Noticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 26 may 2026 - 07:08El actor, showman y cantante (ponemos al menos tres profesiones de las muchas que trabaja para elevarlo a la insigne categoría de 'mocatriz') Aníbal Gómez está siendo una de las revelaciones de la actual temporada de Tu cara me suena (Antena 3, viernes a las 22 h), donde ya se ha metido en la piel de Chiquetete, Alaska, Varry Brava, B. J. Thomas, Georgie Dann o C. Tangana, con iguales proporciones de humor y buen hacer.Además de su carrera en la interpretación (Torrente, presidente, Justo antes de Cristo, Entrepreneurs, Padre no hay más que uno, la serie o Rafaela y su loco mundo) su proyecto más conocido es Ojete Calor, el dúo que forma junto a Carlos Areces y que acuñó el llamado "subnopop", una mezcla de tecnopop y humor absurdo que se ha convertido en un fenómeno de culto en España, con el que llenan grandes recintos y festivales.Aníbal Gómez nos cuenta cómo es meterse en la piel de grandes artistas en el concurso de Antena 3, cómo surgió Ojete Calor y por qué es mejor elegir la vocación a la estabilidad… si quieres llegar a dar el pregón de tu pueblo.¿Cómo fue su fichaje por Tu cara me suena?La verdad es que fue mi repre la que insistió. Yo ya había ido a Tu cara me suena con Susi Caramelo a hacer de Enrique y Ana en con el baile del hula hoop, que no pudimos mantener la cintura más de cinco segundos, pero eso es otro tema, porque es muy complicado sostener el hula hoop. De pequeño recuerdo que me salía de manera natural. Ahora no, pero no es el tema.¿Y qué tal este regreso ya como titular?Pues no es lo mismo que ir un día de invitado, porque cuando tú llegas a Tu cara me suena a mitad de una temporada, cuando ya han hecho la piña, estás un poco como viendo todo desde fuera. Te lo has pasado bien, pero no es igual que cuando estás ya participando. Yo estaba con la serie de Rafaela y su loco mundo y no tenía la cabeza en ese momento para ponerme a hacer esto, porque sabía que era una cosa como muy intensa. Pero al final, entré y ahora me arrepiento de por un momento haber pensado en dejarlo pasar, porque la experiencia está siendo muy buena. Lo bonito de cuando entras en un programa que ya funciona y tiene tantas temporadas hechas es que notas que la maquinaria funciona sola, va perfecta, la gente tiene muchísima experiencia.Se metió de lleno…Se hablaba mucho de que los concursantes hasta la gala cinco o seis no empezaban a entrar de lleno y yo dije 'eso no puede ser, son 14 programas, yo no puedo empezar a pasármelo bien en la gala siete, tengo que empezar ya'. El primer programa, el de la imitación de Chiquetete, fue un poco la toma de contacto. Te sitúas, ves cómo funciona todo y, a partir del segundo día, que hice de Alaska en La bola de cristal, ya me lo pasé superbién. Cuando estás en el sofá dices 'ostras, qué suerte poder participar en un programa así'. Porque he estado en otros programas de televisión y no se parecen en nada a la experiencia de vivir Tu cara me suena, que cada semana es una cosa nueva. Es muy guay. Es intenso, pero es muy guay.Lo más impactante es cuando coges el teléfono y vas a desbloquearlo y ya no te reconoce la cara¿Y cómo es mirarse al espejo y ver a Chiquetete? ¿O a Alaska?Es bastante impresionante. Sobre todo porque, cuando haces las pruebas previas de cada elemento, no te ves entero. Cuando te pruebas el vestuario, todavía no te han caracterizado: no llevas la peluca; cuando te hacen una prueba de peluca, no llevas el vestuario; pero, cuando está todo hecho, es impactante. Y lo que también es impactante es que, cuando te sientas y te van a hacer de Alaska, por ejemplo, muchas veces te quedas dormido en la silla frente al espejo y, cuando te despiertas, de repente ves una mutación de Alaska, porque a lo mejor aún no han terminado. Y lo más impactante es cuando coges el teléfono, vas a desbloquearlo y ya no te reconoce la cara.Ha hecho muchos trabajos muy diferentes, ¿aún hay hueco para que algo le dé vergüenza o para ponerse nervioso?Sí, lo he comprobado en Tu cara me suena. Con Ojete Calor llevamos muchísimos años subiéndonos a escenarios. Empezamos actuando para 50 personas y luego hemos hecho el Movistar Arena. Y no tiene nada que ver. Da igual la edad que tengas, siempre te puedes poner un poco nervioso.¿Cuál es el momento donde eso le pasa más?El famoso clonador: el ascensor que sube... bajas las escaleras... Ese momento es terrorífico. Cuando hice de Chiquetete llevaba mucho tiempo sin ponerme tan nervioso como en ese día. Fue un mazazo de decir '¿qué te pensabas, que porque llevas muchos años haciendo tele y dando conciertos no iba a llegar otro momento en que te pusieras nervioso?'. Sales ahí y tienes al jurado, tus compañeros en el sofá, el público que hay en el plató y sabes que te está viendo mucha gente en España. Hay que recordar que es uno de los programas más vistos, que tiene una audiencia brutal… Si llevas solo eso en la cabeza, es aterrador, te pueden flaquear las rodillas, te puedes caer al suelo. Afortunadamente, esa sensación dura poco. Luego lo hablas con los compañeros y nos pasa a todos. Tienes miedo de repente a quedarte en blanco y hay muchos elementos… Luego, a partir del segundo programa, esos nervios ya son más llevaderos.¿Qué le ayuda a superar el miedo escénico?En este caso me ayuda que el casting está muy bien hecho. Hay grandes voces, gente que se dedica solamente a cantar, de diferentes generaciones. Leonor Lavado y yo, que creo que somos del mismo perfil, damos mucho juego haciendo comedia, porque además el jurado tiene mucha química y se da pie a muchas situaciones. Entonces a mí me ayuda pensar que, si desafino, si se me olvida la letra, si un paso de la coreografía va mal, he de jugarlo a mi favor. Lejos de acabar y decir las típicas cosas que diría un principiante, como 'no oía bien la música' o algo similar, lo mejor es decir 'pues sí, me he equivocado', y tirar por algo cómico. La comedia es la que a mí me hace salir más tranquilo y, sobre todo, salir a pasármelo bastante bien. Esto es un paliativo para que, si algo va mal, el jurado vea que tú estás disfrutándolo. Si lo disfrutas y encima te lo llevas por la comedia, no es como salir a hacer una obra de Shakespeare y fallar en un monólogo. Eso sí que es tierra, trágame.¿Es de los que se pica con las valoraciones?Antes de entrar, ya defendía, igual que con Leonor, que íbamos a acaparar los cuatros y los cincos. Recordemos que la puntuación es de 4 a 12. Cuando tus expectativas en las puntuaciones son bajas y luego de repente te llevas onces, ochos, sietes, te sientes superbién, porque hay mucho nivel en el programa.¿Deberíamos ser así en la vida, más pesimistas que optimistas?Sí, claro. Las expectativas son malísimas. Las expectativas no solo en un concurso, sino en la vida en general. Vas a cenar con algunos amigos y te montas en tu cabeza un fiestón porque recuerdas que en otra ocasión os reísteis muchísimo esa noche y de repente no funciona la cena, o lo que sea, porque uno viene cansado, porque la otra ese día no está de humor... Es mejor dejar que te sorprenda la vida siempre para mejor. Tampoco hay que ir por la vida con un carácter de 'todo es una mierda y a ver qué va a pasar aquí'. Pero, fíjate, a mí Tu cara me suena me está sorprendiendo para bien.Chiquetete, Alaska, Varry Brava, B. J. Thomas, Georgie Dann, C. Tangana... ¿a quién le ha gustado o le ha sorprendido imitar?A Varry Brava. A lo mejor no es el grupo que yo hubiera querido hacer y tampoco es una canción a la que en su día yo le prestara mucha atención, aunque me gustaba. Pero cuando la trabajas, la vives y haces de Óscar Ferrer, el cantante… Te da la sensación de que has hecho la actuación tal como la hicieron en el Benidorm Fest. Está guay que te sorprenda el programa con esas cosas, porque ellos son muy tunos y saben qué te va bien, qué no te va bien y qué puede ser un reto. Y a mí me gustaría particularmente hacer de Depeche Mode, porque soy muy fan, pero luego a lo mejor no me lo paso tan bien como me lo he pasado haciendo a Alaska.David Fernández y Raúl Gómez imitaron a Ojete Calor en Tu cara me suena, ¿cómo vivió eso?Fue impactante. Es guay que alguien te imite, no solo por el hecho de que canten tu canción, sino porque hay algo reconocible o icónico en tu propuesta que es imitable. Hay grupos que venden más que nosotros, son mucho más populares, pero luego no tienen esa imitabilidad, y Ojete Calor la tiene. Nuestros vestuarios son muy llamativos, son muy especiales. A mí me hizo mucha ilusión. Cuando pasa el tiempo, recuerdas actuaciones desastrosas o actuaciones cómicas.Como las de Yolanda Ramos...Es que de Yolanda Ramos hay momentos que van a perdurar en el colectivo televisivo de momentos icónicos. Y Yolanda se lo curraba. Hay dos maneras de que algo se haga gracioso: una es porque has hecho una parodia y otra porque no lo has podido hacer mejor. Cuando a mí se me caía el hula hoop no podía hacerlo mejor. Entonces, esa debilidad o esa falta de talento en las caderas es cómica. Ya está.Dijo que le gustaban más las actuaciones mamarrachas. ¿El mamarrachismo se reivindica lo suficiente?Casi todo lo que he hecho en mi vida siempre ha tenido un punto de mamarrachismo, para mí es lo habitual. De hecho, cuando miro y echo un vistazo a mi carrera laboral, predomina siempre la comedia y estoy orgullosísimo. Sé que hay actores y gente del medio que se cansan de hacer comedia. A mí no me importa probar otra cosa, por ejemplo, hice La alarma con Nacho Vigalondo, que no era un personaje cómico, pero no soy de los que dicen 'ya no quiero hacer comedia'. Para mí la comedia es un género serio y muy agradecido cuando haces reír. Ya me gustaba desde pequeño. Hay un valor mágico en hacer eso. Cuando llegas a un programa mainstream tienes también que saber equilibrar el mamarracheo con la profesionalidad, que no están reñidos. Yo la actuación de Chiquetete me la compliqué porque decidí hacer una parodia. Y dije que me encantaría una peluca gigante de la cual me pudiera sacar objetos. Si yo hubiera recreado el videoclip tal cual, hubiera sido más sencillo. A veces te complica la vida hacer una parodia, pero en cuanto hay un grupo de televidentes que se han reído con eso, para mí ha merecido la pena. En otras actuaciones prefiero hacer una imitación tal cual y surge la comedia de otros sitios. Y no es lo mismo hacer Rafaela y su loco mundo, donde el mamarrachismo te lo puedes llevar a un nivel muy alto. Aquí hay que saber medir, como cuando estás con un grupo de amigos, estás con tu familia o estás en una reunión de trabajo: no te comportas exactamente igual, aunque no dejes de ser tú.Hablando de Rafaela, ¿cómo es plantarse delante de Carlos Areces y Joaquín Reyes y verse en una escena con peluca y pintas peculiares?¿Sabes qué pasa? Que como ya veníamos de hacer Muchachada Nui y trabajar en ese mundo, para nosotros no es raro. Quizá para Ingrid García-Jonsson, que era la prota, a lo mejor al principio decía 'madre mía, ¿de qué estoy rodeada?'. Pero para nosotros es habitual y puedes vernos serios hablando. Joaquín Reyes en La Hora Chanante o Muchachada Nui ya se levantaba a las 4 horas para que empezaran a caracterizarlo. Tú imagínate a veces con qué humor acababa el día, y la gente solo recibe la comedia. Lo vivimos con mucha normalidad y, aun así, Ernesto Sevilla nos tenía que llamar la atención muchas veces, porque cuando nos juntamos no puedes evitar reírte y hacer bromas internas.¿Cabría un regreso de Muchachada Nui?Ahí no puedo contestarte porque no puedo hablar por los demás. Pero haciendo Rafaela y su loco mundo sí que he hecho un intento, y lo hemos conseguido, de traer el espíritu de Muchachada Nui, reciclarlo y renovarlo. De hecho, estamos parte del equipo de Muchachada ahí, tanto detrás como delante de la cámara, y la acogida ha sido muy buena y hemos enganchado a generaciones nuevas que ves que escriben en las redes. Lo que quiere decir que el humor absurdo tiene algo de atemporal. Tú ves La vida de Bryan y, si te hizo gracia en su día, te sigue haciendo gracia porque es atemporal. No es un humor de actualidad.¿Cómo acabó en ese grupo de los 'chanantes'?Yo no fui de los que hizo Bellas Artes en Cuenca, ni siquiera estudié en Cuenca. Pero mi amigo Perona era muy amigo de Joaquín Reyes. Así que le conocía y, en la línea temporal aproximada, conocí a Carlos Areces.Ojete Calor fue el nombre elegido para su grupo… ¿Qué otros descartaron?Estábamos escribiendo en unas servilletas en un bar de Madrid Carlos y yo y dijimos 'oye, si hiciéramos un grupo, ¿cómo se llamaría?'. Jugábamos a que Los Beatles es buen nombre, pero ya estaba cogido. Entonces dijimos 'vamos a mezclar una palabra veraniega —porque en aquella época había mucho Caribe Mix y Tropical Dance— y vamos a meter la palabra ojete'. Y salió calor. Podría haber sido Ojete Bronceador, Ojete Hamaca, Ojete Ibiza... Al final decidimos coger Ojete Calor. Dos conceptos que no tenían nada que ver. Es verdad que, luego, en el ojete puede haber calor, pero no fue la intención.Y funcionó…Por esa misma razón, de hecho, al principio era como más llamativo. Luego la gente ya dice Ojete Calor y piensa en un concepto. Después nos pusimos a pensar cómo sería la portada del disco, qué títulos llevaría... Muchos títulos se quedaron ahí en esa servilleta.Desvele alguno descartado…Salmonella, que no llegamos a hacerla, que tenía un estribillo, algo así como 'Te conocí como huevo de verana. Te comí y me sentastes mala'. O sea, era una cosa mezclando ya las bases del subnopop. Tipo 'contestastes', como Mecano. Meter errores... Eso ya nos gustaba mucho.¿Se sienten orgullosos de fundar el subnopop como género musical?Totalmente. Pero somos tan humildes que hemos declarado en muchas entrevistas que no lo hemos inventado, nosotros lo hemos acuñado. Porque ya había gente que lo hacía. Alejandro Sanz lleva haciendo subnopop toda la vida. O sea, que una gira se llame El tren de los momentos Tour a mí me parece subnopop. Que Mecano rime 'York' con 'York' me parece subnopop. Que Nek diga 'Lo mucho que me duele este dolor', es subnopop. Por tanto, Carlos y yo solo hemos venido aquí a continuarlo y a ponerle un nombre que no tenía.Dice que empezaron con 50 personas en el primer concierto, ¿esperaban llenar el Movistar Arena y tener 16.000 personas coreando sus canciones?En absoluto. Por dos razones muy sencillas. Una, porque si hubiéramos querido actuar en el Movistar, no nos hubiéramos llamado Ojete Calor. Te pones algo más serio, como Vetusta Morla, o algo misterioso, como Arde Bogotá. Y otra, porque muchas de las bromas de las canciones eran bromas internas de los amigos. 0'60 era una broma que decíamos los amigos cuando alguien decía la típica cosa que has oído infinitas veces y no la has demostrado, como 'bébete rápido el zumo de naranja, que se le van las vitaminas'. Era una expresión que nadie decía. Cuando tu intención es llegar a mucha gente desde el principio, tiras siempre de cosas mucho más universales para ver si puedes llegar a todos, pero no fue el caso.Pero tenían claro lo del grupo…Cuando Carlos y yo dijimos de hacer esto, me fui a mi casa y, unas semanas después, le dije 'Carlos, traigo ya una canción hecha...', y me dijo '¿pero has hecho una canción de verdad?'. O sea, fíjate las pretensiones nulas que había con Ojete Calor. Joaquín Reyes nos vio en una especie de primera actuación que hicimos en mi pueblo, donde puse el CD para cantar encima y se saltó, y Joaquín vio aquello tan bochornoso que dijo '¿queréis actuar en la fiesta chanante?'. Joaquín pensó que iba a ser maravilloso, que íbamos a subir y a hacer un ridículo muy fuerte. Pero esas tres canciones nos las preparamos mejor y de ahí nació un poco todo, fruto de las casualidades.¿Se enfadó alguien o se dio alguien por aludido con Mocatriz?No, que sepamos. Es más, Mocatriz, que nace como un término malo, lo ha ido transformando la gente en algo bueno. En este mundo de supervivencia laboral, donde el que más y el que menos, tenemos varias profesiones, es necesario. Yo mismo soy 'mocatriz': soy guionista, director, actor, cantante, compositor... Cuando ya superas las dos profesiones, eres una 'mocatriz'. Vamos a ser francos hablando: en mi caso, si haces tantas cosas, no puedes ser muy experto en todas.¿Como cuando hace de DJ?Me gusta decir que soy pinchadiscos, porque no soy DJ como David Guetta, Ángel Molina o gente mítica. Yo voy a poner discos. Pasa que, en mi caso, hay una especie de hilo conductor que es la comedia. Te pongo a AC/DC y luego Mocedades, ese es un poco el juego. Y soy mucho de hablar por el micro, como los pinchadiscos de los 80, pisar la canción hablando, humillando al público... Lo que le gusta a la gente.¿Eso de hacer mil cosas pero empeñarse en el arte demuestra que elegir la vocación frente a la seguridad o frente a la estabilidad es lo correcto?En mi caso sí. Yo lo tuve claro desde el principio. Había una frase en mi pueblo, Villanueva de la Jara (Cuenca), donde se cultivan muchas setas, que era 'mira, de volverme al pueblo a coger champiñón siempre voy a estar a tiempo'. Entiendo que mucha gente no quisiera pasar por la incertidumbre y dijera 'vamos a hacer una oposición y así ya tenemos un trabajo'. El concepto de trabajo para toda la vida. Pero para mí eso era un castigo. Es decir, si es un trabajo para toda la vida y no es mi vocación, ¡qué putada! Yo pensé que, como hay que trabajar toda la vida, porque no vengo de familia rica, iba a trabajar en lo que me gustase. Me ha salido mejor de lo que pensaba, porque cuando yo entré a hacer arte dramático, era la carrera con menos salidas de este país. Pero seguí haciendo mis cosas, componiendo mi música, haciendo lo que me gustaba e iba tirando. Estuve un año trabajando en un restaurante y dando clases de teatro y los trabajos van cambiando. Pocos actores hay que no hayan puesto una copa en un bar. Entonces tienes que ir lidiando con eso de 'para coger champiñón siempre estoy a tiempo'. Mientras tanto, voy a intentarlo. Entonces, cuando lo intentas y te sale bien, es una suerte.¿Cómo reaccionan los más mayores de su familia cuando les enseñan qué hacen en Ojete Calor?Mis padres, en concreto mi familia, siempre ha estado muy acostumbrada. Yo supongo que es más impactante que un día, de la nada, una persona te enseñe eso sin ponerte en antecedentes. En mi caso, de pequeño ya decía 'quiero ser cantante, quiero ser actor', ya apuntaba a 'mocatriz'. Cuando hice algunos grupos de música anteriores, uno era Insulina and The Pony Girls. Así que tampoco no fue un cambio sustancial cuando llegó Ojete Calor. Además, lo han visto crecer poco a poco, somos un grupo muy lento. Ojete Calor ha cumplido ya 20 años y tenemos dos discos y algunos singles sueltos. Como no es nuestra primera profesión, tenemos nuestro ritmo.Nada de los ritmos de la industria, ¿no?Cuando sacamos algo es porque nos gusta mucho y no tenemos una presión detrás que nos diga 'tenéis que hacer un álbum para el mes que viene'. Vamos sacando las cosas cuando toca. ¿Sabes lo que nos llamó más la atención? Ver la popularidad que adquirió después, cuando llenamos el WiZink [ahora Movistar Arena], más que el origen, que fue otra cosa más. Lo sorprendente fue cuando mi familia se sentó en el WiZink y lo vieron lleno y alucinaron. Y aluciné, porque eso sí que es impresionante.¿Cómo es el proceso de vestuario de Ojete Calor, cómo diseñan los looks?Igual que cuando estamos componiendo y decidimos hablar sobre un tema. Y venga títulos, letras, empezamos músicas, melodías, vamos grabando notas de voz... Con el vestuario funciona igual: hacemos bocetos de vestuario, porque Carlos dibuja superbién y a lo mejor hay una ristra de cosas y luego las ponemos en común con Antonio Velasco, que es un modista muy bueno, y le llevamos las ideas.¿Han creado tendencia?De hecho, el superabrigo que lleva Carlos al principio de show, que luego se lo quita, se lo hizo con edredones y con unos reflectores amarillos de estos de cuando estás en la carretera, y a los dos años o año y medio Amaia de La Oreja de Van Gogh lo sacó. ¿Somos tendencia Ojete Calor? Puede ser. Nos gusta sobre todo mezclar cosas imposibles. Mezclar cosas. Ir absolutamente conjuntados no va con Ojete Calor. Hay una máxima, que es piernas al aire. Eso siempre.¿Eso es por presumir de físico?Sí, porque Carlos y yo tenemos unas piernas, que está mal que lo diga, pero son de modelaje, esculpidas por los dioses. Y luego la cara también es una cosa que nos gusta respetar. Los personajes, sus gafas, el bigote de Carlos, mi barba... Eso es como un poco intocable. En la primera época de Ojete calor dijimos '¿hacemos un Kiss o hacemos un Madonna?'. A Kiss siempre te los imaginas igual, pero Madonna se reinventa. Y elegimos a Madonna, porque así puedes ir cambiando.En Ojete Calor, ¿quién es el Andy y quién es el Lucas?¿Cuál es el de la nariz? ¿Lucas? Yo soy Lucas. Por mi tabique nasal soy un poco más Lucas. Y ya no me quiero meter en más jardines porque sé por dónde vas (risas).Elena Furiase puso un tuit criticando a Ojete calor sin saber que era Carlos Areces, con quien había estado trabajando¿Hay alguna crítica negativa que le hiciera gracia? Porque quizá no todo el mundo entiende qué es el subnopop...Hay una muy graciosa de antes de lanzar Viejoven. La popularidad de Ojete Calor era menor, pero ya sonábamos en la radio y alguien escribió un tuit diciendo 'me parece vergonzoso que un grupo como Ojete Calor suene en la radio cuando hay otros cantautores que podrían estar sonando' Y eso lo escribió Elena Furiase. Elena Furiase, que casualmente había estado trabajando unos días antes con Carlos Areces.¿Y qué pasó?La pobre. Encima luego le contestamos desde la cuenta de Ojete Calor. Pidió disculpas y habló con Carlos y ahora creo que le mola Ojete Calor, fíjate.¿No sienten entonces el síndrome del impostor?Siempre me ha hecho un poco de gracia ese pensamiento universal de que hay gente que te está quitando el sitio a ti, cuando yo creo que hay cabida para todo. A ti te gusta Ojete Calor y puedes escucharlo, pero si te gusta escuchar a Joaquín Sabina, ahí tienes su música. No creo que haya un tenor o una cantante lírica que esté sin trabajo porque Ojete Calor le haya quitado su hueco o su espacio.¿Aún baila jotas?Sí, sí. Además, ayer estuve en un programa de televisión y no me preguntes por qué, ni cómo, acabé bailando una jota. Sí que me acuerdo de cada paso de baile de jotas, pero no las bailo. La última vez que bailé una fue cuando di el pregón de mi pueblo de Villanueva de la Jara, que ahí, como despedida, me subí con mis compañeras de toda la vida, mi pareja de las joteras y bailé una jota. Yo creo que fue la última vez que bailé delante de la gente, pero a mí me sigue gustando mucho. Fue la primera cosa artística con la que yo me subí a un escenario. Es el primer contacto que tienes. Público, Actuación. Aplausos. Eso te marca ya para toda la vida. ¿Qué ha pasado para empezar bailando jotas y luego acabar haciendo Ojete calor? Si fuera por corte en una película, no sería creíble.Hablando de ese pregón, ¿cómo es dar el pregón de tu pueblo?Pues lo recibes como algo con un honor y una gratitud y un orgullo grande. O sea, eso que no tengo con un equipo de fútbol sí lo tengo con mi pueblo, con Villanueva de la Jara, porque es una suerte tener pueblo. Me sabe mal para la gente que no lo tenga.Siempre puede uno elegir e integrarse…Al final los pueblos somos muy de apadrinar, porque yo sé de buena tinta que gente que venía cuando yo era joven al pueblo, que venían a veranear porque su abuela vivía allí, se traían amigos y al final esos amigos acababan viniendo muchas más veces. O sea que tampoco había un carné de ‘tú has nacido aquí’. Pero tener un pueblo como el mío, que además me han visto hacer todo porque es un pueblo pequeño y la gente está más conectada y sigue tu trayectoria y la gente se alegra... Eso de que no eres profeta en tu tierra no me ha pasado. Y cuando tú das el pregón es como un premio increíble porque dices ostras, ¿han pensado en mí para que abra las fiestas de este año?. No fue una cosa que escribiera el día de antes, porque quieres dar las gracias y quieres hablar de tu vida. Quería hablar de mi abuelo y de mi madre, de mi padre y de mi hermano y de las cosas que me pasaron en la infancia. Es una cosa muy bonita dar un pregón.Conforme a los criterios deIsra ÁlvarezRedactor de Televisión y Cultura en '20minutos'Isra Álvarez es redactor especializado en 20MINUTOS desde 2005. Actualmente se especializa en Televisión, Cultura y Espectáculos, y ha trabajado en Actualidad y Última hora. Licenciado en Ciencias de la Comunicación en la CEU, es locutor y guionista, así como autor de blogs sobre realities, y miembro del jurado de los Premios Iris de la Prensa Especializada de la Academia de Televisión.
Aníbal Gómez: "Alejandro Sanz, Mecano o Nek llevan haciendo 'subnopop' toda la vida"
El actor es uno de los concursantes de 'Tu cara me suena', en Antena 3, mientras que con su grupo, Ojete Calor, llena recintos y festivales.









