OpiniónPor el libro La edad de la niebla se pasean hombres y mujeres viejos que luchan por sobrevivir en un mundo mezquino e ingrato.PROFESOR TITULAR UNIVERSIDAD DEL VALLE27.05.2026 22:01 Actualizado: 27.05.2026 22:01 El mundo envejece. Esto es lo que se afirma en todos los rincones del planeta. Sin embargo, con algunas excepciones, sufrimos del mal del jovenismo, como afirma Alain Finkielkraut.El culto al cuerpo, los afeites, el colágeno y el botox están a la orden del día. Nadie quiere ser viejo. Las mujeres se quitan los años. Los hombres también. Nadie quiere aceptar esta etapa de la vida en la que, cada vez más, nos alejamos de ella y nos acercamos a la muerte.La vejez es un hecho irreversible que toca a la puerta al final de nuestra vida.En una época donde el “jovenismo” es una práctica globalizada, vale la pena reflexionar sobre su antítesis, llamada ancianidad o senectud.Los antiguos ya lo hicieron. ¿Por qué los contemporáneos eludimos esta discusión?En esta dirección, me acaba de llegar el libro La edad de la niebla (FCE) del escritor colombiano Guido Tamayo.El libro es una compilación de trece cuentos que giran alrededor de la luz. Es un volumen que va de la luz crepuscular a la niebla grisácea de Bogotá.El texto se abre con el cuento La partida, que nos narra la historia de un viejo triste que sube con dificultad las escaleras del edificio para jugar la última partida de billar.Es un relato bello y triste, donde la luz crepuscular de la tarde ilumina al jugador. “Los malos jugadores ignoran la luz”, afirma el narrador de la historia, que nos recuerda las pinturas de Saturnino Ramírez.Por el libro se pasean hombres y mujeres viejos que luchan por sobrevivir en un mundo mezquino e ingrato. Hijas seductoras que viven con su madre vieja y ciega. Pareja de ancianos que se encuentran en un orfanato y terminan echándose el último polvo de la vida. Un escritor fracasado que recibe en su buzón algunos dedos amputados. Y la historia de un autor misántropo que odia a la humanidad, sabiendo que para crear necesita del homo sapiens.Por el libro se pasean hombres y mujeres viejos que luchan por sobrevivir en un mundo mezquino e ingratoEn el libro florecen las patologías que aquejan a los viejos: artritis, demencia senil, diabetes, hipertensión, cáncer, próstata inflamada. Y sus sempiternos escenarios: ancianatos, orfanatos y centros gerontológicos.El libro de Guido Tamayo no es un texto feliz. Es un recorrido hacia esa etapa de la vida donde la luz comienza a empañarse por una niebla grisácea y oscura que nos anuncia el fin de la existencia humana.“Antes de la vejez, intenté vivir bien; en la vejez, procuro un bien morir”, afirmó Séneca en sus Cartas a Lucilio. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Los años de la niebla
Por el libro La edad de la niebla se pasean hombres y mujeres viejos que luchan por sobrevivir en un mundo mezquino e ingrato.














