Opinión.PROFESOR TITULAR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL27.05.2026 22:01 Actualizado: 27.05.2026 22:01 Nadie imaginó que los ejes de la “revolución agraria” que el gobierno Petro quiso imponer terminaran agravando un enfrentamiento entre dos comunidades indígenas que, en un solo día, dejó siete muertos, cerca de un centenar de heridos a bala y una veintena herida con machetes. Sucedió el pasado 21 de mayo en territorio de Silvia (Cauca) y fue el punto máximo al que llegó un viejo conflicto de tierras entre el pueblo Nasa de Pitayó y el pueblo Misak del Resguardo de Guambía, en el Cauca.Lo que era un conflicto que durante años los mayores de los dos pueblos habían logrado mantener por la vía del diálogo y los acuerdos se agravó cuando, el 28 de diciembre de 2023, la Agencia Nacional de Tierras (en adelante ANT) emitió las resoluciones 202351011737246, 202351011737247 y 202351011737248, bajo el trámite denominado “clarificación de la vigencia de un título colonial”. Esta acción administrativa, promovida por los cabildos nasas de Pitayó, Mosoco y Yaquivá, adscritos al Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), llevó a que unos líderes nasas por su propia mano quisieran recuperar las 800 hectáreas en disputa, que culminó en diciembre de 2025 cuando tomaron ese territorio y establecieron tres retenes que impidieron que 120 familias pudieran llegar a sus casas o trabajar en sus parcelas.Pero, según los investigadores Carlos Duarte y Dayver Betancourt en su análisis del conflicto territorial entre los dos pueblos, “el título que Pitayó hizo valer no es una merced colonial originaria emanada de la Corona, sino la escritura pública 211 del 2 de septiembre de 1966 de la Notaría de Silvia: un título supletorio levantado con la declaración de cinco testigos al amparo de la Ley 89 de 1890, registrado el 6 de septiembre de 1966”. Allí cambia el tenor del asunto.La ANT ha sido incapaz de tramitar adecuadamente el conflicto entre los pueblos Nasa y Misak. Eso ha llevado a que la gente tenga que resolver sus diferencias a balao macheteLa acción de los lideres nasas estaba fundamentada en el otro componente de la especie de “revolución agraria” que, en el punto 4 (Vida, seguridad y libertad en los territorios) del Plan de Desarrollo, afirma: “Se avanzará en el empoderamiento de las formas propias de control territorial (guardias indígenas, cimarronas, campesinas y de mujeres) como estrategia de protección territorial y de fortalecimiento a la autonomía y autodeterminación de los pueblos y comunidades, ya que la defensa de la vida y el territorio no puede seguir siendo un factor de riesgo” (p. 227)...El problema de fondo aparece cuando se observa que esas guardias, más que ser organizaciones que deciden las “comunidades, pueblos y sus autoridades”, en realidad pueden ser estructuras armadas creadas o instrumentalizadas como verdaderos ejércitos que, como para-Estados, pueden sacar provecho de su papel como agente de movilización social, como instrumento institucional para neutralizar la vigencia del Código Penal o cómo agente de control del territorio.El circulo se cierra con el proyecto de ley de Jurisdicción Agraria que está cursando en el Congreso, con el que el Gobierno busca despojar a los jueces de la competencia que tienen para definir los procesos agrarios que se generen por conflictos entre personas y o comunidades por la propiedad de la tierra.Es evidente que la ANT ha sido incapaz de tramitar adecuadamente el conflicto entre los pueblos Nasa y Misak y que esa incapacidad ha llevado a que sea la gente la que tenga que resolver sus diferencias a bala o machete.Siete muertos, un centenar de heridos a bala y una veintena herida con machetes es apenas el doloroso ejemplo de un proceso que cambia las reglas de juego, en que el Gobierno asume competencias que antes eran de los jueces y abre el espacio para que ejércitos de particulares sean los que por mano propia defiendan sus intereses. Que no haya duda. Estamos ante un cambio de régimen en que el papel de la justicia cambia sustancialmente. Es la disyuntiva ante la que nos encontramos el próximo domingo: más que elegir a un presidente, vamos a elegir el régimen que nos va a gobernar por los próximos 20 años: la democracia liberal o el totalitarismo.* Profesor titular, Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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No es un presidente, es un régimen
Opinión.PROFESOR TITULAR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL27.05.2026 22:01 Actualizado: 27.05.2026 22:01 Nadie imaginó que los ejes de la “revolución agraria” que el gobierno Petro quiso imponer terminaran agravando un enfrentamiento entre dos comunidades indígenas que, en un solo día, dejó siete muertos, cerca de un centenar de heridos a bala y una veintena herida con machetes. Sucedió el pasado 21 de mayo en territorio de Silvia (Cauca) y fue el punto máximo al que llegó un viejo conflicto de tierras entre el pueblo Nasa de Pitayó y el pueblo Misak del Resguardo de Guambía, en el Cauca.Lo que era un conflicto que durante años los mayores de los dos pueblos habían logrado mantener por la vía del diálogo y los acuerdos se agravó cuando, el 28 de diciembre de 2023, la Agencia Nacional de Tierras (en adelante ANT) emitió las resoluciones 202351011737246, 202351011737247 y 202351011737248, bajo el trámite denominado “clarificación de la vigencia de un título colonial”. Esta acción administrativa, promovida por los cabildos nasas de Pitayó, Mosoco y Yaquivá, adscritos al Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), llevó a que unos líderes nasas por su propia mano quisieran recuperar las 800 hectáreas en disputa, que culminó en diciembre de 2025 cuando tomaron ese territorio y establecieron tres retenes que impidieron que 120 familias pudieran llegar a sus casas o trabajar en sus parcelas.Pero, según los investigadores Carlos Duarte y Dayver Betancourt en su análisis del conflicto territorial entre los dos pueblos, “el título que Pitayó hizo valer no es una merced colonial originaria emanada de la Corona, sino la escritura pública 211 del 2 de septiembre de 1966 de la Notaría de Silvia: un título supletorio levantado con la declaración de cinco testigos al amparo de la Ley 89 de 1890, registrado el 6 de septiembre de 1966”. Allí cambia el tenor del asunto.La ANT ha sido incapaz de tramitar adecuadamente el conflicto entre los pueblos Nasa y Misak. Eso ha llevado a que la gente tenga que resolver sus diferencias a balao macheteLa acción de los lideres nasas estaba fundamentada en el otro componente de la especie de “revolución agraria” que, en el punto 4 (Vida, seguridad y libertad en los territorios) del Plan de Desarrollo, afirma: “Se avanzará en el empoderamiento de las formas propias de control territorial (guardias indígenas, cimarronas, campesinas y de mujeres) como estrategia de protección territorial y de fortalecimiento a la autonomía y autodeterminación de los pueblos y comunidades, ya que la defensa de la vida y el territorio no puede seguir siendo un factor de riesgo” (p. 227)...El problema de fondo aparece cuando se observa que esas guardias, más que ser organizaciones que deciden las “comunidades, pueblos y sus autoridades”, en realidad pueden ser estructuras armadas creadas o instrumentalizadas como verdaderos ejércitos que, como para-Estados, pueden sacar provecho de su papel como agente de movilización social, como instrumento institucional para neutralizar la vigencia del Código Penal o cómo agente de control del territorio.El circulo se cierra con el proyecto de ley de Jurisdicción Agraria que está cursando en el Congreso, con el que el Gobierno busca despojar a los jueces de la competencia que tienen para definir los procesos agrarios que se generen por conflictos entre personas y o comunidades por la propiedad de la tierra.Es evidente que la ANT ha sido incapaz de tramitar adecuadamente el conflicto entre los pueblos Nasa y Misak y que esa incapacidad ha llevado a que sea la gente la que tenga que resolver sus diferencias a bala o machete.Siete muertos, un centenar de heridos a bala y una veintena herida con machetes es apenas el doloroso ejemplo de un proceso que cambia las reglas de juego, en que el Gobierno asume competencias que antes eran de los jueces y abre el espacio para que ejércitos de particulares sean los que por mano propia defiendan sus intereses. Que no haya duda. Estamos ante un cambio de régimen en que el papel de la justicia cambia sustancialmente. Es la disyuntiva ante la que nos encontramos el próximo domingo: más que elegir a un presidente, vamos a elegir el régimen que nos va a gobernar por los próximos 20 años: la democracia liberal o el totalitarismo.* Profesor titular, Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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