Argelia le ha dicho "no" a Emiratos Árabes en su intento de tomar el control de dos de sus principales desaladoras. Y el epicentro de este conflicto está en España. La emiratí Taqa compró por 1.100 millones de euros la española GS Inima, la antigua filial de aguas de OHL especializada en desalación. Una empresa que comparte con la española Aqualia dos infraestructuras estratégicas del país magrebí. Unas concesiones que el Gobierno argelino se niega a que pasen a manos de Taqa, como confirman fuentes conocedoras, y que han activado a los grandes industriales del sector del agua. La operación parecía que se iba a resolver en menos de un año. Taqa —el gigante de gas y agua de Abu Dabi que llegó a plantearse una OPA sobre Naturgy junto a Criteria— pactó en agosto la compra de la empresa con sede en Madrid con la coreana GS Group, dueño todavía de GS Inima. Se trataba, en principio, de una transacción corporativa convencional. Una compañía energética de Emiratos Árabes adquiría otra con proyectos de agua en 13 países con contratos valorados en más de 11.000 millones de euros. Pero Argelia ha frenado la operación, por lo menos, en lo que a su país afecta. Igual que le sucedió a Taqa en su interés preliminar por Naturgy. El Gobierno argelino mantiene una fuerte rivalidad con Marruecos y observa con desconfianza la creciente alianza entre Abu Dabi y Rabat, especialmente por las inversiones y proyectos desarrollados por Taqa en territorio marroquí. La empresa pública argelina Sonatrach —también accionista y proveedor clave de Naturgy— no quiere ese socio en las dos desaladoras afectadas, Mostaganem y Cap Djinet, y, según fuentes conocedoras de la operación. Argelia rechaza de plano que estos activos queden bajo control de Taqa. Por ello, las llamadas y contactos en España alrededor de ambos proyectos, valorados conjuntamente en cerca de 350 millones de euros, se han multiplicado en las últimas semanas. La planta de Mostaganem, inaugurada en 2011, tiene capacidad para producir 200.000 metros cúbicos diarios mediante ósmosis inversa. Cap Djinet cuenta con una capacidad similar y abastece a cerca de medio millón de habitantes en Argel y su área metropolitana. La estructura accionarial de esta última refleja perfectamente la sensibilidad política del asunto. El 49% pertenece a Algerian Energy Company (AEC), empresa pública dependiente de Sonatrach y Sonelgaz. El 51% restante está controlado por el consorcio español formado por Aqualia y GS Inima. Desde GS Inima aseguran a este medio que la operación por parte de Taqa continúa y evitan pronunciarse sobre las dificultades surgidas en Argelia. “El proceso sigue su curso y, precisamente por este motivo, todavía no nos es posible compartir detalles ni realizar declaraciones adicionales al respecto”, señalan fuentes de la compañía. Sin embargo, distintas fuentes conocedoras de la operación coinciden en que este es, hoy por hoy, el principal obstáculo para cerrar definitivamente la transacción. 'Viejos conocidos' Aqualia es el otro gran actor que se ve salpicado por este conflicto entre Argelia y Sonatrach. La compañía de agua de la española FCC —participada también por el fondo australiano IFM, accionista relevante de Naturgy— es el tercero en discordia. Como socio industrial, Aqualia dispone de derechos de tanteo en caso de que Taqa termine viéndose obligada a desprenderse de los activos argelinos. Desde la empresa, no obstante, prefieren no hacer comentarios sobre el proceso. Pero el sector da por hecho que Aqualia moverá ficha para comprar la participación de GS Inima y solventar el problema. "Son dos proyectos atractivos en fundamentales y previsiones", detallan desde el sector. Los grandes grupos internacionales de infraestructuras y gestión del agua también siguen de cerca la situación. Entre ellos aparecen nombres como los gigantes franceses Veolia y Suez, muy interesados históricamente en reforzar su presencia en el norte de África. También se menciona a Sacyr, otro grupo español con actividad en el país y atento a cualquier movimiento en el negocio de la desalación. Las fuentes consultadas coinciden en una idea: nadie espera que Argelia dé su brazo a torcer. Y, precisamente por eso, el escenario que gana fuerza en el sector es que Taqa termine viéndose obligada a vender. Mientras tanto, todos los interesados —especialmente desde España— preparan ya sus cartas para intentar hacerse con unos activos considerados estratégicos en el Mediterráneo. Argelia le ha dicho "no" a Emiratos Árabes en su intento de tomar el control de dos de sus principales desaladoras. Y el epicentro de este conflicto está en España. La emiratí Taqa compró por 1.100 millones de euros la española GS Inima, la antigua filial de aguas de OHL especializada en desalación. Una empresa que comparte con la española Aqualia dos infraestructuras estratégicas del país magrebí. Unas concesiones que el Gobierno argelino se niega a que pasen a manos de Taqa, como confirman fuentes conocedoras, y que han activado a los grandes industriales del sector del agua.