La cuarta semana de bloqueos de carreteras en toda Bolivia, que han logrado cercar La Paz, la capital administrativa del país, y El Alto, la ciudad vecina que fue bastión de Evo Morales y en la que ha florecido en las dos últimas décadas una burguesía indígena, ha entrado en su ecuador y el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha recibido un balón de oxígeno del parlamento, que le ha dado carta blanca para aplicar el estado de excepción y movilizar al ejército, si lo considera necesario.El Gobierno del centrista Paz, que lleva poco más de seis meses en el poder, instaura hoy el Consejo Económio y Social que debe canalizar el diálogo entre sectores sociales, la defensoría del Pueblo, la iglesia católica y, si hace falta, representantes de organizaciones internacionales. Pero con notables ausencias de sindicatos campesines, la poderosa Central Obrera de Bolivia (COB) y partidarios del expresidente Evo Morales (2006-19), a quien el Gobierno culpa de estar detrás de las protestas.Como ha reconocido el mismo Paz, el parlamento le ha dado un arma de presión que piensa utilizar si fracasa el diálogo, algo muy probable porque tanto la COB como Evo Morales ya no solicitan que se haga caso a sus aspiraciones de aumentos salariales y otras reinvidicaiones sino que han anunciado que no desconvocarán las movilizaciones hasta que se produzca la dimisión del presidente.La Cámara de los Diputados boliviana ratificó este martes por mayoría de dos tercios la derogación de la ley que acotaba la capacidad del presidente de decretar el estado de excepción. La petición del centrista Partido Demócrata Cristiano (PDC) de Paz prosperó tras una sesión virtual -ante la incapacidad de los legisladores de llegar presencialmente-, igual que había logrado la aprobación del Senado este lunes.Bolivia tiene una larga tradición de movilización política con bloqueos de carreteras que paralizan la actividad cotidiana y obligan a los gobernantes a tomar medidas. Las protestas de la guerra del gas, en 2003, acabaron derribando el gobierno de Sánchez de Losada. Las movilizaciones tras las elecciones de 2019 acabaron provocando la caída y el exilio de Morales y el ascenso de la ultraderechista Jeanine Añez (2019-20).Rodrigo Paz recibió este martes un segundo balón de oxígeno importante, en forma de una resolución judicial que recuerda que “el bloqueo absoluto no está amparado en el derecho de la protesta”. Con estos dos ases en la manga, Paz pretende romper el círculo vicioso en el que las protestas han sumergido a Bolivia. “La metodología del diálogo es más valiente que la de las armas”, ha declarado el presidente. Pero ahora sabe que legalmente puede recurrir al ejército para intentar desbloquear las carreteras y los puntos de acceso a las grandes ciudades. Y que puede declarar el estado de excepión en cualquier momento.Situación envenenadaLa Paz y su aeropuerto, y El Alto, están sitiadas y empiezan a organizarse contramanifestaciones para que cesen los bloqueos y se vuelva a la normalidadLa solución a la crisis no parece fácil. La situación se está envenenando en los últimos días. Los organizadores de la revuelta bloquearon este martes, por segundo día consecutivo, el aeropuerto de La Paz, que está situado en El Alto, impidendo el tránsito de pasajeros y mercacnías. Todavía hay una cincuentena de controles activos en las rutas. Mientras, los intentos de Rodrigo Paz de abrir corredores humanitarios han sido infructuosos. En la capital administrativa las calles están casi vacías y los comercios siguen con las persianas bajadas. En los mercados ya casi ni se encuentra pollo. La escasez de víveres, combustible, medicamentos y suministros básicos es tan grave que los sectores más afectados, el de los comerciantes y los transportes, han empezado a convocar contramanifestaciones que piden que acaben los bloqueos y se vuelva a la normalidad.Las cuatro semanas de movilizaciones han provocado hasta el momento dos muertos por la represión policial -el último, el sábado pasado cuando se intentaba romper un bloqueo-, y al menos cuatro fallecidos que no pudieron recibir atención médica por culpa del cerco a las ciudades.Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)
El presidente de Bolivia obtiene los poderes para decretar el estado de excepción
Rodrigo Paz inicia el diálogo con los sectores sociales tras cuatro semanas de bloqueo del país y protestas, pero advierte que aplicará mano dura si no se logran avances y podría movilizar al ejército











