Una voz aguda, grabada en algún rincón del Guaviare, en la entrada a la Amazonía del sur de Colombia, ha recorrido el país este jueves. “Ojalá gane el compañero [Iván] Cepeda, porque ahí sí les vamos a apretar otros cuatro años”, dice el hombre, un supuesto jefe de una de las múltiples disidencias de las extintas FARC. El candidato de izquierdas, líder en las encuestas, ha rechazado cualquier apoyo de los grupos armados que aterrorizan cada día a cientos de miles de colombianos, pero el audio recuerda el poder que estas fuerzas subterráneas son capaces de ejercer en una elección.A 17 días de la primera vuelta de las presidenciales, los grupos armados que algunos aún llaman guerrilleros, narcotraficantes o paramilitares, vuelven a colarse en la conversación pública. Son un actor invisible que puede decidir no solo por quién se debe votar, sino quién puede hacer campaña y quién no en los territorios que controla. “Esto va un poco más allá de cuántos votos mueven y señala cuántos votos pueden cohibir, cuánta publicidad pueden dejar que haga un candidato y qué otro no podrá hacerlo”, explica Luis Trejos, profesor de la Universidad del Norte, en Barranquilla. En las regiones afectadas por el conflicto, a lo largo de los años, los criminales han matado alcaldes, concejales o líderes sociales. Y controlan las urnas. En las comunidades más pequeñas, el voto no es secreto: con los datos de las mesas no es difícil averiguar si alguien incumplió una orden.Las preferencias de los grupos criminales no son homogéneas y dependen de la zona, de la elección, del candidato o de la coyuntura del momento, pero en esta cita electoral hay una evidencia incómoda para el candidato de la izquierda: muchos le prefieren a él. Aunque Cepeda ha denunciado durante toda su carrera la influencia de los ilegales en la vida política del país, especialmente de los paramilitares, es un aspirante más cómodo para ellos. Mientras la derecha promete mano dura para acabar con la violencia, Cepeda representa la continuidad de la política de paz total de Gustavo Petro, que ha intentado negociar con todos los grupos a la vez. Los resultados son muy cuestionables, y los criminales han mantenido la expansión territorial que iniciaron tras el acuerdo de paz con las FARC, en 2016. “Hay un interés en los grupos en mantener las mesas de negociación o abrir nuevas”, explica una fuente conocedora del terreno en el que se mueven.En plena recta final de la campaña, el expresidente Álvaro Uribe y su candidata Paloma Valencia han denunciado presiones del ELN y las disidencias de las FARC para, según dicen, votar por Cepeda. La denuncia no es nueva: la derecha señaló por años a las extintas FARC de ayudar a la izquierda política, un señalamiento que pasó por el genocidio de miles de miembros de un partido de izquierda, la Unión Patriótica, incluyendo al padre del senador Cepeda. La acusación tiene su propia ironía: Uribe gobernó Colombia entre 2002 y 2010 bajo la sombra de la parapolítica, el mayor escándalo de infiltración paramilitar en la historia del país, que acabó con decenas de congresistas de su órbita política condenados por sus vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).El candidato de izquierda ha reaccionado este jueves, la segunda vez en solo dos semanas. “Es un despropósito decir que quien gane las elecciones en Colombia lo hará por presión de grupos armados sobre el electorado”, se ha desmarcado de los ilegales. El candidato, la apuesta de Petro para continuar su proyecto político, ha asegurado que él también cuenta con información sobre presiones ejercidas por grupos armados en algunos territorios del país y que la compartirá con las autoridades. “Condeno de manera categórica y enérgica cualquier clase de presiones al elector. Ni el Pacto Histórico ni las fuerzas de la Alianza por la Vida ni mi campaña ni yo aceptamos esta clase de acciones. Sus responsables deben ser investigados y sancionados con todo el rigor de la ley”, aseguró en un comunicado al hilo de las últimas revelaciones.REITERO LA POSICIÓN QUE HICE PÚBLICA EN DÍAS PASADOSIVÁN CEPEDA CASTRO DENUNCIA PRESIONES DE GRUPOS ARMADOS PARA INFLUIR EN EL ELECTORADO Y EXIGE SANCIONESEn los últimos días he recibido información proveniente de organizaciones sociales, autoridades locales y la Defensoría…— Iván Cepeda Castro (@IvanCepedaCast) May 14, 2026
Los grupos armados intoxican las elecciones de Colombia
La presión ilegal para condicionar el voto de cientos de miles de personas resucita y vuelve a marcar la elección









