La motocicleta se consolidó como una de las principales herramientas del crimen urbano. Los criminales usan este tipo de vehículo para labores de halconeo, seguir objetivos, robos, narcomenudeo, ejecutar ataques directos y escapar entre tráfico, callejones y avenidas saturadas.Las motos aparecen cada vez con más frecuencia en ejecuciones de alto impacto, atentados políticos, homicidios selectivos y ataques planeados en zonas residenciales, comerciales y de alta plusvalía.Mientras las fiscalías acumulan expedientes de homicidios cometidos por “sujetos en motocicleta”, las cifras oficiales muestran otro indicador paralelo: el robo de motocicletas prácticamente se triplicó en una década en México.De acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en 2015 se denunciaron 15 mil 949 robos de motocicleta en el país. Para 2025 la cifra alcanzó 44 mil 322 casos.

Es decir, un crecimiento de 177 por ciento en una década.Tan sólo entre enero y abril de 2026 ya sumaban 14 mil 156 motocicletas robadas. Sicarios sobre ruedasEl crecimiento coincide con una expansión del sicariato urbano sobre dos ruedas, particularmente en entidades como Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Guanajuato y Veracruz.El ataque más reciente y de mayor impacto político ocurrió el 20 de mayo de 2025 sobre Calzada de Tlalpan, cerca del Metro Xola, donde fueron asesinados Ximena Guzmán y José Muñoz, colaboradores cercanos de la entonces jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada.Las investigaciones apuntaron desde el inicio a un ataque planeado y ejecutado por sicarios que llegaron y escaparon en motocicleta. Autoridades capitalinas confirmaron posteriormente el aseguramiento de una motocicleta y un vehículo presuntamente relacionados con el doble homicidio. El caso exhibió un patrón cada vez más recurrente con movilidad rápida, vigilancia previa y ejecución directa a corta distancia.La escena se repitió meses después en Polanco, una de las zonas de mayor poder adquisitivo de la Ciudad de México.El 29 de septiembre de 2025 fue asesinado Miguel Ángel de la Mora, conocido como “Micky Hair”, estilista e influencer dedicado a la alta peluquería y dueño de Micky Hair Salón Masaryk.El ataque ocurrió afuera de su negocio, en Presidente Masaryk y Molière. Según reportes oficiales y medios locales, los agresores huyeron en motocicleta tras dispararle de manera directa. Las investigaciones posteriores señalaron que el crimen fue planeado y que los responsables utilizaron una motocicleta para escapar hacia el Estado de México. Colonias con más casosPero los casos de alto perfil representan apenas una parte del fenómeno.En colonias populares, avenidas y zonas metropolitanas del País, las referencias a “motosicarios” ya forman parte cotidiana de reportes policiales. En la Condesa, un hombre de origen colombiano fue asesinado en febrero de 2025 mientras caminaba por la calle Nuevo León por dos hombres que viajaban en motocicleta y aparentaban ser repartidores de aplicación.En la colonia Doctores, en enero de 2026, una pareja fue interceptada y atacada por hombres armados en motocicleta frente a una taquería. El esquema se repite con mínimas variaciones de acuerdo con fuentes policiales, un conductor y tirador, casco para ocultar identidad, armas cortas, ataque rápido y fuga inmediata.Especialistas en seguridad consideran que la motocicleta ofrece ventajas tácticas al crimen organizado y a células urbanas por bajo costo, facilidad de robo, alta movilidad, evasión de tráfico, capacidad de mezclarse con repartidores y tránsito cotidiano.Además, muchas motocicletas utilizadas en delitos son robadas y posteriormente abandonadas o desmanteladas.¿Desde cuándo incrementó el delito?Las propias cifras del SESNSP muestran que el robo de motos creció incluso cuando otros delitos patrimoniales disminuyeron parcialmente en algunos periodos. En 2023 se denunciaron 41 mil 632 robos de motocicleta; en 2024 fueron 47 mil 494; y en 2025 la cifra cerró en 44 mil 322 casos. La expansión también coincide con el crecimiento del reparto por aplicación y el aumento del parque vehicular de motos en ciudades saturadas, lo que facilita que sicarios y halcones se mezclen con el tránsito cotidiano sin llamar la atención.Para autoridades de seguridad, el modelo recuerda esquemas utilizados históricamente por sicarios en Colombia y Brasil, donde la motocicleta se convirtió durante años en vehículo predilecto para homicidios urbanos.En México, el fenómeno ya se trasladó de manera visible a ciudades como Guadalajara, León, Celaya, Ecatepec, Naucalpan y la propia capital del país.