Fumata blanca en el consejo de administración de Indra. La compañía ha informado en la tarde de este martes en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que Josep Maria Recasens será el nuevo consejero delegado de la cotizada del Ibex 35 en sustitución de José Vicente De los Mozos, como avanzó EL PAÍS el lunes, que ha presentado la dimisión. De esta forma, el relevo se produce entre dos hombres provenientes de Renault, donde Recasens ha sido hasta hoy el presidente de la compañía en España; director de estrategia, producto y programas del grupo Renault en el mundo y, además, CEO de Ampere, la división de vehículos eléctricos de la empresa gala. A estos cargos suma, a su vez, la presidencia de Anfac, la patronal nacional de automovilísticas, plataforma a través de la cual forjó una fluida relación con el Ministerio de Industria y Turismo. Los cambios se harán efectivos el 17 de junio. La junta general de accionistas está prevista para día 30.El nombramiento de Recasens llega apenas una semana después de que Indra informase públicamente de que De los Mozos no continuaría al frente de la tecnológica, a pesar de que había salido con vida de la crisis de gobernanza originada en los últimos meses de Ángel Escribano como presidente de Indra, con quien De los Mozos acabó muy enfrentado, según fuentes de la empresa. Los hermanos Escribano se sintieron traicionados por el hasta hoy CEO de la compañía después de que La Moncloa hiciese saber que ya no apoyaba la fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) por el conflicto de intereses que suponía tener a los Escribano tanto en la parte compradora —hasta principios de mayo, poseían el 14,3% de los títulos de Indra, lo que les convertía en el segundo mayor accionista, solo por detrás del Estado, que a través de la SEPI tiene el 28%— como en la vendedora. El elegido entonces para pacificar la empresa fue Ángel Simón, que asumió la presidencia el 2 de abril tras una votación que se alargó hasta altas horas de la madrugada del jueves santo.Simón, al contrario que su predecesor, fue aupado como presidente no ejecutivo, ya que no contó con la mayoría necesaria en el seno del consejo de administración. Eso dejó a De los Mozos como la cabeza ejecutiva de la compañía, aunque Simón sí logró hacerse con la presidencia de las comisiones de Estrategia y la Delegada Ejecutiva, las mismas que ostentaba Escribano en su etapa de presidente. De los Mozos y Simón, de hecho, mantuvieron reuniones tanto con la cúpula directiva como con los trabajadores, a los que mandaron un mensaje de tranquilidad y que se enfocaran en lo que tenían por delante, es decir, los grandes contratos de defensa que el Gobierno le ha asignado a Indra, sobre todo el año pasado. “Estamos en una nueva etapa de gobernanza, pero los equipos están comprometidos, y no solamente los equipos, sino yo mismo. Y en ese sentido, pues se especula mucho, pero mi compromiso es total”, afirmó De los Mozos en la conferencia de analistas posterior a la presentación de resultados del primer trimestre, el 30 de abril. Apenas 18 días después, llegó el comunicado a la CNMV informando de su salida, en el que se aseguraba que se mantendría en el cargo hasta la junta de accionistas que tendrá lugar el 30 de junio, para favorecer la transición. En su apenas mes y medio como única cabeza ejecutiva de Indra, De los Mozos intentó un acercamiento tanto con Sapa, hoy máximo accionista de la compañía con el 7,94%, como con Santa Bárbara, compañía a la que Indra sustituyó como la empresa de defensa militar terrestre de referencia para el Estado. Ambas terminaron muy enfrentadas con Escribano y eso afectó a contratos que compartían, como el del Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC), que el Gobierno asignó a Tess Defence (la unión temporal de empresas que controla Indra y en la que también están Sapa, Santa Bárbara y EM&E). Este contrato sigue sin firmar, pero fuentes empresariales al tanto del proceso apuntan a que la rúbrica sería inminente, como informó CincoDías la semana pasada. Queda por ver si Recasens sigue esta línea de entendimiento con Sapa y Santa Bárbara emprendida por De los Mozos.Desafíos de RecasensEl principal cometido del directivo catalán en su nueva etapa al frente de Indra será convertir a la compañía en el nuevo referente de la industria militar terrestre que tire del resto del sector nacional. A pesar de no contar con plataformas de producción propias, Indra lidera importantes Programas Especiales de Modernización (PEM) lanzados por el Ejecutivo el año pasado para alcanzar el 2% del gasto militar respecto al PIB. Entre ellos, están las nuevas artillerías sobre ruedas y cadenas, dos contratos que suman 7.240 millones; los nuevos blindados anfibios para la Infantería de Marina, por 370 millones; o el lanzapuentes, sumados a otros PEM de ciberseguridad o el referente a la parte española del FCAS, el nuevo sistema de combate aéreo europeo. El FCAS está actualmente paralizado por el enfrentamiento entre alemanes y franceses, que son los encargados de poner la plataforma, es decir, el caza. Indra, en este caso, se encarga más de la parte relacionada con los sensores y la nube de combate.Además, Recasens tendrá que encarrilar el contrato de los blindados sobre ruedas 8x8 Dragón que produce Tess, los cuales acumulan un retraso tras otro desde que el Gobierno le adjudicara en 2020 la fabricación de 348 unidades por 2.500 millones. Sobre Tess pende el riesgo de una cuantiosa multa por este contrato si sigue sumando más retrasos, por los que ha habido versiones cruzadas entre las empresas que componen el consorcio, las cuales se culpan las unas a las otras de los incumplimientos del contrato. La más señalada desde hace tiempo es la vasca Sapa, encargada de hacer las transmisiones de los grupos motopropulsores. Para finales de junio, Tess prometió entregar 60 unidades del blindado.A todo ello, se suma el elefante en la habitación que supone la posible fusión con EM&E. Los hermanos Escribano vendieron su participación en la compañía a principios de mes por la que lograron unas plusvalías de más de 200 millones. Esto hace que desaparezca cualquier posible conflicto de intereses y que, además, en caso de producirse la integración, como especula el mercado, con un canje de acciones, los Escribano quedarían por debajo del Estado en el peso accionarial. Por el momento, Simón retrasó la presentación del nuevo plan estratégico de Indra hasta después del verano. Habrá que ver si este incluye o no la fusión con EM&E o se buscan otras alternativas para seguir creciendo.