Como en la moda, todo vuelve. La bomba de los cantones estalló en Madrid justo antes de las elecciones municipales de 2023, en las que el Partido Popular ganó con mayoría absoluta. Durante meses, cada vez más asociaciones vecinales protagonizaron protestas contra las nuevas instalaciones industriales que se iban a construir, todas en la periferia. En barrios de varios distritos, muchos feudos del PP, se colgaron pancartas con la misma consigna, tres palabras: “No al cantón”. Un año antes del boom de manifestaciones, los ciudadanos de la Peseta, en Carabanchel, saborearon una primera victoria. El Ayuntamiento cedió ante las quejas y se comprometió, en público y por escrito, a no construir un cantón en la parcela de la calle de Los Morales. El solar sería para uso vecinal. Desde entonces, la revolución contra los cantones se concentra en un único foco, el proyecto de Montecarmelo, cuestionado por la justicia. Esto, sin embargo, está a punto de cambiar. Los vecinos sospechan que lo acordado hace cuatro años por el consistorio en Carabanchel no va a ser como se prometió.Todo empezó hace casi 15 días. Los vecinos de la calle de Los Morales, que pensaban, cuatro años después, que habían ganado definitivamente, advirtieron un movimiento extraño en la parcela triangular que les trajo tantos disgustos. Primero, comenzaron a traer carteles de obra, cuenta María Secos, presidenta de la Asociación Vecinal Carabanchel Alto. Le extrañó. Fue la primera en acercarse a preguntar qué estaba pasando y los trabajadores aseguraron, ante su inquietud, que “la obra se paraba” hasta que explicaran a los vecinos qué ocurría. Pero el pasado miércoles llegaron un camión municipal y materiales. Secos decidió llamar al concejal del distrito, Carlos Izquierdo, para obtener respuestas y poco después volvieron a llevarse todo lo que habían traído. Finalmente, los vecinos pidieron un encuentro con el edil y con el delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo. Se vieron la tarde del jueves y salieron más angustiados que complacidos, cuenta Secos. A la reunión solo se presentó Izquierdo y les aseguró que la intención del Ayuntamiento es encontrar otra parcela en el barrio para construir allí el cantón de limpieza. Pero luego les mostró un nuevo proyecto del cantón, justo en el terreno de la discordia, del que se habían eliminado todos los elementos por los que los vecinos protestaron en 2022. En ese nuevo plano, explica Secos, aún aparece una “separadora de hidrocarburos”, un equipamiento presente en aparcamientos y gasolineras para eliminar aceites, combustibles y otros líquidos del agua. “Creemos que nos están tratando de engañar”, opina. Los vecinos sospechan de las explicaciones del Ayuntamiento, porque, dicen, actúa con “una absoluta falta de transparencia”. Tienen la sensación de que todo se hace a sus espaldas. También advierten de contradicciones en lo ocurrido en apenas una semana: tras cuatro años en los que no había pasado nada, ven movimiento en el solar y, a raíz de ello, solicitan una reunión; es entonces cuando les dicen que van a buscar otra parcela, aunque sin explicarles el porqué de los camiones y materiales en la zona; al mismo tiempo, les comunican que en la de la calle de Los Morales solo habrá unos vestuarios, cuando se prometió que sería para uso vecinal. Las palabras del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, el viernes, no les despejaron las dudas. El regidor confirmó que el concejal habló con los vecinos y comentó que la situación es de “tranquilidad total y absoluta”. Aunque luego añadió: “Estamos hablando de unas instalaciones de apenas 100 metros que van destinadas también a los trabajadores”. ¿Eso va a ser en la parcela de Los Morales o es un plan lanzado al aire?, se preguntan los vecinos. No entienden nada y lo de los vestuarios les recuerda a Montecarmelo. En ese caso, el Consistorio también ha prometido que no habrá instalación industrial y solo vestuarios para 30 empleados, a pesar de que el proyecto sigue siendo el de un cantón industrial. En el área de Urbanismo, preguntados por ello, remiten a las palabras del alcalde y no concretan qué se va a hacer con el solar. Esther Gómez, concejala de Más Madrid, acusa a Almeida de “traicionar” a los vecinos del barrio y pide explicación en detalle sobre qué se va a hacer en esa parcela. “A escasos metros de viviendas, de un colegio y una escuela infantil, no se puede instalar un cantón con camiones circulando a cualquier hora, malos olores y ruidos constantes, sin contar con quien vive allí. Y no nos van a colar, otra vez, que solo tendrá vestuarios. No nos lo creemos”, ha criticado en declaraciones enviadas a medios. Según Secos, el concejal “aseguró que no habrá un cantón” en la parcela de Los Morales. “Hemos pedido que nos lo deje por escrito, como hicieron en 2022”, cuenta la vecina. Se refiere a la carta que le envió el Ayuntamiento de Madrid a los vecinos del PAU de Carabanchel el 29 de noviembre de 2022, firmada por el entonces delegado de Desarrollo Urbano de Madrid, Mariano Fuentes, de Ciudadanos. “Reiterarle en primer lugar nuestro compromiso y no solo eso, sino el acuerdo alcanzado para que el cantón de limpieza nunca se instale en dicha parcela. [...] El compromiso sigue inquebrantable”, dice la misiva. En aquel momento, Fuentes ya hablaba de que, como se había hecho un gasto presupuestario debido al desarrollo inicial del anteproyecto, el ayuntamiento se veía en la necesidad de justificar ese dinero, por lo que estaban en “búsqueda de una nueva parcela donde pudiera desarrollarse el anteproyecto ya existente”. La mañana del pasado viernes, los vecinos recordaron aquellos tiempos de efervescencia en el barrio y a primera hora rodearon la parcela vallada para colocar los carteles que en su día ocuparon el mismo espacio. “Ayuntamiento no cumple”, “No al cantón” y “Nuestro barrio no es un basurero”, se lee en ellos. Parecía que el tiempo no había pasado. Ellos lo tienen claro, vuelven las protestas: “Estamos en marcha”.