NoticiaEl problema es que esa desazón se volvió costumbre. No importa el torneo, la frontera, la ubicación geográfica, el rival.Millonarios, eliminado de la Copa Sudamericana Foto: Néstor Gómez. EL TIEMPO27.05.2026 06:41 Actualizado: 27.05.2026 06:41
Pasa pocas veces, pero hoy, como nunca —más que nunca—, el lado de la justicia es el del hincha. El que llegó este martes a la oficina con camiseta de Millonarios para escaparse a las 4:00 p.m. porque tocaba ‘ir a verlo clasificar’, el que se soñó el gol agónico de Falcao salvando la temporada (¡por fin!), el que dio mil vueltas en la cama sin conciliar el sueño y amaneció con ganas de dejar la tal camisa en jabón hasta verla pudrirse, ese es hoy el dueño de la razón.Si les gritó ‘que se vayan todos’ al minuto 10, si le dijo un par de palabras non santas a Fabián Bustos, si desobedeció a Falcao y su pedido desesperado de apoyo es porque está harto de ser el meme en cada postpartido. Déjelo; ahí quiere y merece estar ahora que, después de hipotecarle el sueldo al abono y a cada nueva camiseta por semestre —rosada, que es peor—, recibe como retribución un nuevo papelón. Un poco de empatía, por favor.Millonarios, eliminado de la Copa Sudamericana Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPONo hay que ser tan bueno para vencer a MillonariosEl problema es que esa desazón se volvió costumbre. No importa el torneo, la frontera, la ubicación geográfica, el rival. Desde Boyacá Chicó hasta O’Higgins, la cruda realidad es que ni siquiera hay que ser tan bueno para vencer al azul.Basta con apretar la banda de Sebastián Valencia para bloquear su salida y recostar el juego al lateral derecho, donde han pasado unos y otros, desde David González y Hernán Torres hasta Bustos, sin encontrar una solución confiable. Después, que lluevan centros porque no hay arquero; los centrales marcan a espaldas de los atacantes (como Arias en El Campín); Ureña, que es un pitbull, en algún momento se cansa de patrullar solo; Silva no es ni la sombra; Leo Castro anda de pelea con la humanidad y, en los últimos tres cuartos de cancha, la tarea de apoyar la marca y tapar la salida no le duele absolutamente a nadie.Millonarios vs. O' Higgins Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPOEl propio entrenador de O’Higgins aceptó que su rival le facilitó la tarea porque le jugó exactamente igual que en Chile, donde también ganó (2-0). ¡Qué tal que hubiera sido —con todo respeto— un rival más calificado! Ah, claro, y aquí faltaba el DT, que se cansó de perder puntos con Elizalde para no sacrificar su esquema, que no encontró más que una forma de atacar (‘pásensela a Contreras y abrácense’) y que no descubrió una sola solución ni superó ninguno de los retos del semestre, más allá de la copa ‘yo le gané a Nacional, el mejor de este país, dos veces’.A partir de la salida del defenestrado Alberto Gamero, el último entrenador que supo ganar algo —aunque tres títulos no fueran tantos en cinco años de proceso—, el hincha pasó de ser la envidia a ser el hazmerreír. Y no vengan a culpar al hincha de que el samario se aburriera y se fuera porque todos sabían de sobra que el ciclo estaba cumplido.Millonarios vs. O' Higgins Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPODecirse mentiras: jugar con fuegoPero, a la hora de repartir las culpas, la tajada más grande del pastel es la directiva, en cabeza de Enrique Camacho y Gustavo Serpa. A ellos apuntan otra vez y con razón los seguidores del azul, cansados de los negocios antes que los títulos, del dinero que jamás recircula, de los dividendos a expensas de la ambición y, al final, de contar monedas en vez de cosechar gloria.Juegan con fuego y se sienten dioses, pero hay un pedazo de la historia que no saben o no quieren saber: han llevado la copa al mismo límite al que llegaron los Gómez y los Giraldo en América y el Medellín; ese que hoy los tiene jugando en estadios vacíos, buscando comprador, hartos de que para el hincha nada sea suficiente. Hay tanta información hoy en día que se sabe cuánto se factura, cuánto se gasta, cuánto se invierte y cuánto daño hace alejarse del equipo como medida de presión. Ocurre que el gran patrimonio del azul no son sus jugadores sino sus hinchas: ese barril sin fondo de ganancias no lo tiene NADIE en el fútbol colombiano y ellos, los directivos, se creen que es una fuente inagotable de riqueza. ¿Hasta cuándo esperan seguirlo manoseando?Millonarios vs. O' Higgins Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPOLa refundación es inaplazable. Y si hace falta que, como pide el hincha, ‘se vayan todos’ (menos Contreras), que así sea.JENNY GÁMEZEditora de Futbolred@Jennygameza Sigue toda la información de Deportes en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.












