Las tensiones entre Ucrania y Bielorrusia se han vuelto a disparar coincidiendo con las maniobras nucleares que llevaron a cabo los ejércitos ruso y bielorruso la semana pasada. El líder bielorruso, Alexánder Lukahsenko, ha negado las acusaciones del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de estar planeando echar una mano al Kremlin y entrar en la guerra contra Ucrania. Kyiv ha empezado a reforzar su frontera norte ante posibles ataques rusos desde territorio bielorruso.Con este ambiente enrarecido llegó este lunes a Kyiv la líder de la oposición bielorrusa en el exilio, Svetlana Tijanóvskaya, que nada más poner pie a tierra quiso distinguir entre el represor régimen de su país y el pueblo bielorruso.Tijanóvskaya afirmó ayer en sus redes sociales que nada más llegar a Kyiv se dirigió a la tumba de María Záitseva, una joven bielorrusa que en 2020 participó en las manifestaciones contra Lukashenko y que luego se alistó en el ejército ucraniano para luchar contra la agresión rusa.Un símbolo para los bielorrusos anti LukashenkoZáitseva murió en el frente de batalla cerca de Pokrovsk (este de Ucrania) en enero de 2025. Tenía 24 años. “María es un símbolo para una nueva generación de bielorrusos. Personas que comprenden que la libertad de Bielorrusia y la libertad de Ucrania son indisociables”, escribió Tijanóvskaya.Después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, enviara su ejército contra Ucrania en febrero de 2022, decenas de ciudadanos de Bielorrusia se unieron a las fueras ucranianas para luchar contra Moscú.Es la primera visita a Ucrania desde el inicio de la guerra de Tijanóvskaya, quien tuvo que exiliarse a la fuerza tras las elecciones presidenciales de 2020 en su país y después de la violenta represión de las protestas de la oposición, que acusa a Lukashenko de falsificar los resultados para mantenerse en el poder al que llegó en 1994.La visita tiene lugar, además, en un momento en el que Ucrania está fortaleciendo su frontera con Bielorrusia, después de que Zelenski llevase días advirtiendo de supuestas presiones del Kremlin a Lukashenko para que este se implique en la guerra.Bielorrusia es el principal aliado de Moscú y permitió que el ejército ruso utilizase desde el norte su territorio para penetrar en Ucrania al inicio de la guerra. Luego, sin embargo, se ha mantenido al margen de la contienda.Moscú y Kyiv, como aliados, llevaron a cabo tres días de maniobras militares, que incluyó fuerzas nuclearesRusia y Bielorrusia iniciaron el 19 de mayo tres días de ejercicios militares que incluyeron entrenamiento de fuerzas nucleares. La semana anterior Zelenski ya lanzó su primer aviso. “Tenemos conocimiento de contactos adicionales entre los rusos y Alexánder Lukashenko, con el propósito es convencerle para unirse a nuevas operaciones agresivas rusas”, dijo Zelenski el día 15. Según él, Moscú baraja planes para atacar desde territorio bielorruso a Ucrania o a un país de la OTAN. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, replicó acusando a Zelenski de intentar “incitar a la violencia, continuar la guerra y de aumentar las tensiones”.La semana pasada, mientras Moscú y Minsk movían sus arsenales nucleares, Zelenski anunció refuerzos militares en el norte del país. Y añadió que el Ministerio de Exteriores ucraniano iba a preparar “medidas adicionales de influencia diplomática con respecto a Bielorrusia” para frenar esos supuestos planes.El jueves Zelenski visitó una zona cercana a la frontera con Bielorrusia, que tiene casi mil kilómetros de longitud. Allí revisó los trabajos que llevaban a cabo las autoridades regionales para reforzar las defensas, consistentes en construir más fortificaciones.“Las Fuerzas de Defensa ucranianas, las Fuerzas de Seguridad y nuestra inteligencia saben cuáles son las amenazas y cómo responder a ellas de forma justa, sin ninguna duda”, dijo Zelenski en un discurso vespertino diario, que en esa ocasión grabó desde la ciudad de Slavútich.Vigilancia contra incursiones de espías y saboteadoresEl Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) también inició la semana pasada operaciones conjuntas con el Ejército ucraniano en la frontera con Bielorrusia para reforzar la vigilancia con el fin de interceptar posibles grupos de espías y saboteadores procedentes del país vecino.Las advertencias del líder ucraniano se mezclaron con las negaciones del bielorruso. Alexánder Lukashenko repitió que Minsk “no tiene intención de entrar en la guerra de Ucrania”. Y añadió que “Bielorrusia se verá arrastrada a la guerra solo en un caso: si se comete una agresión en nuestro territorio”, dijo Lukashenko.Y se mostró dispuesto a reunirse con su homólogo ucraniano, tanto en Kyiv como en Minsk. Si Zelenski quiere “hablar de algo, mantener un debate o quizá cualquier otra cosa, estamos abiertos a ello. En cualquier lugar, en Ucrania o en Bielorrusia. Estoy dispuesto a reunirme con él y debatir los problemas de nuestras relaciones”, afirmó.Aunque Rusia mantiene la presión militar en las provincias de Donetsk y Zaporiyia, y con la de Luhansk prácticamente bajo su control, los analistas militares indican que el ejército ruso se ha estancado. Zelenski asegura que, por contra, Ucrania ha recuperado 590 kilómetros cuadrados en 2026. Ante esta situación, en Kyiv creen que Rusia podría lanzar una ofensiva desde Bielorrusia para obligar a Ucrania a desviar fuerzas del frente. El jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Sirski, ha dicho que cree que esta posibilidad “es real”.EE.UU. ha retomado en los últimos meses contactos con el régimen de LukashenkoPero hay algunos indicadores que señalarían que a Minsk no le interesaría implicarse. Lukashenko y Bielorrusia son objeto de sanciones occidentales desde hace años, tanto por las acusaciones de violaciones contra los derechos humanos y la represión de la oposición como por su apoyo a Rusia. Sin embargo, en los últimos meses Estados Unidos ha retomado los contactos con el régimen de Lukashenko.A cambio de la liberación de cientos de presos políticos, incluidos destacadas figuras de la oposición, como María Kolésnikova, el activista Ales Bialiatski (Nobel de la Paz 2022) o el marido de Tijanóvskaya, Serguéi Tijanovski, Minsk está viendo cómo Washington flexibiliza algunas de las sanciones, incluyendo aquellas contra las exportaciones de fertilizantes de potasa y el veto a entidades financieras.Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.
“La libertad de bielorrusos y ucranianos es indisociable”, dice Tijanóvskaya desde Kyiv
La líder de la oposición bielorrusa en el exilio visita Ucrania en medio de las tensiones entre Ucrania y Bielorrusia










