Petroperú tiene un patrimonio neto positivo de 2.000 millones de dólares. Su refinería nueva tiene una vida útil estimada de 60 años. Y las principales calificadoras de riesgo internacionales —Fitch, Standard & Poor's y Moody's— proyectan que puede generar entre 400 y 500 millones de dólares anuales de EBITDA una vez que opere a plena capacidad. Nada de eso forma parte del debate de segunda vuelta. Lo que sí circula —con fuerza y sin matices— es la narrativa de una empresa quebrada que le cuesta una fortuna a los peruanos y que debe privatizarse cuanto antes. Únete a nuestro canal de política y economía El segundo foro del ciclo Perú: Futuro Energético del Grupo La República reunió este lunes a tres expresidentes de Petroperú para poner los datos sobre la mesa: Aurelio Ochoa, actual presidente del directorio de Osinergmin; Alejandro Narváez, expresidente de Petroperú; y Humberto Campodónico, economista y uno de los analistas energéticos más influyentes del país. Lo que dijeron no encaja en ninguno de los dos extremos del debate político. Es más complejo, más incómodo y más urgente que eso. TE RECOMENDAMOS ANÁLISIS DEL DEBATE ELECTORAL: RESUMEN COMPLETO | SIN GUION CON ROSA MARÍA PALACIOS El Estado no le da un sol a Petroperú: desmontando la narrativa del fracaso La primera demolición del foro fue contra el relato dominante. Narváez fue directo y sin rodeos: "PetroPerú no está quebrada. Tiene un patrimonio neto positivo de 2,000 millones de dólares. Tiene un problema de estrés de caja. Eso es entendible. Las empresas pasan por situaciones difíciles." Y fue igual de contundente sobre el origen real de la crisis financiera: "La financiación de la refinería de Talara no ha sido con dinero del Estado. Ha sido con recursos ajenos. 4,300 millones de dólares fueron financiados con recursos de terceros. El Estado no le da un sol a PetroPerú. Cada sol que gasta lo genera la propia empresa." Sobre los rescates financieros de los últimos años, Narváez fue igualmente preciso: "Son préstamos. El Estado presta dinero a PetroPerú y PetroPerú lo registra como pasivo, como obligación que en algún momento tiene que devolver. Es una práctica común en el mundo empresarial." Campodónico añadió el dato que más debería incomodar a quienes construyeron la narrativa del fracaso: "Cuando uno ve los informes de las calificadoras de riesgo desde el año 2017, todo el tiempo Fitch, Standard & Poor's y Moody's han dicho que una vez terminada la refinería el EBITDA va a ser entre 400 y 500 millones de dólares anuales." Una empresa que puede generar 500 millones de dólares anuales no es una empresa quebrada. Es una empresa con una deuda grande, una mala historia reciente de gestión y una gobernanza destruida desde adentro. Campodónico fue también el más honesto sobre los errores propios de la empresa. Reconoció que Petroperú ha tenido problemas que no pueden atribuirse únicamente a la injerencia política ni a las condiciones externas. "No es que hay una sola persona o un solo sujeto jurídico que es el responsable de lo que está pasando. La narrativa, cuando uno lo desmenuza, es que ha habido problemas tanto desde el punto de vista del Estado y la injerencia política, como también problemas propios de la empresa." Esa admisión, inusual en el debate público sobre Petroperú, es también la base sobre la cual Campodónico sustenta su posición favorable a una auditoría que permita reconstruir con rigor qué pasó y quién es responsable de qué. Sin ese diagnóstico honesto, advirtió, cualquier plan de rescate o reestructuración parte de una narrativa incompleta. El Congreso que en 2013 rompió Petroperú sin que nadie lo notara El momento más revelador del foro fue cuando Campodónico explicó con precisión quirúrgica cuándo y cómo se rompió la gobernanza de la empresa. No fue con Castillo. Fue antes. Y fue el Congreso. "En diciembre del 2013, con la ley de presupuesto, se cambió de un plumazo la forma de elección de los directores de PetroPerú. Sin discusión, sin Comisión de Energía y Minas, se introdujo en la ley ómnibus del presupuesto. Antes los directores se elegían por tres años y solo podían ser removidos por falta grave. Desde entonces cualquier ministro puede sacarlos cuando quiera." Las consecuencias son visibles y cuantificables: "Vamos a tener 10 presidentes de directorio de PetroPerú en un periodo corto. Al igual, casi, que lo que ocurre en la presidencia de la República. Eso no puede repetirse." Ochoa fue igual de preciso sobre la segunda gran deformación institucional: la ley que obliga a Petroperú a vender combustibles en la Amazonía sin cobrar IGV, pero sí pagándolo al comprar. El resultado, cuantificado en el foro con datos oficiales: 4.172 millones de soles en crédito fiscal acumulado que Petroperú no puede recuperar. En dólares: 1.405 millones. "¿Cómo me obligan a ganar dinero y al mismo tiempo me dicen vende sin IGV? ¿Dónde se ha visto eso? Ningún privado va a aceptar eso", dijo Narváez. El paciente está en UCI y el auxilio prometido aún no llega El foro dejó expuesta una omisión que ningún titular ha recogido con suficiente claridad: mientras se debate si privatizar, reestructurar o refundar Petroperú, la empresa necesita atención inmediata. No en julio. No cuando asuma el nuevo gobierno. Ahora. El Estado anunció un auxilio financiero de 2.000 millones de dólares. Ese dinero, a la fecha del foro, no ha llegado. Y cada semana que pasa sin que llegue es una semana en que Petroperú no puede comprar el crudo suficiente para cargar su refinería a plena capacidad, pierde participación de mercado, deteriora su posición negociadora con proveedores y profundiza el hoyo financiero que luego se usará como argumento para justificar su liquidación. Narváez lo describió con una imagen que resume la paradoja: "Ahora que los márgenes de refino son favorables —que es cuando AP de Chile y la refinería Cartagena de Colombia vuelan de utilidades— PetroPerú no tiene dinero para comprar el crudo y aprovechar ese margen. Aún así tiene ganancias. Pero podría tener muchas más." Es decir: la empresa está perdiendo su mejor ventana de recuperación financiera precisamente porque el auxilio prometido no se materializa. El diagnóstico de los tres panelistas sobre este punto fue unánime: el debate sobre el modelo de largo plazo —privatizar, reestructurar, refundar— es legítimo y necesario. Pero no puede ser una excusa para paralizar las medidas de estabilización inmediata que la empresa necesita para no entrar en una espiral de deterioro irreversible. El paciente está en UCI. Y los médicos debaten qué especialidad debería atenderlo. Privatizar, reestructurar o refundar: lo que cada candidato debería responder Ante la propuesta de privatización que una de las candidatas de segunda vuelta ha mencionado, los tres panelistas coincidieron en que el diagnóstico que la sustenta es errado, aunque por razones distintas. Campodónico apeló a la experiencia internacional: "La OCDE, el FMI y el Banco Mundial te dicen que el problema entre empresa pública y privada no es la propiedad sino la gobernanza. Ni el gobierno de Pinochet pensó en privatizar Codelco o ENAP. En Chile no se discute eso. Se discute cómo fortalecerlas." Narváez lo redujo a una pregunta de mercado: "El 86% de la matriz energética nacional es de origen fósil. Aún siendo un negocio exclusivamente de refinación y comercialización, PetroPerú es rentable. Lo he demostrado en la práctica." Y puso sobre la mesa el dato que mejor explica por qué privatizarla afectaría directamente al ciudadano: "Los grifos de PetroPerú cobran entre 20 y 40% menos que los privados. Si desaparece ese actor, ¿quién modera los precios?" Sobre el plan de Proinversión de dividir Petroperú en unidades de negocio separadas, Campodónico fue el más crítico: "Eso no tiene precedente en América Latina ni creo que en el mundo con respecto a una organización petrolera. Rompe el esquema integrado. Si haces eso, el objetivo desde el principio es privatizarla sin decir que eso es lo que quieren hacer." Y añadió el dato que hace urgente la decisión: "El plan de Proinversión prevé que los paquetes van a estar listos recién en diciembre. Esto lo va a ver el próximo gobierno." El petróleo no desaparece en 2050 y el Perú no está explorando El foro también desmontó el argumento de que construir la refinería de Talara fue un error porque el mundo va hacia las renovables. Ochoa aportó el dato más alarmante: "En los últimos cuatro años no se ha perforado un solo pozo exploratorio en el Perú. Colombia perfora 80 pozos exploratorios anuales. El Perú consume 265,000 barriles diarios y solo produce 30,000." Narváez cerró el argumento con proyecciones de la Agencia Internacional de Energía: "Al 2050 todavía los fósiles van a estar. De los 260,000 barriles actuales, en 20 años estaremos consumiendo 300,000. Las proyecciones indican que hasta el año 2060 tendremos aproximadamente el mismo consumo de petróleo y gas." Países sin petróleo propio —Japón, Corea del Sur, Alemania, Francia, Chile— tienen refinerías por seguridad energética y por el margen que genera la refinación. El Perú, que sí tiene petróleo, no puede darse el lujo de desmantelar la suya. El mensaje al próximo gobierno: consenso o más de lo mismo Los tres cerraron con un diagnóstico compartido: lo que ha faltado no es dinero ni tecnología. Ha faltado voluntad política de largo plazo. Campodónico pidió lo que el Perú nunca ha tenido: "Busquemos un consenso de Estado, una política de Estado para la empresa. Chile publicó un Plan de Desarrollo Minero hasta el 2050, construido con sociedad civil, partidos políticos y empresariado. Desde 1993 estamos en que dos años estoy a favor, dos años estoy en contra. ¿Por qué no vamos a un consenso?" Narváez condicionó su optimismo a una sola variable: "Auguro futuro para PetroPerú si es que le da un poco de sabiduría a los futuros congresistas. En 30 años se puede recobrar tranquilamente la inversión hecha en la refinería." Ochoa fue el más quirúrgico: "PetroPerú necesita una reestructuración. No puede tener 32 gerencias. El Estado debería apostar por darle los lotes petroleros frente a la refinería de Talara. En el upstream está la parte medular, las mayores ganancias. Y eso es lo que se le está escatimando." La frase que resumió el foro la dijo Campodónico: "Si no hay un consenso de largo plazo, vamos a seguir en que yo gano, tú pierdes. Y eso lo tenemos desde 1993." Treinta y tres años de vaivenes. Un auxilio prometido que no llega. Un próximo gobierno que heredará el problema sin resolver. Y dos candidatos que aún no han explicado qué harán con la empresa petrolera más controversial —y estratégica— del país. El tercer y último foro del ciclo Perú: Futuro Energético abordará la inversión y regulación de las energías renovables la próxima semana.
PetroPerú puede generar 500 millones de dólares al año y ningún candidato lo sabe, revelan expertos en foro de La República
Tres expresidentes de la empresa coinciden en que es viable y rentable, pero advierten que la injerencia política y una ley del Congreso la llevaron al borde del colapso. El próximo gobierno heredará el problema sin resolver.











