Cuatro policías a caballo flanqueaban la entrada al Ayuntamiento de Murcia el pasado viernes cuando Rebeca Pérez llegó al pleno extraordinario que la consagraría como la primera alcaldesa de la historia de la ciudad. En el salón de plenos, abarrotado con cerca de 200 invitados, esperaba ya el hijo del recientemente fallecido José Ballesta, sentado en primera fila. También había acudido desde Madrid Miguel Tellado, portavoz del PP en el Congreso, como señal inequívoca del respaldo de Génova a la nueva regidora. Pérez entró entre aplausos y, acompañada del presidente regional, Fernando López Miras, recibió el bastón de mando con visible emoción y lo lanzó al aire en recuerdo de su predecesor. Luego hizo un corazón con las manos desde la presidencia. Nuevo tiempo en La Glorieta.
Pérez (Murcia, 1980) llegó al Ayuntamiento poco después de las municipales de 2015, ocupando la vacante que había dejado su compañera de filas Adela Martínez Cachá. Era la primera vez que ocupaba un cargo público, aunque la política había estado muy presente en su vida desde siempre: su padre, Ángel Pérez, lleva más de treinta años al frente de la pedanía de El Esparragal como alcalde pedáneo. “Desde siempre me ha acompañado aquí y allá, en los actos”, cuenta él, orgulloso y emocionado. Cuando el exalcalde Miguel Ángel Cámara le llamó para proponerle que Rebeca entrara en las listas, Ángel Pérez recuerda que su respuesta fue clara: “Yo le dije que era ella la que tenía que responder”.












