El fútbol es apenas una porción minúscula de la vida, aunque para un reducido público (y exageradamente entusiasta), lo sea todo. La pelota, de todos modos, nos devuelve a la infancia, al juego y la pasión. Libera y, de algún modo, “da vida”: como aquella frase que inmortalizó Julio César Falcioni a centímetros de Diego Maradona. Rodrigo Auzmendi entró rápido en el corazón de San Lorenzo. No solo por marcar 6 goles en 14 partidos en un equipo huérfano de gritos: tiene una conmovedora historia detrás. Sobre todo, a partir de los festejos, habitualmente de rodillas y con los dos brazos dirigidos al cielo.Rodrigo Auzmendi y su festejo habitualInstagram @ r_auzmendiAdolfo Gonzales Chaves, coloquialmente conocida como Chaves, está en el sur de la provincia de Buenos Aires. Unos 10.000 habitantes repartidos entre la plaza principal, la escuela, la iglesia. Entre ellos, Rodrigo, el dueño de esta historia. Un día como cualquier otro, ocurrió la tragedia: un incendio en su casa derivó en la muerte del hermanito menor, de apenas 8 años. “Lo perdimos en el 2014. Se incendió mi casa y desgraciadamente no pudimos sacarlo. Yo estaba presente”, contó alguna vez en una entrevista con Infobae. Rodrigo jugaba a la pelota, como todos los chicos de su edad, pero a diferencia del resto, le iba de maravillas: goles de todos los colores. A los 13 años, sin embargo, casi larga todo: no podía asimilar el drama familiar. Otra imagen de su clásico festejo, de espaldas y con la camiseta alternativaInstagram @ r_auzmendiAl tiempo, se fue al exterior a probar suerte: Plaza Colonia, de Uruguay en las inferiores; San Marcos de Arica, en Chile, ya en primera división, Motagua, de Honduras (24 goles en 49 partidos). Nada le resultó fácil. “Fue muy duro asimilarlo y el día a día también”, contaba.La estación Banfield fue el primer salto de calidad, luego pasó por Querétaro y, cuando estuvo a punto de volver a la Argentina, justamente a Lanús, desde la dirigencia del Taladro frenaron el acuerdo. La pasión siempre juega en el fútbol. También estuvo cerca de Boca, cuando los problemas físicos de los atacantes xeneizes se sucedían en cadena.Hasta que apareció San Lorenzo, un club hecho a su medida. El debut fue una locura: el Ciclón perdió 5 a 2 con Defensa y Justicia en el Nuevo Gasómetro, resultado que determinó la salida de Damián Ayude. Los dos goles azulgranas fueron señalados por Auzmendi en 25 minutos. Goles y sentimiento, por sobre todas las cosas. “Siempre pido por mi hermano. Sé que él me apoya, está cerca de mí para cuidarme. Tenía 8 años cuando murió. Era muy chiquito”, contó en su momento. Se refería a su manera de celebrar.El que conmemora su historia de vida, por un lado, con los brazos en alto. Hay otros: como el saludo militar, no por nada le dicen El General. Y en los últimos días, otro referido a una estrella azulgrana, retirado hace más de 20 años. El Beto Acosta. “Auzmendi me encanta”, había dicho el enorme delantero.“Todos saben lo que habló el Beto en la semana y era para agradecerle. Lo hablamos con los chicos de prensa y creo que salió muy bien”, sostuvo. ¿Qué hacía Beto en los goles? Miraba a la cámara, abría la mano y señalaba cuatro dedos, menos el pulgar, en referencia su familia. Rodrigo Auzmendi y su homenaje a Beto AcostaInstagram @ r_auzmendiHace dos meses y medio que llegó a San Lorenzo: lo que se dice, nada. A préstamo por un año con cargo y con una opción de compra cuyo monto ronda los 4 millones de dólares por un porcentaje elevado de su pase. En el medio, un conflicto que hereda el Ciclón (como si no tuviera problemas económicos). Detrás de la operación persiste un escenario contractual complejo: mantiene un conflicto con Banfield luego de considerarse jugador libre por una deuda salarial que, según trascendió, no aceptó cobrar bajo las condiciones ofrecidas por el club.La situación también involucra al conjunto mexicano. Si bien participó de la cesión, el pase del delantero todavía pertenece al Taladro, por lo que el club azteca no debería poder reclamar una incorporación anticipada ni exigir su regreso inmediato. Según versiones, lo quieren de vuelta. Cuanto antes.“Me pude adaptar bastante rápido, el mercado de pases fue algo extraño, pero yo quería estar en San Lorenzo. Estoy muy feliz en el club, mi idea es terminar el año acá y poder llegar a un acuerdo para continuar”, sostiene ahora, con una sonrisa, a los 25 años. Después de la inesperada eliminación con River en el torneo Apertura (por el partido, por los penales), es el líder del Grupo 7 de la Copa Sudamericana. Juega este martes, desde las 21.30, contra Recoleta FC, para sellar la clasificación.“Estoy tratando de ayudar al equipo a mi manera, obviamente que como delantero uno tiene que concretar. Un club como San Lorenzo te exige y uno tiene que responder. Por ahora voy bien, pero no me quiero conformar y quiero seguir haciendo goles”, asume el atacante, de 1,91m, pero escurridizo y desfachatado. Suma 44 goles en clubes y tiene otro hermano goleador: Agustín tiene 29, juega en Gimnasia y tiene un pasado parecido (máximo esfuerzo, clubes alejados de la marquesina), también con tres temporadas en Honduras. “Tiene un imán: la pelota parece que siempre va hacia a él”, amplía Beto Acosta, de goleador a goleador. Auzmendi toma nota y se tira de cabeza: sabe que tiene un ángel que lo protege.Torneo Apertura 2026Mundo San LorenzoRodrigo Auzmendi