Los Knicks de Nueva York regresarán el próximo 3 de junio a competir en la final de la NBA tras ganar la conferencia este. Así que este lunes sellaron el fin de una de las sequías más largas que se recuerda. La última vez que aspiraron al título se remonta a la temporada 1998-99, en aquel equipo liderado por Patrick Ewing, Latrell Sprewell y Allan Houston que, pese a su calidad, perdió ante los Spurs de San Antonio.Después de 27 años, con Julen Brunson como mariscal de campo y gran referencia, una de las franquicias más grandes del mercado y más famosas del mundo apabulló a los Cavaliers de Cleveland, a los que convirtieron en simples títeres. Establecieron el 4-0 en la pista de los de Ohio con un marcador en el cuarto partido en el que los neoyorquinos mantuvieron una distancia de 20 puntos o más, hasta los 35 puntos al poco de inicio del último cuarto, durante buena parte del choque, casi desde el arranque.A falta de más de siete minutos, el entrenador Mike Brown dio juego a los suplentes, una situación impropia en esta fase del campeonato. Su colega Kenny Atkinson hizo lo propio con los Cavaliers y eso fue un pasacalles, unos minutos de la basura en que la diferencia llegó a superar los 40 puntos. El marcador final de 130-93 certifica la enorme diferencia entre las dos escuadras.La ruta de los Knicks en estos playoff no tiene comparación en la historia del campeonato. Su cuarta exhibición contra los Cleveland, que pudieron ganar el primer partido en el Madison Square Garden pero los locales les descontaron 22 puntos en escasos siete minutos de locura final, significa que han ganado 11 partidos consecutivos.Algo nunca visto. Tras perder con los Atlanta Hawks y ponerse uno a uno, los neoyorquinos se llevaron los otros tres encuentros de forma consecutiva. Luego endosaron un 4-0 a los 76ers de Filadelfia, idéntico resultado con el que cerraron la contienda con los de Cleveland.Uno de los espectadores que más felices se veía en la grada del pabellón de Cleveland era Ewing. Precisamente él entregó a Brunson el premio a jugador más valioso de esta final de la conferencia este.Considerado la última grandiosa estrella de los Knicks, Ewing, un pivot poderoso y elegante, llevó a los Knicks a la final pero su fracaso entonces representa que los neoyorquinos no han ganado un título desde 1973. Otro de los presentes en esta noche de Cleveland fue Walt Frazier, leyenda viva que participó en ese título, contra los Lakers, de hace 53 años.Esta es otra de las mayores sequías de la NBA de un equipo rico pero que ha sido un auténtico desastre de gestión desde que empezó este siglo. El reto de Brunson, bien acompañado por Karl Anthony Towns, AG Anunoby, Michael Bridges y Josh Hart, consiste en romper ese maleficio. Para alcanzar esa meta cuentan con buena química, cuestión en la que influye que Brunson, Bridges y Hart se conocen desde adolescentes. Los tres se forjaron y compartieron equipo en la Universidad de Vilanova (Pensilvania). Los tres ganaron el campeonato nacional universitario (NCAA) en el 2016. A pesar de estos resultados estratosféricos que los han coronado en la conferencia del este y de la enorme carga de optimismo lograda por esta serie de victorias encadenadas, los Knicks no serán los favoritos para muchos expertos.En la costa oeste se está desarrollando la eliminatoria que para esos mismos expertos es la verdadera final de la NBA de esta temporada. Los resucitados Spurs gracias al francés Victor Wembanyama y los campeones actuales, los Thunder de Oklahoma capitaneados por el canadiense Shai Gilgeous-Alexander, el MVP de las dos últimas temporadas, están ofreciendo un espectáculo extraordinario. Por ahora están empatados a dos victorias y esta noche se ven las caras de nuevo.A los Knicks les beneficia que dispondrán de más tiempo de descanso y mucho menos desgaste, sea cual sea su rival en la gran final de la NBA. Además de ganar, su desafió pasa por romper el maleficio de los neoyorquinos.
Los Knicks se meten en la final de la NBA después de 27 años de fracasos
Rompiendo una racha que empezó en 1999, los neoyorquinos apabullan a los Cavaliers de Cleveland para ganar la conferencia este por 4-0 y logran un récord histórico de 11 victorias consecutivas en los playoff










