El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha aterrizado este martes en el aeropuerto armenio de Zvartnots tras concluir su primera visita oficial a la India. La parada en Ereván, la capital de Armenia, ha sido fugaz —Rubio no ha llegado a salir de las instalaciones aeroporturarias, y allí se ha visto con las autoridades—, pero sirve para dejar una imagen difícil de imaginar hace apenas unos años: Armenia y Estados Unidos exhibiendo una relación cada vez más estrecha, en pleno distanciamiento entre la ex república soviética y Rusia.Rubio fue recibido al pie de la escalerilla por el ministro de Exteriores armenio, Ararat Mirzoyan. Ambos firmaron tres acuerdos: una nueva Carta de Asociación Estratégica Integral, un memorando sobre cooperación en minerales críticos y tierras raras y otro documento para desarrollar el llamado TRIPP —Trump Route for International Peace and Prosperity—, el corredor impulsado por Washington que pretende conectar Azerbaiyán con Najicheván atravesando el sur de Armenia.“Este acuerdo representa el mayor paso dado hasta ahora para convertir esta ruta histórica en una realidad”, afirmó Rubio durante la breve ceremonia organizada dentro de la propia terminal aeroportuaria. El secretario de Estado presentó el proyecto como una herramienta para estabilizar el Cáucaso Sur y aumentar la prosperidad en la región.Mirzoyan habló incluso de una etapa “históricamente sin precedentes” en las relaciones bilaterales. Recordó además que, desde la visita en febrero del vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, Washington y Ereván han acelerado acuerdos en ámbitos sensibles como inteligencia artificial, semiconductores, energía nuclear y minerales estratégicos.La visita llega en un momento especialmente delicado para Armenia. El país, que formó parte de la URSS hasta la disolución del bloque en 1991, celebrará elecciones parlamentarias el 7 de junio, y el Gobierno de Nikol Pashinyan intenta consolidar su acercamiento a Occidente mientras la relación con Rusia atraviesa uno de sus peores momentos desde la independencia. Todo ello en una campaña marcada por la creciente tensión geopolítica y las sospechas de posibles intentos de influencia extranjera en el proceso electoral, en un país convertido cada vez más en escenario de disputa entre Moscú y Occidente.Hace apenas tres semanas, unos días antes de empezar la campaña electoral, más de 40 líderes europeos participaron en una cumbre celebrada en Armenia junto al presidente ucranio, Volodímir Zelensky, una imagen que en Moscú fue interpretada como otra señal de que Ereván se aleja definitivamente de la órbita rusa. El Kremlin respondió endureciendo el tono y suspendiendo importaciones de varios productos armenios, mientras dirigentes rusos advirtieron públicamente de posibles consecuencias económicas si Armenia continúa profundizando sus vínculos con Occidente.Al mismo tiempo, la tensión con Azerbaiyán sigue muy presente. Aunque Washington presenta el corredor TRIPP como un proyecto de paz e integración regional, la frontera continúa fuertemente militarizada tras las guerras de Nagorno Karabaj y la ofensiva relámpago lanzada por Bakú en 2023, que expulsó a mas de 100.000 armenios étnicos de sus hogares.Rubio evitó respaldar de forma explícita a Pashinyan en plena precampaña electoral, algo que Vance sí hizo durante su visita a Armenia en febrero. Aun así, dejó una frase cargada de simbolismo político, al elogiar al primer ministro armenio y a su equipo por estar “abriendo el camino hacia un futuro más brillante e independiente para Armenia”.La escala en Zvartnots fue corta y casi improvisada. Pero el mensaje político quedó claro: mientras Armenia busca nuevas alianzas tras años de dependencia de Rusia y de conflicto con Azerbaiyán, Estados Unidos quiere ganar protagonismo en el Cáucaso Sur y acompañar el giro geopolítico emprendido por Pashinyan después de la revolución del año 2018.
Una visita relámpago de Rubio a Armenia certifica el acercamiento de la ex república soviética a Estados Unidos
El secretario de Estado firma varios acuerdos con las autoridades de Ereván, ante el recelo de Moscú










