La reconfiguración estratégica global y la pujanza del régimen de Pekín bajo Xi Jinping vuelven a poner sobre la mesa la cuestión de la incorporación de la isla a la China continental
Con las evidente voluntad de Pekín de poner fin de llevar a cabo la denominada “reunificación” con Taiwan en un plazo no muy largo, la cuestión es la si la democracia de la que actualmente disfrutan sus habitantes podrá seguir existiendo.
Para la periodista Georgina Higueras, la clave pasa por evitar la polarización extrema interna que fomenta una hostilidad manifiesta hacia Pekín a la vez que erosiona el sistema democrático. Por su parte el Fundador el Observatorio de la Política China Xulio Ríos, destaca que, por pragmatismo, Taiwán podría terminar aceptando fórmulas de acomodación con Pekín.
La lucha de Taiwán por preservar su gobierno y sus estructuras democráticas depende sobre todo de que pueda permanecer en la situación actual, que es lo que desea el 80% de la población. Para ello es fundamental evitar la polarización extrema, que erosiona la democracia y fomenta una hostilidad manifiesta hacia Pekín, que responde agravando las amenazas.
Las relaciones entre Taipei y Pekín se han deteriorado considerablemente desde 2016, con los tres mandatos seguidos del independentista Partido Democrático Progresista (PDP). En respuesta, China ha incrementado la presión militar con incursiones aéreas y maniobras navales, con simulacros de bloqueo y desembarco anfibio. Además, ha estrechado el cerco internacional de la isla, que ha visto como sus relaciones diplomáticas quedaban reducidas a 12 embajadas, incluido el Vaticano.








