El acuerdo Mercosur-Unión Europea tuvo su capítulo de discusión en el Congreso Maízar 2026, en donde se dejaron entrever las diferentes posiciones e intereses de sus protagonistas. Rescataron las ventajas y los beneficios que el tratado trae a los países del bloque sudamericano en materia de exportaciones, inversiones y posicionamiento internacional, pero también pusieron de manifiesto las diferencias que aún existen entre ambas organizaciones.En el panel “Mercosur-UE: un acuerdo estratégico en un contexto global con grandes desafíos” disertaron el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun; el embajador de la UE en Argentina, Erik Høeg; y el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras.Los disertantes coincidieron en los beneficios económicos que el acuerdo trae para ambos bloques, la previsibilidad para el sector privado y la posibilidad de realizar nuevas negociaciones en el marco del entendimiento, sobre todo con temas que aún no están resueltos, como las normativas medioambientales de la UE, que podrían implicar complicacioes a las exportaciones argentinas hacia dicho destino.Con el acuerdo vigente de manera provisional desde el 1° de mayo, Brun destacó que “esta aplicación nos permite liberarnos y limpiar el ambiente de nubes y fantasmas” y aseguró que desde el Gobierno está el “compromiso y la responsabilidad de empezar a hablar con la UE. Por eso tuvimos una primera misión de aplicación temprana, al que fuimos junto al sector privado”. Allí se discutió sobre el acceso del biodiésel argentino al bloque europeo, lo que tiene que ver respecto a la reglamentación sobre antideforestación y las salvaguardias que podrían aplicarse en el marco del acuerdo.Pero Brun remarcó el contexto en el cual se entabló este diálogo: “Lo hicimos de una manera diferente, porque fuimos recibidos como socios y fue muy distinto a otros viajes. Ese es el enorme diferencial que nos ha permitido tomar esa decisión estratégica, poder mostrar los consensos y el compromiso político por parte del gobierno nacional, del Poder Legislativo y con el protagonismo del sector privado”, haciendo mención de la rápida ratificación del acuerdo tras la firma del mismo a mediados de enero.En este sentido, Idígoras también remarcó la ”previsibilidad de reglas por décadas” que en “productos sensibles como el maíz, nos da una cuota de acceso al mercado para siempre. Eso es extremadamente importante, porque ya estamos viendo como muchas delegaciones empresariales de Europa están empezando a visitar a los países del Mercosur desde comienzos de este año, duplicando la cantidad de misiones comerciales respecto a los últimos cinco años”.“Una cuota muy chiquita” y “sensibilidades”Pero más allá de su visión positiva respecto al acuerdo, el titular de Ciara-CEC se encargó de subrayar que “la cuota que nos dio Europa es muy chiquita: pensemos que consumen 80 millones de toneladas al año de maíz y nosotros tenemos un millón. No obstante, para los europeos es la mayor cuota de la historia que le dieron a cualquier país del mundo. Por lo tanto, cuando las dos partes terminan heridas, es porque es el mejor acuerdo posible. Así que vamos para adelante”.Al respecto, Høeg recordó que “cuando hablamos de cuotas, la cuestión es si el vaso está medio lleno o medio vacío. Esta sigue siendo la cuota del sector agrícola de la UE, la más generosa que se ha otorgado a algún socio comercial”.Para Høeg, “hay también sensibilidades en algunos subsectores europeos que son una realidad política. Pero mirando las cuotas, siguen siendo, en varios productos, las más generosos, más allá de que no vayan a ser nada que vaya a cambiar la dinámica del mercado”.Pero Idígoras fue más allá y habló de las ventajas no arancelarias que trae el acuerdo, teniendo en cuenta las regulaciones europeas que se encuentran por fuera del entendimiento: “Europa es la reina a nivel universal de poner regulaciones complicadas. Cuando publica un borrador de algo que va a hacer, hay que leer la letra chica, porque seguro nos perjudica. En el 99,99% de los casos tiene un perjuicio para países que exportamos alimentos, materias primas o biocombustibles”, dijo.En este sentido, el dirigente empresario sostuvo que “Europa no va a cambiar, porque los temas ambientales y de inocuidad, son electoralmente funcionales, pero para nosotros son un dolor de cabeza en la exportación. Entonces tenemos que ver cómo adaptarnos a esa legislación”.“Antes del 1° de mayo, cuando teníamos un problema de esta naturaleza, pedíamos un turno para hablar, tardaba 24 meses, nos daban media hora y nos decían que había otro esperando. Ahora que somos socios, el turno te lo dan a la semana siguiente y te atienden la cantidad necesaria de horas para escuchar y ver de qué manera encuentran la solución. Esto es el acuerdo. Vamos a discutir en igualdad de condiciones cómo hacer para adaptarnos a sus reglamentos”, concluyó.Al respecto, el representante del bloque europeo negó que la legislación europea busque crear problemas para Argentina, pero aclaró que sus normativas seguirán teniendo como objetivo mitigar el cambio climático y que no avance la deforestación en el mundo. “Es clara la idea de que la UE va a seguir regulando su mercado con enfoque ambiental. De la misma manera, los estándares fitosanitarios siguen ahí porque queremos cuidar el bienestar y la salud de nuestra población”, agregó.Por último, Brun hizo énfasis en la posibilidad de que, con el acuerdo vigente, las inversiones europeas en Argentina crezcan: “Si la UE es el primer inversor extranjero en la Argentina sin acuerdo de libre comercio, sin previsibilidad, sujeto a todo lo que han sido los vaivenes de la situación política y económica del país y, si este acuerdo viene a dar una estabilidad y una previsibilidad a esa tradición de comercio, estamos esperando que la inversión sea uno de los grandes protagonistas. Lo vemos en otros países como México, Colombia o Chile, donde la inversión extranjera de la Unión Europea se ha multiplicado hasta 250%”, sostuvo.Sobre ello, Hoeg adujo que "para las inversiones europeas en Argentina, creemos que hay un clima que puede favorecer un aumento. Eso requiere estabilidad macroeconómica, el RIGI, el acuerdo y el camino hacia la OCDE. Todo eso crea un mejor marco de seguridad jurídica que beneficia a los inversores. Nosotros pensamos que en los próximos años se va a ver un aumento importante, sobre todo en energía, donde a a haber un flujo muy importante”.