Ciudad abiertaEl sanchismo permiti� que quienes pudieran y quisieran hacer, hicieranAFPActualizado Mi�rcoles,
mayo
23:00Audio generado con IAHa hecho fortuna la frase que Jos� Mar�a Aznar pronunci� hace un par de a�os: �el que pueda hacer, que haga�. Precisemos: la frase ha hecho fortuna entre los sectores m�s extremistas y paranoides del oficialismo, que la interpretan -o eso dicen- como la orden que habr�a desatado el injusto calvario judicial del Gobierno. En la jerga del sanchismo medi�tico: la frase de Aznar habr�a sido la incitaci�n al �golpismo�.Cualquiera que se asome al contexto de aquella declaraci�n, y que a�n mantenga una mol�cula de honestidad intelectual, entiende que el ex presidente del PP estaba animando a una movilizaci�n c�vica de rechazo a las decisiones del Gobierno, especialmente, en el contexto de la amnist�a. Por otra parte, ser�a notable que una conspiraci�n secreta del deep state arrancase con unas declaraciones p�blicas de un personaje conocid�simo: algo as� como si Eisenhower hubiese dicho en una entrevista que �el que pueda acabar con Kennedy, que lo haga�. La invocaci�n de la frase de Aznar, en definitiva, solo muestra lo gastados que se encuentran a estas alturas los materiales discursivos y humanos del oficialismo.Sin embargo, el abuso de aquella cita cobra una nueva dimensi�n ante las novedades del caso Leire. Porque si algo se desprende del auto del juez Pedraz es que, en determinado momento, alguien en el PSOE dio una orden muy parecida a la que se supone que habr�a dado Aznar. En concreto: el que pueda hacer algo para desactivar las causas judiciales que cercan al PSOE, que lo haga. Y no de forma aut�noma y espont�nea, sino con la presunta coordinaci�n y financiaci�n del partido: la maniobra habr�a sido animada por el secretario de Organizaci�n del PSOE, y habr�a incluido pagos de 4.000 euros al mes a la fontanera. El algo, por otra parte, no escatimaba en ilegalidades: la trama est� siendo investigada por todo tipo de presiones y de intentos de interferir en investigaciones judiciales, con posibles delitos que incluyen cohecho, revelaci�n de secretos, inducci�n al falso testimonio, acusaci�n falsa, falsedad documental, prevaricaci�n, tr�fico de influencias... Si unimos todo esto al panorama amplio de esc�ndalos que salpican al Gobierno, el sanchismo aparece como el marco que permiti� que quienes pudieran y quisieran hacer, hicieran. Y vaya si hicieron.











