Miguel Álvarez
Ciudad de México / 26.05.2026 16:31:00
A principios de mayo de 2026, la propagación de un nuevo brote de ébola desde la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo (RDC), hacia la vecina Uganda, detonó una declaratoria de emergencia internacional. Para Médicos Sin Fronteras (MSF), el virus y el terreno no son ajenos: la organización lleva años operando en el este del país , una región sumamente compleja a unos 800 kilómetros de la capital, Kinshasa.Ante el despliegue de nuevos equipos de apoyo, surge la necesidad de entender la magnitud del reto sobre el terreno. Para desentrañar las barreras logísticas de esta crisis, José Luis Michelen, director ejecutivo de MSF para México y Centroamérica conversó con MILENIO.“Médicos Sin Fronteras enfrenta un desafío monumental que comienza mucho antes de ver al primer paciente: la geografía y el conflicto. La zona afectada por este brote se encuentra en el este de la República Democrática del Congo, a unos 800 kilómetros de la capital, Kinshasa. Se trata de una región apartada, peligrosa y profundamente afectada por un conflicto armado violento y atomizado, con decenas de grupos armados y numerosos campos de desplazados internos. "Llevar la logística médica a estas comunidades rurales y selváticas requiere una coordinación titánica que incluye vuelos y viajes en camiones por caminos de terracería. A pesar de estas barreras, equipos de urgencia provenientes de Europa y la capital, equipados con trajes protectores y suministros médicos, ya están en camino para sumarse a las 450 personas contratadas localmente que ya trabajan sobre el terreno asesorando a las autoridades”, detalló Michelen.













