El aumento de las temperaturas en El Salvador duplica el consumo energético y eleva el riesgo de apagones, según la especialista Cristina Morataya. (Imagen Ilustrativa Infobae)El aumento de las temperaturas está duplicando el consumo energético, elevando riesgos de apagones y obligando a repensar las estrategias de adaptación frente al cambio climático, de acuerdo con la especialista en sostenibilidad, Cristina Morataya. La experta asegura que el calor que experimenta El Salvador es inusual y que la sensación de sofoco, compartida por la población, también se respalda con datos científicos.PUBLICIDADMorataya remarcó que no se trata solo de una percepción social. “Se evidencia en las temperaturas y en la ciencia que estamos viviendo un calor extremo”, advirtió durante una entrevista en Enfoque. Explicó que el fenómeno responde a patrones globales agravados por el cambio climático y la acumulación de gases de efecto invernadero.Morataya señaló que el impacto económico del calor extremo es evidente en el incremento de las facturas de energía eléctrica. “Atendemos a familias y empresas que han visto duplicarse sus recibos, incluso llegando a 1,500 dólares”, ejemplificó.PUBLICIDADExplicó que el mayor uso de ventiladores y aires acondicionados, sumado a la necesidad de conservar alimentos y productos refrigerados, genera una demanda energética sin precedentes. Este aumento repercute directamente en los precios al consumidor, especialmente en rubros como lácteos y pescados.Advirtió que el incremento en la demanda energética también afecta a los pequeños comerciantes y transportistas, quienes deben adaptar su logística y enfrentar mayores costos operativos.PUBLICIDADLa especialista detalló que, ante el calor extremo, muchas personas toman medidas desesperadas que pueden resultar contraproducentes. Por ejemplo, bajar el aire acondicionado a 16 grados incrementa severamente el consumo y la factura eléctrica. Recomendó mantener la temperatura entre 22 y 23 grados y evitar encender los equipos en el momento de mayor calor, ya que esto exige un esfuerzo adicional y consume más energía.PUBLICIDADEl calor extremo dispara las facturas eléctricas, llegando hasta mil quinientos dólares en algunos hogares y comercios del país. (Imagen Ilustrativa Infobae)También desaconsejó apagar las cámaras refrigerantes por la noche, pues puede provocar pérdidas de alimentos y mayores costos al volver a encenderlas. Morataya aconsejó invertir en equipos eficientes, como aires acondicionados inverter, y priorizar la ventilación y el diseño pasivo en las viviendas y los espacios laborales.Uno de los aportes más relevantes de la entrevista fue la explicación sobre la viabilidad real de la energía solar. Morataya aseguró que los sistemas fotovoltaicos con almacenamiento hoy ofrecen un retorno de inversión de cinco años, mientras que antes este plazo era de diez a catorce años.PUBLICIDAD Resaltó que tanto familias como empresas y centros escolares pueden beneficiarse de la energía solar, especialmente aquellos con consumo diurno. “Instituciones educativas que invierten en paneles solares han logrado reducir considerablemente su factura”, indicó.Subrayó que la asesoría para dimensionar y planificar estos sistemas es fundamental, y que el acompañamiento técnico garantiza que la solución se adapte a las necesidades específicas de cada usuario.PUBLICIDADEstos cambios, afirmó, que también se sienten en la vida cotidiana: desde el malestar físico hasta el aumento en las facturas de energía eléctrica y el precio de los productos básicos. La situación obliga a familias y empresas a buscar nuevas estrategias de adaptación y eficiencia.El calor excesivo afecta la salud física y mental, con síntomas como dolores de cabeza, deshidratación y baja productividad, especialmente en trabajadores al aire libre. (Imagen Ilustrativa Infobae)El calor excesivo afecta directamente el bienestar. Los síntomas más frecuentes son dolores de cabeza, mal humor, deshidratación y baja productividad. Incluso personas que nunca habían sufrido infecciones urinarias o descompensaciones físicas han tenido que acudir a centros de salud por síntomas derivados del calor.PUBLICIDADMorataya hizo hincapié en la vulnerabilidad de quienes trabajan al aire libre o en vehículos sin aire acondicionado. “Los motoristas y trabajadores de campo deben hidratarse, hacer pausas y protegerse, porque el calor ahora es más agresivo que nunca”, insistió.La entrevista recogió ejemplos de cómo la población modifica sus rutinas para buscar alivio, como acudir a parques y zonas verdes para aprovechar la brisa y el oxígeno que proporcionan los árboles.PUBLICIDADMorataya insistió en la importancia de la hidratación y de crear rutinas de pausas y ventilación, sobre todo para quienes trabajan en exteriores. Recomendó el uso de gorras, protector solar y ropa adecuada para limitar los riesgos de salud, incluyendo el cáncer de piel.Para la eficiencia energética en el hogar y la empresa, sugirió invertir en plantas y cortinas verdes, aprovechar la iluminación natural y cambiar ventanas por modelos que permitan mejor ventilación. “La construcción sostenible es clave para reducir consumos y lograr ambientes confortables”, aseguró.Destaca la importancia de la hidratación y de crear rutinas de pausas y ventilación(Cortesía: Freepik)Durante la conversación se remarcó el papel fundamental de los árboles y áreas verdes como reguladores del clima urbano. Morataya citó el caso de Medellín, donde los corredores verdes ayudaron a reducir la temperatura de la ciudad.Sin embargo, advirtió que plantar árboles no es suficiente: “Necesitan seguimiento, agua, nutrientes y cuidados continuos para que cumplan su función.” La especialista llamó a la corresponsabilidad, tanto de empresas como de particulares, para asegurar que las campañas de arborización sean sostenibles y realmente contribuyan al bienestar ambiental y social.