Si est� ma�ana era Carlos Alsina el que se sinceraba con los oyentes para explicar los cambios que se vivir�n en Onda Cero a partir de la temporada que viene y que le afectan directamente a �l, pues conducir� el segundo tramos de M�s de uno, dejando el primero en manos de Rafa Latorre, que dejar� La Br�jula a cargo de Marta Garc�a Aller, en la Cadena Ser, �ngels Barcel�, prefer�a no agitar demasiado el avispero despu�s de que la emisora del Grupo Prisa anunciase el viernes su "renuncia". Unas breves y cari�osas palabras de su contramaestre, Jos� Luis Sastre, y una petici�n de la periodista, "que suene Dancing Queen", que como afirm� Sastre, "sonar�", era toda la explicaci�n a su salida. Sin embargo, llegaba la tarde y era Carles Francino el que alejado de "imposturas" contaba a los oyentes la situaci�n que se vive en la Cadena Ser desde el pasado viernes, aunque la salida de Barcel� ha sido el cierre a una 'guerra' entre la direcci�n y la locutora que lleva meses vivi�ndose dentro de la emisora.Arranc� Francino asegurando que en "la radio no permite imposturas, como intentes fingir m�s pronto que te parten te pillan". Y lo de fingir, seg�n Francino, "es muy cansado". Con esas m�xima Carles Francino confesaba que "no es el mejor d�a de la Cadena Ser": "Es un d�a complicado, hay un ambiente raruno y no precisamente alegre porque una persona que lleva 21 a�os en esta casa anunci� el viernes se va y que no lo hace por el convencimiento de haber llegado al final de una etapa, que pod�a ser, sino por discrepancias profesionales". MediosEsas "discrepancias profesionales" son las que Barcel� ha mantenido con el director de Contenidos, Fran Llorente, y con el presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian. El origen del cisma tiene nombres propios y una obsesi�n corporativa: la "transversalidad". Desde la c�pula de Prisa, se ven�a madurando la idea de rebajar la intensidad ideol�gica de la emisora, muy en la l�nea con el argumentario de Moncloa. La consigna era clara: hab�a que "abrir el abanico", moderar el tono y atraer a perfiles de analistas que hasta ahora ve�an la Ser como territorio hostil. Un intento de centrar el tiro para ara�ar oyentes a la competencia y, de paso, desatascar ciertos puentes institucionales y publicitarios con administraciones de otro color pol�tico, ante la posibilidad de un cambio de Gobierno de cara a las pr�ximas elecciones de 2027.Pero en ese dise�o de laboratorio se toparon con un elemento incontrolable: la propia �ngels Barcel�. La periodista no iba a permitir que le impusieran c�mo llevar su Hoy por Hoy. Sin lograr llegar a un acuerdo, el viernes Barcel� anunciaba a la c�pula su salida."...Y hombre que se cierre as� una p�gina tan importante y tan dilatada, insisto 21 a�os, no es buena noticia para nadie, ni para la Ser, ni para ella ni para los oyentes", afirmaba Francino, el cual pon�a de ejemplo a Paco, el taxista que esta ma�ana le preguntaba qu� hab�a pasado, o Gabriel, un se�or que estaba en la puerta de la Ser. "Pues lo que ha pasado es lo que pasa a veces en la vida, en las empresas y d�nde sea, que hay desacuerdos, que se gestionan c�mo se gestionan y que los finales no son felices, y este desde luego no lo es", sentenciaba Francino, el cual no dudaba en asegurar que �l, "como tanta otra gente dentro y fuera de la radio, lo lamento, me duele, me cabrea, y por eso lo expreso". "Dicho lo cual", aseguraba, "y ya s� que es misi�n imposible, agradecer�a un poco de prudencia al decir que la Ser se ha derechizado o se va a derechizar": "A ver, primero �aqu� estamos hablando de periodismo o de pol�tica? �De qu� hablamos? Segundo, yo no tengo noticias de que la Brunete medi�tica se disponga a tomar al asalto los estudios de Gran V�a". Y lanzaba una pregunta: "�Alguien tiene alguna evidencia? �Alguien conecta la crisis que termina de mala manera para una figura de la radio, donde el factor humano habr� jugado su papel, alguien conecta eso, que es un churro, con los valores que forman parte del ADN de la Ser?". "Hoy es un d�a complicado, pero la Ser sigue en su lugar", sentenciaba el locutor. "Y si alguien lo intenta -refiri�ndose a cambiar ese ADN-, habr� que ver c�mo reaccionamos lo que estamos aqu�". En resumidas cuentas, finalizaba Francino, "que hay d�as que se ponen muy cuesta arriba, pero hay que pedalear".