La práctica era habitual desde enero de 2024, pero solo a principios de 2026 se pudo constatar que un grupo de empresarios ganaderos transportaba vacas “en estado agónico” y pésima situación general a un matadero de Burgos. El Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) ha puesto a disposición judicial a ocho personas acusadas de delitos de maltrato animal por las condiciones en las que el ganado era trasladado al matadero burgalés. “Los ejemplares procedían de explotaciones lecheras y eran transportados para su sacrificio en estado agónico, caquéxicos [con desnutrición extrema], con movilidad reducida, con traumatismos en origen o en gestación avanzada”, expone el comunicado institucional, con múltiples detalles sobre la paupérrima salud de animales que se destinaban a consumo humano. Los veterinarios de la Junta de Castilla y León detectaron estos episodios y propiciaron la investigación.Los agentes burgaleses al mando de la Operación Leiteira han desmantelado una operativa que implicaba a ganaderos, transportistas, tratantes y empresarios de este sector, compinchados en esta trama. Los ocho acusados tienen entre 28 y 52 años y tres de ellos proceden de Lugo, dos de A Coruña, uno de Cantabria, otro de Bizkaia y otro de Portugal. Los ocho están acusados de delito de maltrato animal y están relacionados con “irregularidades constitutivas de infracción administrativa”. Los primeros indicios llegaron en enero de 2026 gracias a los veterinarios de la Junta, que llamaron al Seprona “al comprobar las pésimas condiciones de un transporte de ganado vacuno destinado a sacrificio”. Los uniformados constataron que en el vehículo había cuatro vacas que “no habían podido descender debido a su deplorable estado, una de ellas agonizando”. Al inspeccionar las instalaciones, vieron “animales extremadamente descarnados, moribundos y varias reses agrupadas con heridas en espina dorsal y cadera, ejemplares de raza frisona, procedentes de explotaciones de producción lechera en régimen intensivo”. También se registraron “el uso de métodos de manejo prohibidos, animales transportados sin compasión, con fracturas abiertas y partos distócicos [que se prolongan más de lo habitual], con fallos multiorgánicos y en estado de shock”. Esta situación era “irreversible” en varios casos y los animales tuvieron que ser sacrificados de urgencia ante su condición. El Seprona ha asegurado que estos hechos se producían al menos desde enero de 2024 y que existen siete casos similares.La mala praxis habitual se producía en el transporte de las vacas y en las operaciones de carga y descarga de los ejemplares, sin atender, “de forma flagrante”, los requisitos de las normativas de bienestar animal. Entre el conjunto de empresarios, ganaderos, tratantes y transportistas primaban sus intereses comerciales y económicos sobre unas mínimas condiciones dignas para las vacas, sin que puedan considerarse “incidentes aislados”, sino derivados de “una cadena de decisiones negligentes por parte de los ocho implicados identificados”.
El Seprona investiga a ocho personas por enviar a un matadero de Burgos vacas “en estado agónico” desde 2024
Los acusados de maltrato animal trasladaban ganado en pésima situación hasta que varios veterinarios denunciaron los hechos








