Los perros son animales sociales que suelen crear fuertes vínculos con sus cuidadores. Por eso, cuando la casa queda vacía, no todos reaccionan de la misma manera. Mientras algunos aprovechan el tiempo para descansar, otros pueden experimentar episodios de ansiedad, nerviosismo o angustia al no tener cerca a la persona con la que comparten gran parte de su rutina, sobre todo si tiene dependencia o si sus dueños tienden a consentirlo mucho o llevarlo para todas partes. Cambios de sueño y falta de apetito: así afecta a los perros y gatos la pérdida de un ser queridoSegún especialistas en comportamiento animal, una de las señales más frecuentes de que un perro no está llevando bien la soledad son los ladridos constantes, los aullidos o el llanto cuando sus dueños salen. También pueden aparecer conductas como caminar de un lado a otro, intentar escapar, rascar puertas o ventanas e incluso destruir objetos dentro del hogar. Lejos de tratarse de una “venganza”, estos comportamientos suelen estar relacionados con estrés o ansiedad por separación. Otro signo que puede alertar a los propietarios es que el animal deje de comer mientras permanece solo o presente episodios de diuresis y defecación dentro de la vivienda pese a estar entrenado para hacerlo en el exterior. Algunos perros incluso muestran jadeo excesivo, temblores o una emoción desbordada cuando sus cuidadores regresan a casa. Evítelos: estos son los errores más comunes al criar un gato¿Cuánto tiempo puede quedarse solo un perro?Los expertos coinciden en que no existe una única respuesta, ya que depende de factores como la edad, la personalidad y el entrenamiento del animal. Sin embargo, organizaciones dedicadas al bienestar animal recomiendan evitar ausencias prolongadas y, en términos generales, no superar entre cuatro y seis horas continuas sin compañía cuando sea posible, sobre todo si son cachorros o si son animales recién adoptados, pues para el proceso de adaptación es necesario también tener compañía. Para ayudar a las mascotas a sobrellevar mejor esos momentos, los especialistas aconsejan establecer rutinas estables, realizar salidas progresivas, ofrecer juguetes interactivos y evitar despedidas o recibimientos excesivamente efusivos. De esta manera, el perro aprende que la ausencia de su dueño es temporal y no representa una amenaza.