La primera resolución política debatida y aprobada en el nuevo Parlamento escocés que surgió tras las elecciones autonómicas del pasado 7 de mayo ha respaldado mayoritariamente este martes una nueva petición para que se celebre un nuevo referéndum de independencia.Tanto el Partido Nacional Escocés (SNP, en sus siglas en inglés) como Los Verdes, han votado a favor del texto, que reclama al Gobierno central de Londres que transfiera a Holyrood (como se conoce la a la asamblea legislativa escocesa, por el palacio junto al que se ubica) los poderes para convocar una consulta. Downing Street ha rechazado esta petición cada vez que ha sido planteada en los últimos años, tanto a los anteriores gobiernos conservadores como al actual Ejecutivo del Partido Laborista y del primer ministro, Keir Starmer.Tanto el SNP como los Verdes plantearon ya un desafío similar durante la pasada legislatura, cuando gobernaban en coalición. Tras las últimas elecciones, ambos han visto reducido su número de escaños, pero juntos siguen sumando una cifra (75 diputados) muy superior a la mayoría absoluta, que reside en 65. El ministro principal nacionalista, John Swinney, se comprometió en su programa electoral a impulsar de nuevo el anhelo independentista en la nueva legislatura si existía respaldo parlamentario. Su promesa, sin embargo, era más simbólica que pragmática. Las bases del SNP siguen manteniendo viva la llama del independentismo, pero todas las encuestas reflejan que ha pasado a ser una prioridad muy relegada en las lista de los ciudadanos escoceses, mucho más preocupados por el elevado coste de la vida o por el deterioro de la sanidad pública.El Parlamento exige en su resolución al Gobierno de Starmer que le transfiera la capacidad contemplada en la llamada Sección 30 de la Ley de Escocia de 1998 para convocar un referéndum. En 2014, cuando los escoceses rechazaron la secesión tras una agria y polarizante campaña por 55% frente a 45%, fue el Gobierno de Cameron el que usó su prerrogativa para permitir la consulta.Swinney tiene intención de volver a plantear el asunto a Starmer cuando se reúna con él en los próximos días. “La independencia puede permitir a Escocia salir del caos político y del estancamiento económico” que sufre el Reino Unido “y dar mayor seguridad y prosperidad a la nación al regresar a la UE como socio”, ha proclamado en el Parlamento autónomo el ministro principal al defender la resolución.En cualquier caso, ya durante la campaña sugirió que cualquier tentativa de nuevo referéndum no sería antes de 2028. Justo horas antes del debate parlamentario, los escoceses supieron que el exesposo de la anterior y carismática ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, había ingresado en prisión después de aceptar su culpabilidad en la malversación de fondos del SNP, del que fue jefe financiero. Peter Murrell se gastó casi medio millón de euros en ropa, relojes, plumas estilográficas y hasta una autocaravana, con dinero procedente de las donaciones para la caus independentista.En el último año, el SNP ha visto como su reputación entre los escoceses se hundía, después de una década de dominio absoluto en las urnas. En cualquier caso, ha sabido mantener hasta el momento la imagen de que es el partido más adecuado para defender los intereses de este territorio histórico del Reino Unido.