Carles Puigdemont y la dirección de Junts se han empantanado en el pulso con Jordi Martí Galbis, el protegido de Xavier Trias que aspira a ser candidato a la alcaldía de Barcelona. Contra todo pronóstico, Martí Galbis presentó batalla y anunció su candidatura. La Federación de Barcelona de Junts le respaldó cuando detectaron que Waterloo quería imponer al favorito de Puigdemont, el vicepresidente de Junts, Josep Rius. Este presentó una carta de renuncia a la candidatura en la que manifestaba su malestar por lo ocurrido. Parecía que aquí acababa todo. Pero no... Solo empezaba la escalada. Escalada a peor. Con la carta de Rius parecía que Puigdemont se rendía y que no iba a remangarse para que su candidato ganase unas primarias, aunque tal vez la victoria no hubiese sido por un margen muy amplio. Pero no. O sí, pero no. Esta semana el secretario general Jordi Turull se reunió con diferentes miembros de la Federación de Barcelona y les animó a presentarse a unas primarias. Puigdemont no bajaba al fango. Pero la dirección del partido subcontrataba la lucha en la militancia para desbancar al hombre de Trias. Entre los que ya han anunciado que se presentarán a las primarias está el antiguo abogado de Puigdemont y exdiputado en el Parlament Jaume Alonso Cuevillas. Waterloo no quería a Alonso Cuevillas. No se olvidaban de que en el pasado se alineó con Laura Borràs. Pero para hacer que naufrague el candidato de Trias, todo vale. En el entorno de Martí Galbis se muestran seguros y convencidos de que pueden ganar a cualquier candidato que opte a la candidatura. Algo que tal vez sería más ajustado con la diputada de Junts e integrante de la mesa del Parlament, Gloria Freixa, que también está estudiando presentarse. La candidatura a la alcaldía de Barcelona es la más importante de Junts para las municipales del año que viene. Es la que más visibilidad tendrá. A Trias le supo muy mal que Puigdemont descalificara a Martí Galbis, entre otras cosas por 'viejo', según explican fuentes del entorno de Junts. Jordi Martí Galbis acaba de cumplir 65 años. El propio Puigdemont tiene 63 años y aspira a presentarse en 2028 a la presidencia de la Generalitat. De hecho, ese es el conflicto de fondo. No tanto la candidatura de Barcelona, pese a lo relevante que es, sino el futuro de Junts, un partido que no solo va a la deriva, es que ya no lo disimula. Para colmo, las encuestas sólo le dan a Junts cinco regidores en la capital catalana. Trias contra Puigdemont De fondo no es solo Trias contra Puigdemont. La cuestión medular es qué quiere ser Junts cuando sea mayor. Xavier Trias está alineado con el sector minoritario de Junts que quiere refundar Convergència. Eso supone que Carles Puigdemont debe renunciar a optar a la presidencia de la Generalitat en 2028 y se quiere buscar un candidato más de centro. ¿El problema? Puigdemont y el grueso de la Ejecutiva del partido no piensan entregar el poder. Ahí están Albert Batet, Jordi Turull y el principal activo electoral de la formación en este momento, Míriam Nogueras, portavoz de la formación en el Congreso. Puigdemont y Trias representan cada uno una idea opuesta de lo que ha de ser Junts Enfrente, además de Xavier Trias apostando por el retorno a ser un partido de derechas, están David Madí, la exconsellera Victòria Alsina, el expresidente de la ANC, Jordi Sànchez y el exconseller de Economía, Jaume Giró, entre otros. Sin brújula La consecuencia es un partido desnortado. En Madrid, Junts asegura que no está negociando con el PSOE, pero la verdad es que habla con todos los grupos. Como prueban los planes para retomar la desgravación fiscal por la compra de vivienda. En Cataluña, en el Parlament, la nueva presidenta del grupo parlamentario, Mònica Sales, no se habla con Salvador Vergés, el portavoz, según explican fuentes de la formación. El presidente catalán Salvador Illa no tiene oposición. Y Junts se va hundiendo en las encuestas, incapaz de competir con la pujante Aliança Catalana, mientras lo fía todo al regreso de Puigdemont a Cataluña este otoño. La situación del partido en Barcelona resulta sintomática de la honda crisis en la que se encuentra sumido el partido y que incluso preocupa al PSC. El 1 de junio se constituirá el órgano de Junts que debe velar por el buen funcionamiento del proceso –la Comisión Municipal Territorial–. Entonces, deberán presentarse un 20% de avales, y el 21 de junio ya habrá proclamación de resultados después de la votación –los militantes pueden avalar más de un candidato. Turull lo ha retrasado al máximo porque ha intentado hasta tres veces que el empresario Tatxo Benet se presentase. Incluso ahora están negociando con otro tapado ajeno a la política para que se presente y evitar las primarias. Y de paso enviar a su casa a Martí i Galbis. Todo junto, un caos. Y una mala gestión interna muy destructiva para el partido. Carles Puigdemont y la dirección de Junts se han empantanado en el pulso con Jordi Martí Galbis, el protegido de Xavier Trias que aspira a ser candidato a la alcaldía de Barcelona. Contra todo pronóstico, Martí Galbis presentó batalla y anunció su candidatura. La Federación de Barcelona de Junts le respaldó cuando detectaron que Waterloo quería imponer al favorito de Puigdemont, el vicepresidente de Junts, Josep Rius. Este presentó una carta de renuncia a la candidatura en la que manifestaba su malestar por lo ocurrido. Parecía que aquí acababa todo. Pero no... Solo empezaba la escalada. Escalada a peor.
Puigdemont se empantana en su guerra contra el candidato de Trias para Barcelona
El expresidente lleva más de un año sin resolver la crisis de quién será el candidato de Junts a la alcaldía de la capital catalana. Y en una semana la situación solo ha ido a peor










