El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires formalizó el envío de un proyecto de ley a la Legislatura porteña para avanzar con la construcción de la Línea F, una obra de infraestructura que promete redefinir la conectividad transversal entre los barrios de Barracas, Constitución, Recoleta y Palermo. El trazado, de 8,6 kilómetros de extensión, busca descomprimir la saturada Línea D; combinar las seis líneas existentes y mejorar la intermodalidad con los ferrocarriles Roca y San Martín. Sin embargo, la iniciativa trae consigo una innovación estética y funcional que genera tanto expectativas como resistencias: el fin de las bocas de subte en las veredas. Render oficial del interior proyectado para las estaciones de la futura Línea F A diferencia de las redes tradicionales, donde las escaleras de acceso ocupan espacio en la vía pública, la Línea F proyecta una impronta moderna inspirada en sistemas europeos, como la Línea 14 del metro de París y en experiencias recientes de la red porteña, como algunos accesos de la Línea H. Fuentes del Ejecutivo porteño explicaron a PERFIL que el objetivo es evitar que los accesos "molesten u ocupen espacio público" en veredas que suelen ser angostas.

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