Alrededor de la efeméride que provocan el año de la Arquitectura (otorgado por la Unesco) y el congreso de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), asociación mundial de la profesión, este texto quiere plantear una lectura personal de la arquitectura en nuestra ciudad, en relación con nuestro pasado hacia el futuro.La especificidad de Barcelona empieza por su situación geográfica, entre el mar y la montaña, siendo al tiempo el norte del sur, lugar climáticamente benigno y punto de encuentro histórico de culturas. Xavier CerveraLa ciudad contemporánea empieza en 1854, cuando la ciudad histórica –próxima al mar– consigue derribar las murallas que la cercaban y expandirse hacia el llano, hacia el exterior. En este momento, aparece el Eixample con el proyecto de Ildefons Cerdà, que, por suerte, consiguió ser realizado.Uno de los acontecimientos de este año será, sin duda, una gran exposición sobre esta figura fundamental y no siempre bien valorada.Uno de los acontecimientos de este año será una gran exposición sobre Cerdà, figura fundamental y no siempre bien valoradaEn este nuevo escenario, con la ciudad histórica abierta y la nueva por hacer, la arquitectura aparece. En un doble sentido: la recomposición de la ciudad antigua con intervenciones nuevas, pero integradas. Aparece la Via Laietana, sventramento (otra herencia de Cerdà), con arquitectura de la época e intervenciones inteligentes, radicales y al tiempo conservadoras, como trasladar fachadas antiguas afectadas por el trazado de la Via Laietana a otras partes de la ciudad antigua; construir en estilo clásico-ecléctico la fachada de la catedral gótica (1924) o muchas otras intervenciones modernas, pero integradas, que aún ahora permiten utilizar y vivir en buena parte de la ciudad antigua. Antiguo y moderno fusionados.Sobre el Eixample, con gran actividad constructora entre la segunda mitad del siglo XIX y los años treinta del siglo pasado, se levantan muchas arquitecturas. Gaudí está presente, sin duda, pero su presencia no ha de hacer olvidar la gran cantidad de obras de calidad que se producen por arquitectos de valor en diferentes estilos (modernistas, noucentistas, racionalistas, etcétera)Posteriormente, la ciudad se expande hacia la montaña (años cincuenta y sesenta del siglo XX) en forma más dispersa, pero también con arquitecturas y arquitectos de gran calidad, como Jose A. Coderch, Francesc Mitjans y muchos otros.Si la administración se concentra en la regulación funcionarial, y la promoción, en el beneficio exclusivo, la ciudad se banalizaIncluso en algunos de los polígonos de la época, residencias masivas para la inmigración necesaria de la industria, basados en la urgencia, la rapidez y la penuria económica, aparecen algunos ejemplos de gran calidad, como Montbau.La arquitectura es la actividad que relaciona necesidades, sueños, delirios, valores inmateriales con la materia, con el mundo físico, real. Diré, incidentalmente, que en el mundo actual, con tanta presencia de lo digital, inmaterial, su opuesto, la presencia física de las cosas, es más necesaria que nunca.La construcción de la arquitectura y de la ciudad al lado del arquitecto tiene dos responsables directos: uno es la administración que regula, organiza las necesidades; otro es la promoción, que relaciona dinero y producto. Nuestra ciudad señala en muchos momentos esta relación como positiva, en donde necesidad y beneficio se relacionan con calidad, y, finalmente, por qué no decirlo, con belleza.Si la administración se concentra en la regulación puramente funcionarial, y la promoción, en el beneficio exclusivo, la calidad desaparece y, con ello, la ciudad se banaliza y el espacio urbano puede desaparecer.Nuestra ciudad es un punto de encuentro de actividad contemporánea, y no una ciudad bella pero muerta, como la Venecia turística actual. Este es un valor que proteger y continuar, y la mejor manera es avanzar, crear en múltiples aspectos que la arquitectura formalizará.J. LL. MATEO es autor de la Filmoteca, el CCIB y la reforma del Ninot