Las bolas naranjas sobre cables de alta tensión funcionan como marcadores de aviación que advierten a pilotos de posibles obstáculos (Imagen Ilustrativa Infobae)La presencia de bolas naranjas en los cables de alta tensión suele llamar la atención de quienes transitan por rutas o zonas abiertas. Muchos suponen que tienen alguna función eléctrica, pero en realidad su objetivo es completamente distinto. Estas esferas, conocidas como bolas marcadoras de aviación o marcadores esféricos, actúan como señales de advertencia para los pilotos de aeronaves.Según explica un especialista citado por Popular Science, la razón de ser de estos marcadores es ayudar a que aviones y helicópteros detecten los cables a tiempo, especialmente cuando vuelan a baja altura o en condiciones de visibilidad reducida. De este modo, se previenen accidentes que podrían tener consecuencias graves tanto para las personas a bordo como para quienes se encuentran en tierra.PUBLICIDADEl color naranja de estas bolas responde a criterios estrictos de visibilidad. Esta tonalidad destaca claramente frente a los colores habituales del entorno natural, como el azul del cielo, el verde de los árboles o el gris de las nubes. Por su alta visibilidad, el naranja suele ser la opción preferida en la mayoría de los casos.Las esferas, fabricadas con plástico reforzado o fibra de vidrio, resisten años de exposición sin deterioro ni riesgo eléctrico (Imagen Ilustrativa Infobae)En algunos lugares, también es posible encontrar bolas rojas, blancas o incluso con franjas. El naranja continúa siendo el color más frecuente porque se adapta mejor a diversas condiciones de luz. Las normas de seguridad aérea determinan qué colores deben utilizarse para que los pilotos identifiquen rápidamente los riesgos y actúen en consecuencia.PUBLICIDADA simple vista, estas esferas pueden parecer juguetes gigantes desde el suelo, pero en realidad tienen dimensiones considerables. La mayoría mide entre 0,6 y un metro de diámetro, similar a una pelota de playa grande, lo que facilita su visibilidad desde lejos y desde el aire.El peso de cada bola oscila entre cuatro kilos y medio y 11 kilogramos, equivalente al de una mochila escolar llena. Están fabricadas con materiales resistentes como plástico reforzado o fibra de vidrio, lo que les permite soportar años de exposición a la intemperie sin deteriorarse. Además, su composición aislante evita cualquier riesgo de conducción eléctrica.PUBLICIDADCada bola marcadora pesa entre cuatro y 11 kilos y mide hasta un metro de diámetro, facilitando su detección desde el aire (Foto: Difusión)La tarea de instalar estas bolas requiere equipos especializados y medidas de seguridad estrictas. En muchos casos, las cuadrillas encargadas trabajan desde helicópteros y manipulan los cables mientras siguen activos, lo que exige una planificación y precisión.Cada bola se compone de dos mitades que se ajustan y fijan firmemente alrededor del cable mediante pernos. Una vez colocadas, pueden permanecer en servicio entre 10 y 15 años, dependiendo del clima y la exposición. Las empresas eléctricas las inspeccionan periódicamente para verificar que no presenten grietas ni pérdida de color.PUBLICIDADNo todas las líneas eléctricas requieren la instalación de estos marcadores. Las bolas naranjas se colocan principalmente en zonas donde existe riesgo de vuelos a baja altura, como ríos, valles, cercanías de aeropuertos o rutas de helicópteros. En áreas urbanas, suelen estar ausentes por la menor altura de los cables.Los cables de alta tensión transportan energía en altura y suelen contar con un cable pararrayos que protege frente a tormentas eléctricas (Imagen Ilustrativa Infobae)La decisión de instalar estos marcadores responde a criterios de seguridad establecidos por las autoridades aeronáuticas y las empresas proveedoras de energía. Así, se priorizan los lugares donde la visibilidad de las líneas es fundamental para evitar accidentes aéreos.PUBLICIDADLas líneas de alta tensión funcionan como autopistas eléctricas, transportando energía desde las centrales hasta los puntos de consumo. Los cables se sostienen en torres metálicas o postes de madera de gran altura, a menudo equivalentes a un edificio de 15 pisos, para garantizar la seguridad en superficie.En estos sistemas, es común ver tres cables gruesos principales y un cable adicional más delgado en la parte superior, llamado cable de protección. Este último actúa como pararrayos, desviando la descarga hacia el suelo y protegiendo el sistema frente a tormentas. La distribución entre varios cables permite trasladar más energía de manera eficiente y con menor pérdida.PUBLICIDAD