La discusión sobre los llamados “trapitos” dejó de ser solamente un problema de tránsito o convivencia urbana y se transformó en un debate tenso en Resistencia. El Concejo Municipal busca aprobar una ordenanza que prohíba la actividad de cuidacoches, limpiavidrios y lavacoches en toda la capital chaqueña, tanto en el microcentro como en sectores donde funciona el Sistema Inteligente de Estacionamiento Medido (SIDEM).

La iniciativa, impulsada por concejales de la UCR, se instaló nuevamente tras varios episodios de violencia registrados en la vía pública y luego de reiteradas denuncias de automovilistas por presuntos cobros compulsivos, amenazas y daños a vehículos.

Sin embargo, el proyecto abrió una fuerte grieta política: mientras el oficialismo sostiene que busca “recuperar el espacio público” y terminar con situaciones de coerción, sectores opositores y organizaciones sociales advierten que detrás de la medida existe una política de exclusión sin soluciones laborales concretas.

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Una sesión caída