altera el cálculo de seguridad de forma inmediata. La compra de submarinos por parte de Marruecos tiene sentido en un Mediterráneo occidental donde Portugal, España, Francia, Italia y Argelia tienen submarinos o planes de dotarse de submarinos de nueva generación. Pero para España, cuya prioridad geoestratégica es asegurar la libre navegación en el Eje Baleares-Estrecho-Canarias entre la Península y el resto de territorios, la existencia de submarinos marroquíes requeriría repensar muchos planes y plantear nuevos requerimientos para sus fuerzas armadas ante un mar mucho más peligroso.
La 'piraña' marroquí que puede agitar las aguas estratégicas del Mediterráneo
Arrecian los rumores sobre que Marruecos estaría considerando comprar submarinos avanzados surcoreanos. Los rumores no son nuevos; el revuelo, tampoco. Si Rabat se dota del arma submarina, cambia el equilibrio estratégico del Mediterráneo











