Los salarios de los trabajadores se están reduciendo respecto a los precios en cada vez más países ricos, ya que la crisis de energía desatada por la guerra contra Irán frena una incipiente recuperación de los sueldos reales.La presión sobre los consumidores en Reino Unido, Estados Unidos y otros países se produce al enfrentarse a fuertes incrementos en los precios de la gasolina y los boletos de avión, provocados por el cierre del estrecho de Ormuz.La inflación en Estados Unidos se disparó hasta 3.8 por ciento anual en abril, mientras que el salario promedio por hora aumentó 3.6 por ciento interanual, lo que significa que, por primera vez en dos años, los precios subieron más rápido que los salarios.“La guerra está agitando las cadenas de suministro y elevará los precios aún más, incluso si el estrecho se abriera mañana”, dijo Diane Swonk, economista jefe de KPMG US.Los trabajadores de Reino Unido se enfrentan a una presión similar. Los ingresos promedio crecieron a un ritmo anual de apenas 0.1 por ciento en términos reales durante los tres meses hasta marzo, sin incluir los bonos, y se prevé que disminuyan de manera drástica a medida que la inflación suba en los próximos meses, en medio de poca creación de empleo.En la eurozona, la crisis de energía representa un nuevo revés para los trabajadores, que apenas habían logrado recuperar el terreno perdido durante la crisis inflacionaria de 2022.El lastre para los salarios reales se produce en un momento en que los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto de Medio Oriente se intensificaron en los últimos días. El lunes, los principales negociadores iraníes viajaron a Doha, mientras los mediadores se esforzaban por ultimar los detalles de un acuerdo de paz que implica la reapertura gradual del estrecho.Claus Vistesen, de la consultora Pantheon Macroeconomics, espera que el crecimiento de los salarios reales fuera cercano a cero en toda la eurozona en 2026. Añadió que puede ser ya “profundamente negativo” en países como Francia, que carecen de margen fiscal para proteger a los consumidores.La presión sobre los trabajadores genera dos preocupaciones distintas para los responsables de la formulación de políticas. Una posibilidad es que los hogares reduzcan sus gastos, agravando el impacto de la guerra en el crecimiento económico y obligando a las empresas a recortar empleos ante una menor demanda.La otra posibilidad es que los trabajadores logren aumentar sus salarios, alimentando una inflación persistente incluso cuando bajen los costos de la energía.Michael Feroli, economista jefe de JP Morgan en EU, dijo que la contracción de los salarios se debe “al conflicto en Medio Oriente”, por lo que, si se reabre el estrecho y bajan los precios de la energía, “los salarios reales volverán a crecer”.Swonk, de KPMG, señaló que la alta inflación “reducirá los márgenes de utilidades y afectará de forma negativa a la contratación”, y añadió: “Es así como los episodios persistentes de inflación se convierten en un problema para el mercado laboral”.En Reino Unido, los trabajadores ya estaban perdiendo poder de negociación al inicio del conflicto, con un aumento del desempleo y un mínimo de cinco años en la oferta de empleo.El apoyo a las finanzas familiares que anunció la semana pasada el gobierno británico —en forma de reducciones del impuesto en viajes de verano y comidas fuera de casa, y un aplazamiento del aumento del gravamen sobre los combustibles— “no es del todo insignificantes”, pero es no va a evitar que el país se enfrente a su cuarto periodo de caída de los salarios reales desde 2008, según James Smith, economista jefe del grupo Resolution Foundation. En la zona euro, la remuneración por empleado creció alrededor de 2 por ciento durante 2025, mientras que el desempleo se mantuvo cerca de mínimos históricos; sin embargo, un indicador de los salarios negociados, que monitorea el Banco Central Europeo, sugiere que los sindicatos tienen dificultades para conseguir condiciones tan generosas este año, ya que los trabajadores están cada vez más preocupados por la seguridad laboral.Vistesen, de Pantheon Economics, dijo que Francia se enfrenta a un panorama particularmente difícil. “Francia no está reduciendo los impuestos porque no puede darse el lujo…los consumidores franceses están sufriendo las consecuencias”, dijo.Estableció un contraste entre su situación y la de los consumidores en Alemania, donde los trabajadores se encuentran en una posición débil para negociar salarios más altos, pero estarán parcialmente protegidos de los aumentos de precios más inmediatos gracias a la reducción de los impuestos sobre los combustibles.Simon Wells, economista jefe para Europa de HSBC, señaló que los trabajadores de algunos países europeos están mejor protegidos del aumento de precios que sus contrapartes estadunidenses, destacando la indexación salarial, los mayores márgenes de ahorro y el generoso apoyo fiscal ofrecido, en particular, en España. Andrew Kenningham, economista jefe para Europa de la consultora Capital Economics, dijo que, si bien el impacto de la guerra con Irán fue mucho menor que el de la crisis de energía de 2022, cada vez se ve más probable que la economía de la eurozona entre en una leve recesión.“A medida que sea más grande el impacto en la economía, más lenta será la recuperación de los salarios reales”, añadió.
Países ricos enfrentan salarios reducidos y alza en la inflación
La crisis de energía desatada por la guerra contra Irán frena una incipiente recuperación de las remuneraciones en EU, Reino Unido y la eurozona










