Peter Kürten, "El Vampiro de Düsseldorf"El 26 de mayo de 1883, en la ciudad alemana de Colonia, nacía uno de los criminales más perturbadores de la historia contemporánea. Su nombre era Peter Kürten. Décadas más tarde, Europa entera lo conocería con un apodo capaz de provocar escalofríos: “El Vampiro de Düsseldorf”.La prensa de la época lo describía como un monstruo sediento de sangre. Los investigadores, en cambio, intentaban comprender algo mucho más complejo: cómo un hombre aparentemente común podía convertirse en un asesino serial capaz de disfrutar del sufrimiento humano. Su caso no sólo aterrorizó a Alemania durante años, sino que además abrió uno de los debates más profundos del siglo XX sobre la naturaleza de la violencia extrema.PUBLICIDADLa historia de Kürten es la de una mente atravesada por el abuso, la miseria, el sadismo y una compulsión homicida que parecía no tener límites. Pero también es la de una época fascinada por entender científicamente el crimen. Tanto fue así que, después de su ejecución, en 1931, su cerebro fue conservado y estudiado durante décadas por especialistas que buscaban encontrar una explicación biológica para el mal.Peter Kürten nació en el seno de una familia pobre y profundamente violenta. Era el tercero de trece hermanos y creció en un ambiente brutal. Su padre, alcohólico y autoritario, golpeaba salvajemente a su esposa y a sus hijos. Según testimonios posteriores del propio Kürten, el hombre ejercía violencia física y sexual dentro de la casa, incluso frente a los niños.PUBLICIDADLa infancia del futuro asesino estuvo marcada por escenas permanentes de humillación, miedo y degradación. Aquella convivencia extrema dejó huellas psicológicas profundas. Desde muy pequeño comenzó a desarrollar conductas consideradas alarmantes incluso para los estándares de fines del siglo XIX.Un diario alemán narra los crímenes de Peter Kürten