Alfredo Valenzuela I Sevilla, (EFE).- Con 25 plantas rozaría los 80 metros de altura, tendría una capacidad de 5.000 plazas como hotel y sería reconvertible en viviendas. Es el proyecto del primer rascacielos de tipo americano que se proyectaba para Europa y se erigiría en Sevilla para la Exposición Iberoamericana de 1929, según el expediente hallado en la investigación de una tesis doctoral.
«Mira al Betis» era el nombre que le dieron sus promotores, con capital íntegramente alemán, a este rascacielos desde el cual y desde el Prado de San Sebastián, al lado de donde entonces se celebraba la Feria de Abril y justo donde hoy están el edificio de los Juzgados y de la Audiencia de Sevilla, se divisaba el río Guadalquivir.
La investigadora, gestora cultural y comisaria de exposiciones Reyes Abad ha contado a EFE cómo dio por sorpresa en un archivo histórico con el expediente de un rascacielos proyectado para una zona ahora dominada por el edificio central de la Universidad de Sevilla -antigua Fábrica de Tabacos, donde transcurre la historia de ‘Carmen’- y la Plaza de España, emblema de la exposición de 1929, cuando trabajaba en su tesis doctoral.
El motivo de la tesis era el desarrollo urbanístico de Sevilla en su zona sur, y la investigadora pudo comprobar cómo el proyecto del rascacielos abría la posibilidad de una gran vía de edificios en altura que avanzara por la arteria principal del Prado de San Sebastián, terrenos comunales desde que Alfonso X los cedió a la ciudad de Sevilla, hasta alcanzar la actual Avenida de Ramón y Cajal.










