No se puede hablar de Bolívar sin hablar de la gran Sonia Basanta Videz, quien abandonó este mundo el pasado 19 de mayo en México, el país donde residía. No era oriunda de Mompox, pero si alguien llevó alto y lejos el nombre de su departamento fue ella. Más conocida como Totó la Momposina, este mujerón de voz descomunal y espíritu inmenso se dedicó a preservar la tradición de la música más popular y ancestral de su departamento y de todo el Caribe. Nacida en Talaigua Nuevo, Totó se atribuyó el gentilicio momposino porque esa población también está ubicada al nororiente de la Isla Margarita o Isla de Mompós (con ese). Siempre acompañada de tambores y gaitas, Totó y sus músicos interpretaron cumbias, chalupas, chandés, porros, mapalés y bullerengues sin fusionarlos ni estilizarlos. Fue una artista que buscó siempre mantener la crudeza y la vivacidad de la música de tambores sin tratar de descafeinar, fusionar o microfiltrar, a pesar de que “fue muy vanguardista y tenía claro que sus viajes enriquecían al arte tanto de ida como de vuelta”, como aseguró el periodista y musicólogo Jaime Andrés Monsalve.“Totó hizo el viaje al revés. Primero se instaló en Bogotá y luego decidió regresar pueblo por pueblo explorando su música y sus tradiciones. Luego se fue a Europa a llevar todo eso y así hizo que los colombianos supiéramos apreciar lo nuestro y reconociéramos desde aquí lo que estaba haciendo por fuera”, expresó Monsalve. La diva descalza, como la llama la periodista Patricia Iriarte en su libro homónimo, obtuvo una lista de galardones que se pueden averiguar en internet, al igual que los nombres de las canciones que volvió famosas, tanto propias como ajenas. De lo que está hecha su música, en cambio, solo se puede averiguar escuchándola… O en libros como el de Iriarte, en el que se relata el trasegar de Totó durante seis décadas en las que esparció por el mundo la semilla de su música sin desligarla de su territorio y sus gentes. Diez álbumes musicales salvaguardaron la tradición oral y las costumbres de origen africano y aborigen, al igual que la técnica del canto pero, sobre todo, la verdadera entraña del ritual que es la música del Caribe.Aunque en sus últimos meses no se acordara ya de mucho por su avanzado Alzheimer, el mundo jamás va a olvidarla y estamos seguros de que su música retumbará por los siglos de los siglos, que así sea.
Hasta siempre, Totó: la “diva descalza” que le entregó al mundo los mejores sonidos de Colombia
Totó la Momposina, guardiana por excelencia de la música ancestral del Caribe, deja un legado inmenso que suena al compás de bullerengues, porros y cumbias, y que pervive en una voz aguerrida que seguirá estremeciendo las fibras de miles de colombianos.















