La venta ilegal callejera volvió a crecer en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y encendió una nueva señal de alarma entre comerciantes, cámaras empresarias y autoridades porteñas. Según un relevamiento privado difundido en las últimas horas, durante el último mes la cantidad de puestos informales en calles, avenidas y espacios públicos aumentó un 12% en comparación con el mismo período del año anterior. El informe, elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), detectó una expansión significativa de la actividad informal en zonas comerciales de alta circulación, especialmente en los barrios de Once, Flores, Constitución, Retiro y el microcentro porteño. Los rubros más afectados continúan siendo indumentaria, calzado, electrónica, alimentos y accesorios. De acuerdo con el relevamiento, las ferias improvisadas y manteros se multiplicaron en áreas donde históricamente ya existían conflictos por ocupación del espacio público. En algunos corredores comerciales, comerciantes aseguran que la presencia de vendedores informales prácticamente se duplicó en horarios pico, dificultando la circulación peatonal y afectando las ventas del comercio formal.

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