Arancha C. tenía 27 años cuando salió a correr junto a su perro por los alrededores de Roales del Pan (Zamora, 1.000 habitantes) el 24 de octubre de 2023. Ella alertó por teléfono a su madre cuando los canes de un pastor, sueltos, la atacaron con resultado mortal. La joven narró a su progenitora lo que sucedía antes de fallecer víctima de las más de 100 dentelladas que sufrió por parte de los animales, que custodiaban unas ovejas de Pedro G., de 60 años, cuya jauría molestaba usualmente a caminantes que usaban esas pistas agrarias. La Fiscalía le reclama dos años y medio de prisión, por cuatro de la familia, y 250.000 euros de indemnización por homicidio imprudente: el hombre tenía descontrolados a sus perros y no se encontraba presente cuando atacaron, lo cual podría haber contenido a los ejemplares. El juicio comienza este jueves en el juzgado de lo Penal de Zamora.La Guardia Civil asumió las pesquisas del caso en cuanto fue avisada de que la víctima, auxiliar de enfermería en Zamora ciudad y que vivía con sus padres en este pueblo a cinco kilómetros de la capital provincial, había sido atacada por los siete perros en unos caminos a pocos kilómetros de Roales y muy cerca de La Hiniesta, pueblo de Pedro G. y donde este tenía una explotación ganadera. Los agentes detuvieron al propietario de los animales, tres mastines, dos pastores alemanes y dos crías de estos, que fueron custodiados por los servicios veterinarios de la Junta de Castilla y León. Todos acabaron siendo sacrificados en un centro especializado en Simancas (Valladolid). El acusado se negó a declarar cuando fue arrestado por los guardias civiles y los familiares de la joven necesitaron ayuda psicológica: ellos, alarmados por su hija, acudieron al camino y se la encontraron ya sin opciones de salvar su vida, lo cual tampoco consiguieron los equipos sanitarios desplazados a ese punto. EL PAÍS acudió a los pueblos de la joven y del ganadero y los testimonios fueron prácticamente unánimes, con desolación por lo sucedido y advertencias de que eran relativamente habituales situaciones así, pues el pastor no ataba o encerraba a los perros guardianes de las ovejas y causaban perjuicios a los lugareños, deportistas, paseantes, mascotas o agricultores que acudían por esos caminos de tierra. “Era cuestión de tiempo”, renegaba uno de los vecinos de estas localidades, mientras otro aludía a los múltiples “sustos” que provocaba la jauría y uno más mencionaba que tiempo atrás, “junto al frontón”, los animales, mal cuidados y descontrolados, se cernieron sobre el perrito de un vecino y lo mataron. El juicio busca dirimir la responsabilidad del ganadero, quien debe tener dominados a animales potencialmente peligrosos como estos, especialmente con el historial de problemas ocasionados sobre las personas. Fuentes de la investigación indicaron en su momento que estaba contrastado, debido a estos testimonios y experiencias similares, que los perros no se encontraban bajo las condiciones adecuadas ni cercados en los terrenos del veterano pastor, que tenía habilitada una vieja caravana a modo de caseto en las proximidades del suceso y de su rebaño, si bien en el día de la defunción no se encontraba por allí. Solo acudió al poco del fallecimiento, acompañado de la Guardia Civil, para trasladar a sus ovejas y llevárselas del campo donde pacían. El individuo ingresó inicialmente en prisión provisional, ante el riesgo de que volviese a incurrir en esta conducta de riesgo y descontrol de esos animales peligrosos, si bien al poco se aceptó su recurso judicial y quedó en libertad a expensas del juicio que comienza este jueves en los juzgados zamoranos. Allí declararán el acusado, la familia de Arancha C., los peritos que se desplazaron al paraje donde sucedieron los hechos y los guardias civiles que acudieron a ese lugar, que relataron en su momento que los perros los atacaron en cuanto llegaron en su coche.
El pastor que dejó sueltos a los perros que mataron de 100 dentelladas a una joven en Zamora se enfrenta a cuatro años de cárcel
La Fiscalía pide dos años y medio de cárcel por homicidio imprudente, la familia lo eleva a cuatro, al ganadero dueño de los animales que atacaron a la joven de 27 años









